¿Por qué Boric se humilla ante la UDI?

por Gustavo Burgos

Una burda operación de inteligencia del pinochetismo para darle oxígeno al Gobierno, ha dado a Boric -el niño terrible del Frente Amplio- la oportunidad para volver a humillarse frente a la UDI. Luego de haber sido interpelado en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, el patagónico volvió a expresar que pedía disculpas“a quienes se hayan sentido ofendidos” por el video en el que recibe una polera con la imagen de Jaime Guzmán con un balazo en la frente y sonríe.

El parlamentario afirmó que no reaccionó «adecuadamente» ante un «regalo de carácter inapropiado». «Debí haber rechazado esa polera”, dijo. 

No contento con ello, Boric aceptó los requerimientos que se puedan presentar en su contra en la comisión de disciplina, pero pidió ponderar «los hechos en su justa medida», limitándose a cuestionar que el documento redactado por la UDI aludiera a su “hombría” y a que su palabra tuviese tanto valor como la moneda venezolana”.

El polémico video de Boric

Boric, quien durante este año ha hecho noticia únicamente por su dócil disposición a para  acercarse a Piñera y tratar de separarse lo más posible de las bases del Frente Amplio, rubricó sus excusas señalando que él “no se pierde” y que “no se equivoquen, porque nosotros no somos como ellos». Agregando: «Nosotros no avalamos en nuestro país una dictadura criminal ni la seguimos relativizando. A partir de esto no pueden pretender hacer un juicio público que ponga en duda las convicciones que permanentemente he defendido».

Una parte importante de la bancada frenteamplista -salvo Jiles y Jackson- respaldaron el proceder de Boric que, reiteramos, importa un trato cortesano y servil ante el pinochetismo. 

Excusarse ante la UDI no puede sino entenderse, en este contexto, como una capitulación y un servicio a la causa piñerista, a Chile Vamos y al propio pinochetismo, al que en definitiva se termina legitimando como un actor democrático.

Las excusas pedidas por Boric resultan inadmisibles, en primer lugar, porque toda esta palabrería referida a los valores democráticos se perpetra en defensa de la memoria de uno de los cerebros de la Dictadura Militar más sanguinaria de que se tenga memoria. Es falso que Guzmán encarnara valores democráticos, porque es precisamente él quien encarna la negación de toda expresión democrática y la falta de valor intelectual la suplió con una impúdica obsecuencia ante la brutalidad del Golpe pinochetista. Sin esa obsecuencia y gestualidad bufonesca, el oscuro profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Católica, se habría perdido como uno más de los grupos fascistas que se alzaron en contra del proceso revolucionario, en las universidades chilenas, en la década del 60.

En una conocida carta a su madre, Guzmán refiere que al escuchar el discurso de Pinochet días después del Golpe, en el Edificio Diego Portales -una de las primeras “galas” después de la puesta en escena de las gafas negras- tuvo que “hacer un esfuerzo para no llorar de emoción”.

Jaime Guzmán, encarnación de la UDI y de lo más pestilente del pinochetismo, se distinguió en definitiva como un activista de la contrarrevolución, un criminal, un enemigo de la clase trabajadora y un sirviente de los intereses antinacionales del gran capital y el imperialismo. Es la memoria de este sujeto, un explícito defensor de los campos de concentración y tortura, un negacionista de los detenidos desaparecidos y las violaciones a los DDHH, la que Boric sustenta cuando “reconoce su error” y pide “disculpas por un regalo que no debería haber recibido”. Vale decir, pide perdón por no haber reaccionado como fascista ante la imagen mancillada de Guzmán. 

En otro orden de ideas, pero con mayor intensidad, las excusas de Boric resultan inadmisibles porque condenan el atentado a Guzmán desde la vereda del pinochetismo. Es verdad, el atentado que costó la vida a Guzmán debe ser condenado, pero no porque se haya matado a un senador en democracia como nos dice el parlamentario autonomista. Ese atentado el único reproche que merece, es el haber impedido materialmente que Guzmán -como Pinochet y todos los integrantes de su Dictadura genocida- hubiese recibido la justicia de manos de un tribunal popular y, al igual que Mussolini, hubiese terminado ejecutado en la Plaza de Armas de Santiago, en el mismo lugar que en 1817 fue fusilado Vicente San Bruno, como enemigo de la patria y responsable de las atrocidades cometidas en contra de los patriotas en la Batalla de Rancagua.

Jaime Guzmán -parafraseando a O`Higgins al condenar a San Bruno- no era otra cosa más que “un monstruo de quien se desdeña la misma potencia a quien pertenezca y la tierra se avergüenza de estar bajo sus pies”.

Queda en el aire la pregunta con que se titula esta nota. ¿Por qué Boric se humilla ante la UDI?. Creemos que está claro, porque su accionar resulta propio a su proyecto político de institucionalización y de adaptación al régimen.

Boric se humilla porque necesita mostrarse como un político incondicional al régimen, respetuoso de su ordenamiento jurídico y hasta de la imagen del propio pinochetismo al cual terminó avalado y relativizando.