Todo con los Portuarios, nada con los empresarios ni con Piñera

La histórica movilización de los trabajadores portuarios de Valparaíso que sigue sumando apoyos.

No se había visto una movilización de estas características desde hace 18 años en Valparaíso. Y es que desde el pasado viernes 16 de noviembre, los cerca de 700 trabajadores portuarios eventuales de las empresas de muellaje de la ciudad mantienen paralizados los dos terminales que operan el puerto -Terminal Pacífico Sur (TPS) y Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL)-, en una movilización que se inició con la finalidad de denunciar sus precarias condiciones laborales como para también exigir bonos de mitigación para paliar un largo período de baja cantidad de turnos.

Según Pablo Klimpel, dirigente del Sindicato de Estibadores Marítimo Portuarios Nº1 de Valparaíso y uno los voceros del movimiento, “esta movilización es producto de las precarias condiciones de trabajo que tenemos en los terminales portuarios, donde hemos vivido una baja considerable de turnos durante los últimos años, pero también, por la falta de una ley que regule nuestras condiciones de trabajo y nos reconozca como a la mayoría de los trabajadores del país. Porque a nosotros no se nos reconoce indemnización por años de servicio, derecho a postnatal y prenatal, derecho a vacaciones pagadas, fuero efectivo a los dirigentes sindicales eventuales, regulación de los permisos para trabajar en el puerto (carnet rojo), pago de capacitaciones, reconocimiento de nuestra labor como trabajo pesado y un sistema de seguridad social integral, entre otras muchas cosas”, enfatizó. El mismo dirigente remató luego diciendo que “la situación actual de desprotección y desregulación en la que nos encontramos los trabajadores portuarios es dramática”.

Por su parte, el Asesor de la Unión Portuaria de Chile, Gonzalo Díaz, señaló que “ni el Estado ni la empresa privada han podido generar una transformación del modelo portuario nacional, tras las intensas modificaciones de la industria naviera global que ha significado un aumento de tamaño de las naves y por ende de su capacidad de carga de contenedores y, por otro lado, de la concentración de los consorcios que controlan el transporte marítimo internacional donde cerca del 80% de éste lo manejan tres transnacionales y, por lo tanto, la industria portuaria nacional (y Valparaíso no se escapa a ello) está inserta ahora en un mercado oligopólico donde los clientes (navieras) ponen las condiciones de cómo debe ser el servicio y sus valores. Las empresas no han sabido competir en ese nuevo contexto y su respuesta ha sido la búsqueda de rebajas de costos, tanto laborales, como ambientales, pero en productividad se han quedado al debe”.

Añade que “el Estado, por su parte, se ha desentendido totalmente de ello, pues con la Ley Nº 19.547 de “Modernización Portuaria” del año 1998, en la práctica, se aparta totalmente de lo que ocurre en ese estratégico sector, quedando todo a merced de los intereses de las empresas concesionarias que no siempre coinciden con los objetivos y necesidades del país. Y como se ha visto en la zona, tampoco con la de otras industrias nacionales importantes para la economía chilena, como lo es el turismo, lo que se ve al privilegiar el saturamiento de la costa con contenedores (por el beneficio económico que ello le acarrea a la empresa TPS) por sobre el uso de zonas de respaldo logístico, como es el ZEAL, que permitirían la desconcentración de carga acopiada en la línea costera y la descontaminación visual”.

El ingeniero y sindicalista agrega que los puertos nacionales están “muy por debajo de los otros de la costa pacífica de América, lo que dificulta aún más la capacidad de negociación de las empresas con las navieras (en el ranking CEPAL del Puerto de Valparaíso se ubica en el lugar 18 y Callao de Perú en el 6 y Guayaquil de Ecuador en el 7, descendiendo 7 puestos en la última década). Lastimosamente, la autoridad que debería preocuparse de que eso no estuviera estancado como está o tiene poco o nada por hacer (debido a la limitante legislación) o simplemente se dedica a mantener el status quo y en vez de salir a ver esta situación como una oportunidad para poder iniciar un proceso serio de modernización, solamente busca defender el mantenimiento de la situación actual por la fuerza, aunque ello signifique al mediano plazo un enorme error, dado que con eso limita el crecimiento de la posición del país en su capacidad de comercio marítimo”.

