Juan Maino, el fotógrafo desaparecido que germina desde el subsuelo

En 2014, la periodista Marcela Jiménez encontró cuatro cajas que pertenecieron al fotógrafo, desaparecido en 1976; a 39 años de su muerte, las fotos fueron expuestas por primera vez, en Roma. Juan Maino Canales,( MAPU) desapareció en Chile, en 1976, durante la dictadura pinochetista.

A fines de agosto de 2014, la periodista Marcela Jiménez, encargada de comunicaciones del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (Cide), encontró en las bodegas del edificio cuatro maletas metálicas que se destacaban del resto de las cosas. Cuando las abrió, se encontró con un enorme tesoro: eran 250 diapositivas ordenadas por tema, inéditas, del fotógrafo y militante Juan Maino. 

Marcela Jiménez

En un principio, Jiménez no sabía a quién pertenecían estas imágenes que, según ella, “son muy bonitas”. Escaneó un par y comenzó a divulgarlas por la Cide para probar suerte. Fue el educador Juan Zuleta quien, con lágrimas en los ojos, luego de ver algunas imágenes, dijo: “Son de Juanito”.

Las imágenes encontradas retrataban niños en diferentes situaciones y contextos. Algunos estudiando, otros jugando, todos ellos residentes de poblaciones (lo que en Argentina se conoce como villas de emergencia). A pesar de su condición de pobreza, los pequeños miraban a la cámara de Maino con un brillo de esperanza en los ojos, y dejando entrever una alegría discreta a través de sus sonrisas. 

Aquellas fotos fueron tomadas entre 1973 y 1976 para el proyecto de educación popular “Padres e Hijos”. 

La Cide fue el emblema de las propuestas educativas jesuitas durante la reforma educativa del expresidente Frei Montalva (antecesor de Salvador Allende). Luego del golpe que derrotó al presidente socialista, en 1973, el Cide se convirtió en un reservorio intelectual de la izquierda y en un refugio para los militantes que eran perseguidos.

Allí se escondió el cura jesuita Gerardo Whelan, expulsado del Saint George’s, luego de implementar un proyecto de Allende que contemplaba la educación compartida entre niños de clases altas y de las poblaciones. También se refugiaron numerosos miembros del Movimiento de Acción Popular Unitaria (Mapu), entre los que se encontraba Juan Maino. 

La misión secreta de Maino era brindar seguridad a la cúpula del Mapu y servir de correo humano a Carlos Montes, el máximo dirigente en la clandestinidad. Si alguien quería llegar a Montes, tenían que pasar por él. También imprimía y distribuía el microperiódico Venceremos, del tamaño de una estampilla grande, que los militantes leían a escondidas.

La familia de Juan nunca supo de su activismo político. Él militaba en el Mapu junto con su novia de aquel momento, Gloria Torres, una estudiante de Derecho de la Universidad de Chile.

Juan Maino y Gloria Torres

Maino provenía de una “buena familia”. Su papá era gerente de una empresa lechera del sur y su mamá era la conocida documentalista y crítica de cine, Filma Canales. Sin duda fue ella quien despertó la sensibilidad artística de su hijo. 

En total, los Maino-Canales eran cinco hermanos. La menor de todos, Bernardita, cuenta que unos días antes de desaparecer, Juan le dejó una carta para su madre para el caso de que a él le pasara algo. De ser así, alguien iba a llamar a la casa e iba a informar “Juan está enfermo”. Finalmente, a los pocos días, alguien llamó.

En la carta, Maino pedía que retiraran de su departamento en Villa Portales los negativos y otras cosas, y citaba a Antoine de Saint-Exúpery: “Ser hombre es, precisamente, ser responsable. Es conocer la vergüenza frente a una miseria que parece no depender de uno. Es estar orgulloso de la victoria que los camaradas han obtenido. Es sentir, poniendo uno su piedra, que se contribuye a construir el mundo”. Por último, pedía que la carta fuese quemada. Contra su voluntad, Filma la prendió con un fósforo en plena vereda. 

Juan fue detenido la noche del 26 de mayo de 1976, en un departamento en Villa Los Presidentes, en Ñuñoa. Su automóvil, una citroneta blanca, desapareció con él.

La familia tardó en comprender que su hijo era una víctima del atroz régimen pinochetista, pero poco a poco fueron cediendo. Filma se despojó de su aristocracia y dedicó el resto de su vida a buscar a su hijo. 

Filma Canales murió en junio de 2014. Conservó en su departamento todos los negativos y las cartas de su hijo.   

“Iba a la puerta del campo de prisioneros Cuatro Álamos con la foto de Juan, y preguntaba a la gente que entraba o a prisioneros que liberaban: “¿Han visto a esta persona?, ¿estará detenido acá?”. También participó en la primera huelga de hambre por los detenidos-desaparecidos en la Iglesia San Francisco, en 1977”, cuenta Gloria Torres, compañera de Maino durante sus años de militancia.

Con esta foto se busca a Juan Maino

La pista del motor

“Alrededor de 1985 se nos acercó un excolaborador de Colonia Dignidad, que decía que ahí habían enterrado unos autos de detenidos desaparecidos”, recuerda Margarita Maino, otra de las hermanas de Juan.

En un principio los jueces no les creyeron. Sin embargo, en 2003 la causa quedó en manos del ministro Jorge Zepeda, quien ordenó allanamientos en la colonia. En 2005 apareció el motor de la citroneta blanca de Juan.

El hallazgo del motor permitió condenar a Manuel Contreras y a otro miembro de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) como autores de la desaparición de Maino y a tres integrantes de Colonia Dignidad como cómplices. 

Incluso permitió que en 2014 se sumara el caso de Maino al llamado Juicio al Plan Cóndor, que inició el gobierno de Italia contra militares y civiles de Bolivia, Argentina, Uruguay y Chile, por la desaparición de 33 italianos durante los régimenes dictatoriales en Latinoamérica.

Por ser de nacionalidad ítalo-chilena, el integrante del MIR, Omar Venturelli, el socialista Juan José Montiglio y Juan Maino son los tres desaparecidos de doble nacionalidad que figuran en la causa.

(Sentencia dictada en esta causa con fecha enero 2012, aquí)

Maino en fotos

En mayo de 2014, los familiares de Maino y de Omar Venturelli fueron recibidos por el Papa Francisco en Roma y por el fiscal principal de la causa italiana. Posteriormente, el embajador de Chile, Fernando Ayala, le propuso a Margarita realizar una muestra fotográfica con las obras de Juan y exponerla en Roma. 

De esta forma se gestó la primera exposición oficial de las fotos de Maino, que serán exhibidas en Roma a partir del 1º de junio. Luego formarán parte de una muestra colectiva en Milán y por último serán presentadas en Bologna.

Cuenta Gloria Torres que para su último cumpleaños, en febrero de 1976, Juan le pidió unas cajas metálicas verdes para guardar diapositivas. Ella le dijo que las cajas las podía hacer él mismo, que le pidiera otra cosa. Pero él era riguroso. Le respondió: “Esas cajas son herméticas, están hechas para durar mucho, mucho tiempo”.  

Le regaló tres, el ya tenía una. Son las cuatro cajas que Jiménez encontró en el sótano del Cide. Son el hermetismo que mantuvo intactas las fotos de Juan, su historia y su esencia, y que le han permitido a sus marcas vitales germinar desde el subsuelo.