Movilizarse contra Piñera y levantar un proyecto alternativo: dos derrotas y una incertidumbre política

por Ibán de Rementería //

La pasada derrota presidencial de la Nueva Mayoría y derrota parlamentaria de  Chile Vamos produjo una inmovilidad de la política nacional, donde ni el Gobierno sabe qué  hacer con su poder ejecutivo ni la oposición con su poder parlamentario, inmovilidad que se convierte en incertidumbre en tres campos específicos de la política nacional actual: la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma del sistema de pensiones. La situación política nacional no está “líquida” como gusta decir a algunos politólogos, sino que más bien es fluida, es decir, la gestión del poder según el sentir y los intereses de la ciudadanía expresada en los movimientos sociales, señala direcciones específicas, en lo concreto a partir del 2011, sobre todo se hace presente la desaparición del centro político que rigió la política nacional y mundial en los últimos cuarenta años. Aquí en el país el Gobierno de  la Presidenta Bachelet y la aparición del Frente Amplio (FA) son los resultados del movimiento social del año 2011 encabezado por los estudiantes, asimismo el fracaso de ese Gobierno llevó por segunda vez al poder al Presidente Piñera, pero sin la mayoría parlamentaria que le permitiese imponer sus designios políticos.

Hoy en Francia el Presiden Macrón, l’invincible,enfrentado a los “chalecos amarillos” ha terminado con una aprobación de solo el 23%, luego de año y medio de gobierno, ha debido, primero, aplazar por seis meses la aplicación del impuesto “ecológico” a los combustibles, luego, definitivamente suspenderlo y, ahora, se apresta a anunciar el aumento del impuesto a las mayores fortunas.  Las consignas de estas “avispas amarillas” son: “¡No nos representan!”, “¡Hace 40 años que no sirven!” “¡No queremos representantes que no se puedan controlar!”, no citan ni a Marx, ni a Lenin y en las encuestas tienen la aprobación del 80% de los franceses.

Aquí en Chile el Gobierno de Piñera carece de sagacidad política para gobernar con las actuales normas vigentes, “gobernar por la vía administrativa”, lo que le permitiría un amplio margen de acción, pero está atado por sus compromisos con quienes representa, los empresarios, los cuales esperan “la plena satisfacción de sus necesidades y deseos”, en lo específico, para ellos la reforma tributaria debe disminuir los impuestos a la empresas y mantenerlo a las personas, el debate central entre aumentar los impuestos directos y disminuir los indirectos, no es ni mencionado, pese al carácter antidemocrático de los indirectos como lo demandan en estos días el movimiento de los “chalecos amarillos” en Francia. Para los empresarios la reforma laboral, que permitiría la modernización económica y el desarrollo nacional, consiste en disminuir el poder negociador de los trabajadores con los tres ¡no!: no a la negociación por rama, no al derecho de huelga y no a la titularidad sindical, cierto es que la actual oposición parlamentaria no está dispuesta a conceder ninguno de estos, pero como en la “guerrilla tributaria” siempre es posible conseguir algo con algunos “sectores políticos razonables y patrióticos”.  Lo de la reforma al sistema de seguridad social, en plena crisis de legitimidad por su incapacidad efectiva de otorgar pensiones decentes, es a no dudarlo el tema más conflictivo, ya que este sistema de empréstito forzoso de los trabajadores al capital financiero nacional e internacional por debajo de las tasas de interés del mercado, es un fondo de recursos financieros baratos para el gran capital igual a dos tercios de PIB nacional anual.