Por todo lo anteriormente señalado, la organización internacional de la estiba llamada International Dockworkers Council -que representa a más de 130.000 trabajadores portuarios en todo el mundo-, fue la primera organización en entregar su respaldo a los trabajadores portuarios eventuales que mantienen un paro y bloqueo en el Puerto de Valparaíso. Al respecto, la Unión Portuaria del Bío-Bío emitió una declaración donde entrega su apoyo a los trabajadores de Valparaíso y explica que “los problemas del puerto se arrastran de por lo menos de fines de la década pasada, al tener una infraestructura insuficiente para atender las nuevas exigencias de los consorcios navieros, un inexistente sistema nacional y zonal de logística portuaria, una arcaica definición de recinto portuario y una institucionalidad estatal portuaria que actúa más como inmobiliaria que como empresa estratégica para el comercio exterior y por ende para el crecimiento nacional”, indicaron. “Lo que se está viviendo es la consecuencia de esas enormes faltas del Estado chileno y la poca visión de las empresas concesionarias, que mediante un modelo laboral propio de inicios del siglo XX, buscan subsidiar la precaria infraestructura, institucionalidad y legislación portuaria nacional. Dicho modelo busca no mejorar la eficiencia y productividad de los distintos terminales, sino que esas fallas sean sobrellevadas con trabajadores ultraflexibilizados, faltos de protecciones y derechos mínimos, sin pensar que ese modelo no era sustentable en el tiempo”, señalaron categóricos.

Así las cosas, toda la cobertura de prensa de la semana sobre estos complejos acontecimientos dieron cuenta de la inexistencia de problemas laborales en los contratos de las empresas concesionarias del puerto de Valparaíso y enfatizaban a su vez, en su preocupación por el perjuicio económico y de imagen internacional que sufrirían de sostenerse esta situación. Sin embargo, pasaron los días y nadie se sentó a dialogar, aún cuando numerosos parlamentarios de oposición y líderes de opinión del distrito instaran a ello, infructuosamente. El ejemplo más paradigmático de lo anterior, fue la reunión convocada para el miércoles 21 de noviembre a las 18 hrs. en el Salón de Honor de la Municipalidad por el Alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, con la finalidad de abrir el diálogo entre las partes y encontrar una solución.

El alcalde había citado a los actores involucrados para destrabar el conflicto, instancia a la que sólo asistieron los trabajadores movilizados y el SEREMI de Transportes, Gerard Oliger. “Es la señal más clara de cómo lo que se ha construido en la última década en el Puerto de Valparaíso le sigue dando la espalda a la ciudad. Era tan sencillo con que las empresas se hubiesen sentado sólo a conversar, solo a dialogar con los trabajadores portuarios en la mesa que creamos para haber anunciado hoy día, que el sábado podríamos haber tenido el crucero en normal funcionamiento”, consigna la oficina de prensa municipal. Asimismo, el recalcó que “la invitación que yo hago al gobierno, a la EPV, que ha mantenido una posición de extrema pasividad en este tema, que nos preocupa ya que ellos son la autoridad portuaria, es a la responsabilidad, al actuar con determinación, con sagacidad, en posición de articular”, dijo el edil. “En caso contrario, yo creo que este conflicto se va a seguir extendiendo y no va a ser responsabilidad, ni de la municipalidad, ya que vamos a seguir haciendo los esfuerzos, ni tampoco, por lo que se vio hoy día, de los trabajadores portuarios”, concluyó Sharp.

Por su parte, Klimpel señaló que “una parte de la mesa quería dialogar, una parte de la mesa estaba dispuesta a conversar y, por lo tanto, llegar a un acuerdo. Creo que la otra parte de la mesa todavía no entiende la gravedad del problema. Prefieren perder 320 millones de dólares antes de acercarse a conversar con nosotros”, agregó el dirigente sindical.

