Brasil: en defensa del voto nulo

de Massas-POR (Brasil)

POR LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO

Las elecciones son el campo propio de la disputa política entre los partidos de la burguesía. Por eso nunca la clase obrera llegará al poder por esa vía.

La elección del obrero metalúrgico Lula, en 2002, creó la ilusión de que eso era posible. Las masas explotadas fueron engañadas por el hecho de que Lula fue un metalúrgico, presidente del sindicato y dirigente de la importante huelga contra la dictadura militar.

La posibilidad de que un obrero sea elegido presidente de la República sólo mostró la profunda crisis de los partidos de la burguesía. En ese momento, representó la derrota electoral del PSDB, PMDB y PFL. El PT se proyectó como un nuevo partido, fundado en 1980, de origen de clase distinta de sus competidores burgueses. El PSDB, PMDB y PFL tienen sus raíces en los viejos partidos de la “República Nova” y sostuvieron la dictadura militar, instaurada en 1964. Derivaron, por tanto, de Arena y del MDB. Tales partidos representaban las fracciones de la burguesía oligárquica brasileña.

El PT, por su parte, surgió vinculado al movimiento sindical, principalmente entre los metalúrgicos, y sectores de la pequeña burguesía. Se levanta, sin embargo, no como un partido obrero, sino como un partido policlasista, adaptado, desde el principio, a la reforma partidista post-dictadura militar y pasó a recorrer la vía electoral para llegar a la presidencia de la República. Tuvo que buscar aliados entre los partidos de la burguesía. Su primera la coalición, en ese sentido, fue con el gran empresario nacional de la rama textil, José Alencar, cuyo partido no pasaba de una pequeña sigla (PL). Posteriormente, ya al mando del Estado burgués, amplió muchísimo la alianza partidista, incluyendo en ella el más oligárquico de todos los partidos, que era el PMDB.

El PT tuvo la oportunidad de gobernar Brasil durante 13 años. Tiempo suficiente para evidenciar el contenido de clase burguesa de su gobierno. El metalúrgico Lula se convirtió en instrumento de la política de dominación de la clase capitalista sobre la clase obrera y los demás oprimidos. Los trabajadores pudieron ver que no se trataba de un gobierno proletario, sino un gobierno burgués.

La ausencia de un partido obrero revolucionario constituido en el seno del proletariado imposibilitó que esa experiencia se transformara en conciencia de clase y se impulsara la independencia política de los explotados. Las masas no tuvieron alternativa a no ser de guiarse por la diferencia entre el gobierno de Lula y el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB). Diferencia que se refiere a la reducción del desempleo, al reajuste del del salario mínimo por encima de la inflación, a la ampliación del programa asistencialista (Bolsa Familia, etc.) y al mayor acceso de una parcela de la población pobre a la enseñanza superior, por medio de subsidios estatales a los empresarios de la educación y por la ampliación de la red pública federal.

Este programa gubernamental, de carácter reformista, sólo fue posible con el crecimiento económico que ocurrió a partir de 2003. Lo que también permitió a las familias obreras recomponer en parte sus ganancias. La clase media fue la más beneficiada. Esta política no pudo tener continuidad en el gobierno de Dilma Rousseff, que enfrentó los impactos de la crisis mundial abierta en 2008. Los despidos ganaron fuerza, el desempleo aumentó, política de valorización del salario mínimo ha venido por tierra, los programas sociales fueron limitados y se retiraron los derechos. No se puede desvincular a los dos gobiernos burgueses del PT, Lula y Dilma. Actuaron de acuerdo con la situación económica y con los intereses generales de la burguesía, incluso del imperialismo

El golpe de Estado reveló a los ojos de las masas la impotencia política del PT. No fue posible convencer una importante parcela de los explotados, principalmente la capa de la clase media, que seguía el petismo, de que no había sumido en la corrupción. El PT y sus aliados (Frente Brasil Popular, MST, CUT, UNE, etc.) se mostraron incapaces de combatir la dictadura civil de Temer y órgano del golpe de Estado, que fue el Congreso Nacional.

El gobierno de Temer, rechazado por la mayoría de la población, pudo imponer la reforma laboral, la ley de la tercerización y los brutales recortes en los gastos sociales. De manera que el PT y los aliados pasaron a reorganizar la oposición burguesa. Condenaron el golpe, pero no combatieron al gobierno usurpador con las banderas y el método de la clase obrera. Se limitaron a algunas manifestaciones de sus partidarios, a actuar en el ámbito de la justicia ya reanudar el camino de la vía electoral. La responsabilidad de la CUT y de Fuerza Sindical en desmontar el movimiento que culminó con la huelga general del 28 de abril selló definitivamente la colaboración del PT y aliados con la transición de la dictadura civil a las elecciones. Su política fue la de aprovechar la inestabilidad del gobierno Temer y la continuidad de la crisis económica para llevar la transición hasta la constitución de un gobierno a ser restablecido por las elecciones.
Ocurre que estaba previsto en el golpe del impeachment la prisión de Lula. El frente burguesa golpista y las más poderosas fracciones de la burguesía no podían admitir la vuelta del PT al poder. Qué sería posible con la candidatura de Lula. El proceso movido contra el ex presidente de la Operación Lava Jato y su condena se dio sobre la base de un fraude judicial. Lula fue condenado sin que las pruebas fueran presentadas. Se puso de manifiesto que se trataba de una decisión política discrecional que se planteó sobre la jurisprudencia.

