En la vía de Bolsonaro: rostros y estrategia del rearme político del ultranacionalismo chileno

por Nicolás Sepúlveda //

Con una exitosa estrategia comunicacional, cuyo último hito fueron los rayados en liceos emblemáticos de Santiago, lograron instalar su discurso anti globalización y contra migrantes y homosexuales. CIPER entrevistó a dirigentes y militantes de estos grupos, rastreó sus estructuras y vínculos con policías y militares e identificó dos vertientes: una política que aspira llegar a las elecciones, y otra que reivindica la violencia y los símbolos neonazis. Al tiempo que en Europa y Brasil emerge un ultranacionalismo avasallador, en Chile el Movimiento Social Patriota (MSP), trata de convertirse en la cabeza de una corriente política que pretende disputar el poder

La madrugada del lunes 24 de septiembre cuatro liceos del centro de Santiago amanecieron con afiches pegados en sus muros. Las extensas tiras de papel llevaban mensajes con gruesos epítetos en contra de los estudiantes de esos establecimientos: “Aquí se forman mariconcitos”, fue el mensaje que dejaron en el Instituto Nacional; “Eres una puta del sistema”, en el Liceo Barros Borgoño; “Flojo ql”, en el Internado Nacional Barros Arana (INBA) y “Encapuchada culia”, en el Liceo 1.

Fue el estreno comunicacional de “Motín Estudiantil”, el brazo juvenil del Movimiento Social Patriota (MSP), un grupo neo-fascista que ha logrado connotación pública a punta de acciones disruptivas.

Son los mismos que colgaron muñecos desde un puente de Providencia, pidiendo pena de muerte para los curas pedófilos; y que más tarde armaron barricadas y derramaron sangre y vísceras en la Alameda, para enfrentar a las mujeres feministas que marcharon el 26 de julio a favor del aborto legal.

La reciente irrupción de “Motín Estudiantil” estaría inserta en una estrategia más ambiciosa del movimiento al que pertenecen (MSP), cuyo objetivo es constituirse como referente político. En entrevista con CIPER, el vocero del Movimiento Social Patriota,

Pedro Kunstmann, dijo que el MSP tiene a nivel nacional unos 500 militantes y anunció que se presentarán a las elecciones parlamentarias de 2022: -Efectivamente, nuestro objetivo es transformarnos en una verdadera opción política, distinta a la izquierda corrupta, a la derecha indiferente y que termine llegando a ser gobierno.

 

El líder de ese grupo era Esteban González Araneda, más conocido como “Tito Van Damme”. Su nombre reapareció en Puente Alto en julio pasado en un afiche con su rostro que fue pegado en muros del Hospital Sótero del Río. Allí lo señalaban como uno de los fundadores del MSP.

Pedro Kunstmann, vocero de los social patriotas, fue tajante al negar en entrevista con CIPER la vinculación de Esteban González con su organización. Al parecer es cierto: la indagación de CIPER no encontró nexos visibles, más allá de su adscripción a ideas nacionalistas y su afición por las artes marciales. Cuando Esteban González fue condenado a seis años de cárcel por el asesinato de Tomás Vilches (se entregó luego de estar varios meses prófugo), era el encargado del Gimnasio Clan Celta, el que frecuentaban carabineros de la 20° Comisaría (Puente Alto) y soldados del Regimiento de Infantería del Ejército, también de esa comuna. Ese mismo gimnasio fue reinaugurado el 2 de septiembre de 2017 (en Santa Elena 491) y González Araneda, ya libre, reapareció como su maestro.

Al momento de reestrenar el gimnasio de su propiedad, “Tito Van Damme” tenía otro trabajo: jefe en JCA Security, empresa de seguridad cuyos guardias solo cumplen funciones para la Municipalidad de Puente Alto. JCA tiene historial: en 2011 los estudiantes secundarios denunciaron que guardias municipales neonazis los agredieron mientras mantenían tomados liceos en la comuna, y en 2012 el PC acusó a guardias de esa misma empresa de atacarlos con armas de fuego durante la campaña municipal de ese año.

Consultado por CIPER, el dueño de JCA Security, Jorge Cifuentes Almazabal, descartó que sus empleados estuvieran implicados en los ataques a los liceos en 2011 o en la violencia de la campaña municipal de 2012. Sobre la participación de Esteban González Araneda en grupos neonazis, dijo: “Lo están juzgando por algo que ya pasó y le están coartando su libertad de trabajar”.

Pero CIPER ya había hecho una indagación sobre la vinculación de Esteban González Araneda con la empresa de seguridad contratada por la Municipalidad de Puente Alto. Primero, el 1 de agosto, en el municipio aseguraron que no lo conocían. Un día después, informaron que González Araneda había sido desvinculado de JCA Security ese mismo día.

Gimnasio Clan Celta ubicado en Santa Elena 491, Puente Alto. La versión del municipio fue confirmada a CIPER por el dueño de JCA, Jorge Cifuentes, quien relató que desde el municipio le pidieron que lo despidiera, lo que se sumó a otros problemas laborales de “Tito Van Damme”.

González Araneda sigue siendo un neonazi. Registros de redes sociales lo muestran utilizando el “HH” (Heil Hitler) a modo de saludo en grupos. En otros, él ocupa en sus escritos el número “88” (Heil Hitler, debido a la posición de la letra H en el abecedario). En Facebook se le ve en fotografías luciendo una cruz celta colgada a su cuello, la que también aparece tatuada en la cara interior de su antebrazo izquierdo. La misma cruz celta, un símbolo reivindicado por grupos nazis en el mundo, es el logo de su gimnasio:

Clan Celta.

Mario Campos Godoy, asiste al gimnasio Clan Celta y asegura pertenecer a Acción Identitaria (fuente: Facebook). El socio de González Araneda en la administración de Clan Celta, es Juan Pablo González Von Jentschyk, con quien también comparte la sociedad Tyr Supply, que se dedica a la venta de implementos deportivos.

A Clan Celta asisten familiares y amigos de la dupla. Entre ellos, Mario Campos Godoy, quien dice pertenecer al grupo nacionalista Acción Identitaria, del que se escindió el MSP a fines de 2016.

Más allá de si actualmente milita, Esteban González genera respeto transversal entre neonazis y patriotas. Un joven que ya no pertenece a esos grupos y que pidió reserva de su identidad, dijo que hace un par de años participó con González en entrenamientos en la Quebrada de Macul y en el Embalse El Yeso (Cajón del Maipo). Y se encontró varias veces con “Tito Van Damme” en una casa del Barrio Brasil, donde integrantes de distintas organizaciones nacionalistas preparaban sus acciones de propaganda y las llamadas “barridas”: golpizas nocturnas a indigentes, punks, homosexuales, travestis, inmigrantes y flaites.

Nada nuevo para “Tito Van Damme”. En 2004 lideraba el grupo White Power, el que fue desbaratado luego de que le propinaran una golpiza a una joven punk. Luego vino el asesinato de Tomás Vilches en 2006 y su condena a seis años. Después de recuperada su libertad, reapareció como jefe de los guardias de seguridad de Puente Alto y en 2017 reinauguró su gimnasio. Ahora la historia se sigue escribiendo.

(Tomado de CIPER)