Al cumplirse ya una semana de encontrarse paralizado el puerto de Valparaíso, donde cerca de una docena de embarcaciones han desviado sus rutas a San Antonio, tardíamente durante la tarde del recién pasado viernes 23 de noviembre, el Intendente de la Región de Valparaíso, Jorge Martínez, sostuvo un encuentro con dirigentes sindicales con el fin de explorar vías de solución al prolongado conflicto. Entre los participantes, se contaron representantes de los sindicatos de Uniport, Sudemp, Estibadores Portuarios de Valparaíso y la agrupación de Auxiliares de Embarques, según indicó la oficina de prensa del gobierno regional. Sin embargo, tras las nulas respuestas al petitorio de los trabajadores por parte de la institucionalidad del Estado y de las empresas concesionarias, la Unión Portuaria del Bío-Bío emitió una nueva declaración ese mismo día donde advirtió que resolvió en su última asamblea “no aceptar la recalada y tampoco atender las naves desviadas desde Valparaíso producto de esta movilización, pues no seremos los que sobrellevemos el costo de la obstinación de empresas que no quieren aceptar sus faltas y mucho menos corregirlas con un sentido de futuro, en pos de un sistema portuario y logístico moderno que sirva para el crecimiento del país, que sea socialmente sustentable y equitativo en sus frutos y cuyo éxito no se base en la precarización de los trabajadores que, como queda demostrado, no genera estabilidad”, enfatizó la organización.

Este apoyo suscitó que luego la Unión Portuaria del Norte emitiera una declaración el recién pasado sábado 24 de noviembre, donde señala que “repudiamos completamente la intransigencia que hemos visto en Valparaíso, dejando claro que los derechos de los trabajadores no son la principal preocupación de las empresas de la zona incluso mirando como trabajadores de tercera categoría a los compañeros eventuales al decir que no tienen ni un tema pendiente con ellos”, dijo la entidad. “Es por esto que los puertos de la zona norte del país no recibiremos ni atenderemos naves y cargas desviadas del Puerto Valparaíso, terminales TPS y TCVAL”, agregaron. “Como trabajadores portuarios hacemos el llamado a las empresas a atender las solicitudes de los trabajadores portuarios y a empezar el diálogo a la brevedad y no seguir prolongando esta paralización en la cual los compañeros han estado en todo momento dispuestos a dialogar y encontrar solución a las problemáticas planteadas”, concluyeron.

A través de una entrevista realizada en Cooperativa el sábado 24 de noviembre, el encargado de comunicaciones del movimiento, Marco Montecinos, afirmó que hasta el momento “no hemos tenido ninguna respuesta (…) Esto no es culpa de nosotros, lo que estamos haciendo es exigir nuestros derechos de alguna forma, porque durante 18 años mantuvimos una paz social, en la cual no tuvimos ninguna respuesta favorable de algunos sindicatos”, sostuvo. “Los trabajadores están mentalizados que esto será para largo. Es el primer paro que tiene Valparaíso hace más de 18 años”, sentenció el trabajador.

En ese sentido, en la madrugada del día de ayer domingo 25 de noviembre, la Unión Portuaria del Centro -que representa a 1.400 trabajadores portuarios reunidos en 13 sindicatos que realizan faenas en Puerto Central, Ventanas y STI-, liberó un comunicado señalando que “en esta ocasión, los compañeros de Valparaíso son los que tienen problemas y se trata de situaciones que no pueden esperar más; trabajo precario, nombradas que no se cumplen, el no reconocimiento de la jornada pasiva y un alto nivel de trabajadores eventuales, configuran un cuadro donde no es posible proyectarse en el trabajo ni tampoco descansar lo necesario, al tener que estar disponibles 24/7 para los patrones”, señaló la organización.

“Hoy, los terminales llevan una semana parados y nadie le ha exigido a la Empresa Portuaria de Valparaíso que siente a sus terminales concesionados a conversar con los viejos. Que el Estado les exija a los empresarios conversar”, agregaron. “Ya los portuarios de San Antonio y Ventanas están en conversaciones con sus pares de Valparaíso y estamos apoyando sus demandas de mejora en sus condiciones de vida. Ojalá que las autoridades entiendan que los portuarios de San Antonio y de Ventanas son gente de lucha y si nuestro apoyo llegase a tener un lado operativo, difícilmente lo van a poder controlar”, advirtieron.

Luego de la reunión sostenida con el Intendente Regional de Valparaíso, los trabajadores portuarios movilizados iniciaron los preparativos con la gobernación para convocar una “Marcha familiar de los trabajadores/as marítimos portuarios/as de Valparaíso” el día de ayer domingo. Según se indica en el evento de Facebook, se convocó a “toda la familia portuaria salga a marchar por los derechos legítimos de las trabajadoras y trabajadores marítimos portuarios de Valparaíso” y “llamamos a las organizaciones sociales y de trabajadores/as de Valparaíso a apoyarnos en esta marcha familiar y a solidarizar con nuestro paro para resolver prontamente el conflicto”, consigna el evento.

