Bolsonaro y las lecciones de Brasil

de POR-Argentina//

Brasil se ha convertido en las últimas semanas en el centro de atención política a nivel internacional. Desde fi nes de septiembre, en la víspera de la primera ronda electoral, hasta fi nes de octubre, una vez concluida la segunda vuelta, ha dejado mucha tela para cortar. En el presente artículo, intentaremos complementar todo el abundante material que elaboró nuestra sección hermana brasileña, con las posiciones levantadas por los pretendidos revolucionarios de Argentina. El abandono de la estrategia revolucionaria y, por tanto, de la estructuración del Partido/ Programa por aquellos partidos que se autoproclaman del trotskismo, se refl eja evidentemente en la política levantada para Brasil.

A modo de introducción señalamos que no se evidencian grandes diferencias en las posiciones del PTS, Izquierda Socialista, PO y NuevoMAS. Las elecciones se convirtieron en un fi n en sí mismo, ausente de toda caracterización sobre el papel que cumplen en la democracia burguesa. La independencia política de la clase obrera no ha sido siquiera esbozada, sino más bien conducida por la vía del electoralismo burgués. Y como trágico corolario, se han visto arrastrados en su totalidad hacia el voto al PT en la segunda vuelta

NEGANDO EL MARXISMO

Para los revolucionarios la intervención electoral tiene como fi nalidad la de propagandizar el programa de la revolución y dictadura proletarias. La atención de las masas se verá condicionada por la innumerable cantidad de plataformas diseñadas para las elecciones, donde promesas de todo tipo se inventan de la noche a la mañana a fi n de lograr captar algún voto más, alguna banca en el Parlamento, o unos minutos más en los medios de comunicación. Este fenómeno propio de la intervención burguesa electoral, ha sido copiado por los supuestos partidos izquierdistas. En Argentina tenemos sobradas muestras acerca de la adaptación al electoralismo burgués practicado por la izquierda centrista (FIT e IFS).

El Partido Revolucionario está en la necesidad de trazar la caracterización sobre el proceso electoral. No debe alimentar ilusiones en las instituciones de la burguesía (como el Parlamento), sino señalar que en el caso de lograr penetrar allí con sus representantes, no será para embellecer sus recintos con una voz crítica, sino para buscar destruir desde su seno toda la farsa democratizante. El eje de la campaña no está en conseguir más o menos diputados, sino en la politización de las masas (y no adaptarse a su nivel de conciencia) sobre las tareas que se desprenden de la situación política, cuyo horizonte no puede ser otro que el de luchar por la organización de la revolución proletaria.

Este claro posicionamiento no es más que el refl ejo del Programa partidario. No es una plataforma que se elabora para la ocasión. Es fruto del arsenal político elaborado y llevado a la práctica durante años y años de militancia revolucionaria. Así ha intervenido el POR Brasileño, aun sin tener la posibilidad de presentar candidatos. Ha trabado una férrea lucha contra los distintos candidatos de la burguesía, y al mismo tiempo, se ha delimitado programáticamente de los que intervinieron desde una supuesta trinchera revolucionaria.

¿A QUIÉN VOTAR? O ¿CÓMO LUCHAR?

Durante la primera fase electoral tanto el PTS, como IS y el NuevoMAS llamaron a votar por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Este Frente cuya “diferenciación con el lulismo estuvo prácticamente ausente” ”no se presentó como una opción para derrotar los proyectos del gobierno de Temer y ofrecer alternativas para superar la crisis desde un punto de vista de clase”. No solo eso, sino que en los manifi estos a los que adhieren “apoyan un programa de reformas capitalistas que incluye la llamada ‘responsabilidad fi scal’ (o sea la restricción de gastos en servicios públicos y el pago de la ilegal y fraudulenta deuda pública)”.

Estas citas con un valor extraordinario a la hora de caracterizar al PSOL no están extraídas del periódico Massas del POR Brasileño. Son las propias declaraciones del NuevoMAS, Izquierda Socialista y PTS respectivamente. Muestra como una abrumadora realidad que de ninguna manera se han colocado en estas elecciones por la independencia política de la clase obrera. A confesión de partes, relevo de pruebas.

El PO por su parte, y a través del grupo Tribuna Classista de Brasil, llamó a votar por las “candidaturas independientes” del PSTU. Este Partido que ha desconocido el Golpe Institucional contra Dilma, ha seguido una política burguesa de apoyo velado al Lava Jato. Su bandera de “Fuera Todos” ha servido de convalidación a todo el circo montado para proscribir la candidatura de Lula. El mero hecho de complementar la cuestión de la “rebelión” en sus llamamientos no permite diferenciarlo del electoralismo del PSOL.

No es a través de fraseología izquierdista que los revolucionarios politizamos a las masas. No se trata de colocar algunas palabras sueltas, descontextualizadas de la línea general, sino de esclarecer las diferencias programáticas entre los partidos que intervienen y desarrollar la lucha política por la independiente de clase. Los métodos, organización y tácticas se subordinan al objetivo revolucionario, existiendo una relación dialéctica entre los mismos.