El mantenimiento del apoyo a Lula de casi el 40% de los votantes alcanzó en pleno la disputa electoral y la conclusión de la transición. El caudillo desde la celda dela Policía Federal cuestionó la legalidad y la legitimidad burguesas de los comicios electorales. Por último, la justicia confirmó la casación de los derechos políticos de Lula y su vice Fernando Haddad ocupó el puesto de candidato a la presidencia presidencia, teniendo como vice Manuela d’ávila, representante del PCdoB estalinista.

Las elecciones en curso, por lo tanto, son las más antidemocráticas, realizadas después del fin de la dictadura militar. Resuelta del golpe de Estado, se dan bajo la dictadura civil, impiden al candidato con mayor apoyo electoral de competir, están limitadas por la minireforma política, por la intervención de los monopolios de los medios de comunicación y por la ostensiva influencia del oscurantismo religioso. En estas condiciones, se potenció la candidatura de la derecha fascistizante, encarnada por el ex militar Jair Bolsonaro. Un sector militarista, vinculado al golpe de 1964 y al régimen militar, viene ganando influencia política, utilizando las elecciones.

El candidato orgánico de la burguesía y el imperialismo, Geraldo Alckmin, se enfrenta un gran rechazo del electorado. Espera cambiar esta situación por medio de la propaganda masiva electoral, con el objetivo de llegar al segundo turno. El PT tendrá que garantizar la transferencia de votos de Lula a Haddad, también para alcanzar la segunda vuelta. Están frente a las candidaturas de Ciro Gomes, Marina Silva y la del Alckmin. La disputa ahora está en cómo arrastrar a los explotados en torno a las candidaturas burguesas.

Las candidaturas pequeñoburguesas del PSOL, Guillermo Boulos, y la del PSTU, Vera Lúcia, tienen poca expresión electoral. Ni siquiera cumplen la función de usar las elecciones como medio para movilizar a los explotados contra las elecciones antidemocráticas y las medidas antinacionales y antipopulares del gobierno golpista. Principalmente Boulos suscita ilusiones democráticas con palabrería sobre las reformas democráticas y populares. Las masas no tienen como oírlo, una vez que le falta aparato suficiente y repite las cantilenas reformistas del PT.

Todo indica que los explotados serán colocados ante la polarización burguesa entre la ultraderecha y centro-derecha o centro- la izquierda. Esta es la trampa montada por las elecciones post-golpe de Estado. La clase obrera y demás explotados no tienen como expresar su revuelta en las elecciones antidemocráticas. Se están llevando a cabo un embudo. Las capas que prometen abstenerse o votar nulo sufren el acoso de la campaña en favor del voto, realizada en la forma de un frente único que va de derecha a izquierda, de las instituciones estatales a las iglesias.

La enorme resistencia de la población en seguir a los partidos de la burguesía en el plano electoral refleja la desconfianza, el descrédito y el descontento con la situación de desempleo,subempleo, pobreza y miseria

El Partido Obrero Revolucionario en construcción denuncia el carácter antidemocrático de estas elecciones y rechaza de conjunto los partidos burgueses y los partidos de izquierda que a ellas se enviar. Hay que tener claro que las elecciones forman parte de la democracia en la descomposición. La profunda corrupción que involucra a todos los partidos de la orden es una de sus manifestaciones.

Los explotados solamente no transforman su rechazo a la política electoral de la burguesía en lucha directa contra el Estado burgués porque aún no cuentan con un partido revolucionario, constituido en su seno y capaz de dirigir el movimiento por las reivindicaciones más elementales contra el poder de los explotadores

El POR en construcción llama a la clase obrera y demás oprimidos a votar nulo. A protestar contra las elecciones antidemocráticas. A resistir a la trampa electorera. Llama a votar nulo teniendo por bandera la construcción del partido obrero revolucionario. Y a defender el programa de reivindicaciones contra el desempleo, el subempleo, el hambre y la miseria; contra las reformas antinacionales y antipopulares; contra la política que descarga la crisis del capitalismo sobre la mayoría oprimida. Llama a votar nulo en defensa del método de la acción directa y de la estrategia propia de gobierno, que es el gobierno obrero y campesino, la dictadura del gobierno proletariado contra la dictadura de clase de la burguesía.
Obreros y obreras, campesinos pobres y juventud oprimida, utilizamos el voto nulo contra los partidos de la burguesía y contra la democracia burguesa podrida. Usemos el voto nulo para luchar por la independencia de clase, construyendo el partido obrero revolucionario.