Al respecto, el dirigente de los trabajadores portuarios movilizados, Pablo Klimpel,  comentó que “en esta marcha participamos todos los sindicatos de trabajadores portuarios eventuales de Valparaíso, bajamos con nuestras familias a marchar; guaguas, hijas, nietos, señoras, compañeras, esposos, vecinos y dirigentes de nuestros barrios… fue una marcha bastante masiva, donde asistieron más de 1.200 personas”, afirmó el dirigente local. “Caminamos desde la Plaza Sotomayor por la calle Cochrane hasta llegar a la Plaza Victoria. Tuvimos el apoyo de algunas compañías de teatro, de batucadas y de algunas organizaciones sociales también, como la ANEF Regional Valparaíso y otros dirigentes de base. Al llegar a la Plaza Victoria hicimos una concentración, dimos saludos y palabras todos los sindicatos presentes, agradeciendo a las familias y dando a conocer las últimas informaciones. También asistió un delegado de la IDC (International Dockworkers Council). No hubo problemas, no hubo desmanes; todo fue realizado de una manera pacífica”.

Y efectivamente asistieron sobre mil personas a la marcha, donde la mayoría eran trabajadores portuarios y sus familiares, la cual se suscitó sin ningún acto de violencia ni desmanes y donde se vió un fuerte ánimo de compañerismo entre quienes se encuentran aún movilizados. Los trabajadores portuarios se mostraban unidos entre ellos en toda ocasión, compartían cantos, agua y comida, caminaban orgullosos de sus reivindicaciones, vestidos con su ropa de trabajo y sosteniendo pancartas con mensajes como “Fuera los dirigentes pagados por las empresas”, “Yo apoyo a los portuarios” o “El Estado de Chile nos abandonó”, ondeando muchas banderas negras o de Chile.

En la pérgola de la Plaza Victoria, un video que circula en redes sociales registró las palabras que Klimpel proclamó a la multitud al cierre de la jornada: “Agradecer a todas las familias aquí reunidas, agradecer a todos los trabajadores que estamos aquí dando esta lucha donde ya llevamos diez días, y agradecerle también a la Municipalidad, a las organizaciones sociales, a las organizaciones sindicales, a las organizaciones de estudiantes que han estado aquí, también a la Unión Portuaria de Chile, que hoy tenemos aquí un delegado de Iquique que es (Delegado Latinoamericano y del Caribe) del Consejo Internacional de Estibadores (IDC) que nos vino a dar apoyo, César Luna, (aplausos del público)… han visto que han habido declaraciones de la Unión Portuaria del Norte de que no van a recibir ningún buque de Valparaíso; la Unión Portuaria del Bío-Bío también se comprometió de no recibir ningún buque de Valparaíso (aplausos del público)… hoy día me ha dicho el compañero de IDC que el Consejo Internacional de Estibadores en Europa y en Estados Unidos no va a recibir ningún buque de Valparaíso (ovación del público), así que por eso tenemos un apoyo importante… y ahora, me gustaría decirle acá a las autoridades, tanto del gobierno como de las empresas, así como el Señor Raúl Celis decía que nosotros éramos una minoría, que éramos jóvenes con ideas viejas y derrotadas, que no estamos derrotados, y eso hemos demostrado este día, así que los que decían que éramos una minoría, que no éramos representativos, tienen esta foto acá, así que vamos juntos adelante…”, concluyó enérgico con una porra de Chile gritada por todos los asistentes dirigida a los trabajadores marítimos portuarios de Chile.

Al cierre de esta crónica, representantes del mundo sindical y social del país y el extranjero siguen enviando mensajes de apoyo y organizando acciones de solidaridad mientras, contradictoriamente, nuevos mensajes amenazantes de las empresas concesionarias a los trabajadores evocan viejos fantasmas de intervención de la fuerza pública para pasarlos por Ley de Seguridad del Estado al atentar contra “la libertad del trabajo”, paradójicamente.

(Tomado de El Desconcierto)