Que renuncie: Chadwick dice que “no escuchó” cuando le informaron del no enfrentamiento en muerte de Catrillanca

por Alejandro Espinosa

“Le señalé al fiscal de todas las conversación que tuve el miércoles y una de ellas fue nuestra conversación telefónica con el general (Mauro) Victtoriano que estaba ahí. Lamentablemente había una muy mala comunicación e interferencia, por lo tanto el general me pudo haber dicho lo que señala, pero no fue recibido adecuadamente”.

De esta forma vergonzosa comenzó la respuesta que esta mañana entregó el ministro del Interior, Andrés Chadwick, luego de que fuera consultado por el artículo que publicó el sitio Interferencia, con nuevos antecedentes del caso Catrillanca.

El medio dio a conocer que al día siguiente de la muerte del comunero,  el secretario de Estado fue informado por el renunciado general Mauro Victtoriano que éste y el menor de edad que lo acompañaba en el tractor no iban armados.

“Informé al Sr. Ministro la situación, él me preguntó si a los carabineros les habían disparado y si los ocupantes del tractor llevaban armas, y le informé que no, pero por lo que me había dicho (el sargento) Alarcón, le señalé que habían disparos”,

dice Victoriano, según Interferencia.

Chadwick se excusa añadiendo que “lo que sí afirmó Carabineros es que había fuego cruzado, eso es distinto. El carabinero afirmó que hubo fuego cruzado y con posterioridad ese fuego cruzado ha quedado demostrado que no existió. Son dos situaciones que se tienden a confundir y son distintas”.

Estas declaraciones complican en extremo a Chadwick en el caso Catrillanca por contradecir la declaración que entregó ante la Fiscalía, el general de Carabineros Mauro Victtoriano, exjefe de la Zona Araucanía de Control de Orden Público (ZACOP).

De acuerdo con lo publicado por Interferencia, el jefe policial asegura que le dijo al entonces vicepresidente de la República, desde el primer momento luego del crimen registrado la tarde del 14 de noviembre, que no hubo fuego mapuche en el episodio donde encontró la muerte el comunero, al interior de la comunidad de Temucuicui. Además, le informó que Catrillanca iba desarmado. Victtoriano fue el primer alto jefe policial que se constituyó en el lugar de los hechos.

Sin embargo, a pesar de saberlo desde el 14 noviembre -fecha del asesinato- Chadwick siguió informando a la prensa que había sido un enfrentamiento y que Camilo Catrillanca tenía antecedentes policiales que permitían presumir su responsabilidad en el supuesto robo de vehículos que dio origen al procedimiento criminal.

Ha renunciado el Intendente Atton, fueron sacados de sus puestos todos los oficiales involucrados en este crimen de Estado. Fue necesaria la intervención del Parlamento para sacar de su cargo al Director General Hermes Soto y Chadwick sigue en su cargo, a pesar de ofrecer explicaciones absurdas respecto de su proceder desde el 14 de noviembre.

Es indudable que Chadwick intentó ocultar los hechos, como lo han hecho los gobiernos permanentemente cada vez que dan muerte a algún mapuche, así lo hicieron con Matías Catrileo, Mendoza Collío y tantos otros. Así han silenciado la muete del Lonko Mendoza Lebu que tuvo lugar el pasado 31 de diciembre.

Es una exigencia democrática que un sujeto como Andrés Chadwick, cuyo proceder contribuye a la materialización de un crimen de Estado -como lo es la muerte del weichafe Catrillanca- debe obligadamente salir de su cargo. La impudicia y la impunidad que le da Piñera, le permiten dar una versión absurda, llegando al extremo de sostener que “no escuchó” cuando fue informado de la ausencia de enfrentamiento.

Chadwick debe salir de su cargo, esto resulta imprescindible, en resguardo de los intereses de la mayoría nacional. Esta renuncia debe dar paso a que el cuerpo policial de Carabineros sea disuelto, toda vez que los graves crímenes cometidos -a los que se suman la corrupción y la sistemática concomitancia con el crimen organizado- hacen de la institución policial un peligro para el pueblo, para los trabajadores, campesinos y pobladores que día a día han de soportar los abusos y la brutalidad policial institucionalizada.

(artículo basado en información proporcionada por El Mostrador y La Tercera)