Sin embargo, estos asuntos políticos centrales que tienen que ver con la gestión de la distribución del poder de la cual depende la gestión de la distribución del  la riqueza, que es producida conjuntamente entre todos los miembros de la nación, no son los asuntos principales del debate nacional ya que estos son opacados por otros temas políticos más urgentes como son la descomposición profesional y moral de las fuerzas del orden y las militares, los derechos reproductivos de la mujer, de la gestión educativa (“aula segura”), etc. y sobre todo los desenlaces torpes de  “la guerra de Arauco” causados por el asesinato policial del comunero Camilo Catrillanca. Secuela de la abusiva y delincuencial “operación huracán” que pretendía falsamente inculpar de los hechos de sabotaje en la Araucanía a un conjunto de dirigentes mapuches, lo cual implicó destituir a todo el mando de la inteligencia de Carabineros y luego al alto mando de esta fuerza policial.  Las respuestas ciudadanas mínimas esperadas a estas demandas mayoritarias son: en los derechos de la mujer el aborto universal por la sola voluntad de cada una ella; en el conflicto mapuche la restitución a esa nación de todas las tierras que les fueron usurpadas por la República de Chile, es decir, la expropiación de entre medio a un millón de hectáreas a la forestales; en educación la participación activa, resolutiva y vinculante de todos los actores del proceso educativo: profesores, estudiantes, padres y apoderados así como los paradocentes, en el diseño y la gestión del proceso educativo. En el campo militar y policial lo que la ciudadanía demanda es la imposición del poder político civil que termine con la autonomía ilícita de estas reparticiones de la administración pública, así como la sanción efectiva a los que se apropiaron indebidamente de los bienes públicos puestos a su cuidado, a los corruptos que cohonestaron tales ilícitos y a quienes obstruyeron la acción de la justicia. Esta es la gran oportunidad de democratizar, civilizar y profesionalizar a la fuerzas armadas y de orden.

Si bien el respaldo ciudadano al Presidente Piñera y su Gobierno se derrumba, tanto por el mal manejo del tema mapuche como por la percepción de estancamiento económico, pese a los promisorios indicadores económicos. Según la encuesta CADEM la aprobación de Piñera llega al 41% y la desaprobación al 46%, esto debido al conflicto mapuche, la situación económica y las promesas incumplidas; según la encuesta de Criteria Reserch la aprobación es de sólo el 37% y la desaprobación del 51%, motivada por ser un “gobierno para algunos” (20%), el conflicto mapuche (18%) y “no cumple lo prometido” (11%).

La correlación de fuerzas políticas según la encuesta CADEM auscultando los respaldos del público a las agrupaciones políticas nacionales son: un 36% para el conglomerado Chile Vamos (CHV) en el Gobierno, un 23% para la ex Nueva Mayoría (ex NM) y 27% para el Frente Amplio (FA), que en conjunto conforman la oposición con un 50% de respaldo. Una proyección simple indicaría que es esperable un triunfo próximo de la oposición encabezada por el FA, tanto en las elecciones municipales como de gobernadores regionales, “precuelas” de las parlamentarias y presidenciales, pero bien sabemos que la gestión política es más compleja y que el tiempo trae muchas vicisitudes. No obstante, según la encuesta de Criteria Reaserch la primera opción en el deseo presidencial de la población nacional la tiene el alcalde Jorge Sharp con la más alta aprobación y la más baja desaprobación, las tres siguientes más altas aprobaciones son: Vlado Mirosevic, Giorgio Jackson y Gabriel Boric.

En cuanto a la constitución de un conglomerado político que se oponga a la derecha la situación es incierta, más allá del último intento de salvar al extremo centro por el Partido Radical (PR), el Partido Socialista (PS) y el Partido por la Democracia (PPD), que ha quedado sólo como un saludo a la bandera de la socialdemocracia.  Es de suponer que los respaldos de la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Radical (PR), además de los regionalistas verdes cercanos a la DC, ya sea al Gobierno o a la oposición dependerán tanto las conveniencias futuras de poder  con vistas a las próximas elecciones municipales y de gobernadores regionales, como a sus proyecciones parlamentarias y presidenciales, además, seguramente en estas decisiones las prebendas personales en lo político y también en lo pecuniario no están jugando un rol menor.  Estos partidos del centro, minoritarios, si bien tienen el poder de inclinar la balanza para uno u otro lado, están amenazados por la tendencia a la insignificancia al ser los más castigados por la desaprobación generalizada y universal de la ciudadanía a los partidos políticos. No es de extrañarse que ambos partidos de centro sufran una incisión, según como sobrevengan los avatares políticos próximos, yéndose unos al Gobierno y otros a la oposición, sobre todo en el caso de la DC.

Las tareas políticas inmediatas son de la construcción de propuestas alternativas a las del Gobierno en los asuntos de la  reforma tributaria, laboral y del sistema de pensiones, así como de movilización social para imponer las alternativas de la ciudadanía mayoritaria y derrotar constantemente al Gobierno hasta su término.

Las alternativas políticas mediatas, con vistas a las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, son la elaboración de los programas que aseguren la provisión universal, gratuita y de calidad para la satisfacción de los derechos sociales en salud, educación y previsión social. Asimismo, para financiar aquellas prestaciones el Estado debe recuperar las rentas y utilidades provenientes de la explotación directa de los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos.

( el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, IS del Partido Socialista)