LOS DESCUBRIMIENTOS DE LA IZQUIERDA: EL VOTO “CRÍTICO” A HADDAD

Pasada la primera vuelta y dejando en un lugar marginal a los izquierdistas a los que llamaron a votar, éstos Masas n°347 .13 se colocaron rápidamente por el voto “crítico” a Haddad. Pablo Heller, dirigente del PO, había sentenciado a fi nes de septiembre – cuestionando el llamado a votar por Haddad – que “el seguidismo al PT, en nombre de la batalla contra la derecha, es un callejón sin salida”. Sin embargo, rápidamente descubrieron que el voto al PT se había convertido, vaya a saber uno a través de qué mecanismos, en un “puente con las masas”, en un “canal de desarrollo potencial de la clase obrera” (a pesar de la dirección petista)

En un breve recorrido notamos que el PTS sostiene que acompañan “el odio y la voluntad de lucha contra Bolsonaro, votando críticamente a Haddad”; el NuevoMAS le atribuye al PT la capacidad de encabezar una lucha consecuente contra el fascismo y llamar a construir “una verdadera rebelión político-electoral antifascista”; Izquierda Socialista, a su turno, ha saludado la coincidencia en el FIT respecto al voto crítico a Haddad “sin que ello implique ningún apoyo a su política”. El FIT en su conjunto había señalado que el voto a Haddad debía entenderse con un “programa y una estrategia independiente de la del PT”. Si así fuera, también podrían haber llamado a votar por Scioli de la misma forma… lo que para cualquier revolucionario constituiría, realmente, un contrasentido.

Para los centristas no resulta incómodo borrar con el codo lo que se escribe previamente con la mano. Se puede decir de todo, en cualquier ocasión, aunque entre en contradicción con lo que se sostenía unos días antes. Ejercitaron un seguidismo oportunista a las masas que se vieron arreadas a una falsa polarización, adaptándose mecánicamente a su grado de politización. Esta lección debe asimilarse para alertar sobre los peligros de su eclecticismo político

Resulta extraño entonces qué sería ese voto si no apoyo político. El llamado a derrotarlo “en las urnas y en las calles” es la forma que encuentran de justifi car su capitulación, típica muestra de oportunismo pequeño burgués. Debía marcarse claramente, a fi n de ahogar cualquier ilusión electoral, que no sería recolocando al PT en la conducción del Estado que se lograría derrotar la derechización de la burguesía.

Contrariamente el POR señaló esta incongruencia en sus planteos “Los izquierdistas llaman a votar por Haddad en nombre del antifascismo. Si esta candidatura se erigiera como un canal de combate de la clase obrera y de los demás explotados a las tendencias dictatoriales y Haddad lo refl ejara en una batalla contra la burguesía, estaríamos obligados a llamar a votar por el petista. En la primera vuelta, hubiese sido una obligación de las izquierdas retirar sus candidaturas y declararse a favor de Haddad, ya que las encuestas indicaban una posible victoria del derechista en la primera rueda”

AUTOCRÍTICA O PERSPECTIVA DERROTISTA

No queda claro si el llamado a votar por Haddad es un ensayo de autocrítica por su posición en el 2015 en la Argentina por el voto en blanco en el ballotage entre Scioli y Macri. Lo que está claro es que ha cedido a las presiones en un momento de gran agudización de la lucha de clases. El apoyo a Haddad bajo la consigna de organización independiente resulta un oxímoron, una contradicción a todas luces. Y no hace más que mostrar la incapacidad de estos partidos de marchar contra la corriente, de hacer frente a las presiones de la pequeña burguesía y “opinión pública”.

El proceso de desintegración capitalista y avance de la barbarie social en América Latina se refl ejan en la aparición de estas tendencias fascistizantes. Pone, paralelamente, a la orden del día la tarea de superar la crisis de dirección revolucionaria, para lograr encauzar la respuesta de las masas (objeto de ese ataque) ante la implementación de las políticas anti-obreras y abiertamente pro-imperialistas de los gobiernos latinoamericanos. Así podrá fortalecer la resistencia de las masas conduciéndolas por la vía revolucionaria.

La coyuntura política pondrá ante los revolucionarios situaciones más difíciles, agudas y con mayor periodicidad, poniendo a prueba a todas las organizaciones que se reclaman revolucionarias, mostrando hasta qué punto ha llegado su abandono del programa revolucionario. La tarea consiste, entonces, en fortalecer la construcción de los Partido-Programa en cada uno de los países, buscar la mayor unidad en la lucha diaria, y confi ar única y exclusivamente en los métodos de acción directa, de movilización activa, bajo las reivindicaciones transicionales, de defensa de las condiciones de vida, y con la perspectiva socialista como norte político.

(nota de MASAS nº347)