James Cannon: a los trotskistas de todo el mundo (1953)

Camaradas:

En el 25º aniversario de la fundación de movimiento trotskista en los EEUU, el Pleno del Comité Nacional del SWP envía sus saludos socialistas revolucionarios a los trotskistas ortodoxos de todo el mundo.

Aún cuando el SWP, debido a las leyes antidemocráticas promulgadas por demócratas y republicanos, no está ya afiliada a la IV Internacional ― el Partido Mundial de la Revolución Socialista fundado por León Trostky para continuar y ejecutar el Programa traicionado por la II Internacional de los socialdemócratas y la III Internacional de los stalinistas ― nosotros tenemos mucho interés en el desarrollo de la organización mundial creada bajo la conducción de nuestro asesinado líder.

Como es sabido, hace 25 años, los pioneros trotskistas norteamericanos atrajeron la atención de la opinión pública mundial hacia el programa de Trotsky, suprimido por el Kremlin. Este hecho fue decisivo para romper el aislamiento al que la burocracia stalinista sometió a Trotsky, y para sentar las bases de la IV Internacional. Con su exilio, poco tiempo antes, Trotsky inició una estrecha y confiada colaboración con la dirigencia del SWP, la que duró hasta el día de su asesinato.

La colaboración incluyó esfuerzos conjuntos por organizar Partidos Revolucionarios en varios países. Esto culminó, como Uds. saben, en la fundación de la IV Internacional, en 1938. El Programa de Trasición, que sigue siendo la clave del actual programa del movimiento trotskista internacional, fue escrito por Trotsky en colaboración con los dirigentes del SWP y, a su pedido, fue asumido por ellos en su Congreso de Fundación.

La cercanía y cabalidad de la colaboración entre trotsky y la dirección del SWP puede ser juzgada por la trayectoria de la lucha en defensa de los principios trotskistas ortodoxos en 1939-1940 contra la oposición pequeñoburguesa, conducida por Burnham y Schachtman. Esta actividad ha ejercido una profunda influencia en el rumbo de la IV Internacional en los últimos trece años.

A partir del asesinato de Trotsky por un agente de la policía secreta de Stalin, el SWP asumió la dirección de la defensa de sus enseñanzas. Nosotros asumimos esa dirección no por elección sino por necesidad: la Segunda Guerra Mundial obligó a los trotskistas ortodoxos a pasar a la clandestinidad en muchos países, especialmente en Europa bajo los nazis. Junto con los trotskistas de América Latina, Canadá, Inglaterra, Ceylán, India, Australia y otros sitios, hicimos lo que pudimos por levantar la bandera del trotskismo ortodoxo a través de los difíciles años de guerra.

Con el fin de la guerra, nos vimos gratificados con la salida de la clandestinidad en Europa de trotskistas que asumieron la reconstitución orgánica de la IV Internacional. Desde que nos vimos impedidos de pertenecer a la IV Internacional por leyes reaccionarias, pusimos nuestras mayores esperanzas en el surgimiento de un liderazgo capaz de continuar la gran tradición legada por Trotsky a nuestro movimiento mundial. Creemos que al nuevo joven liderazgo de la IV Internacional en Europa debe dársele total confianza y apoyo. Cuando, por iniciativa de los propios camaradas se corrigieron serios errores, nosotros sentimos que nuestro curso estaba ampliamente justificado.

Sin embargo, ahora tenemos que admitir que la ausencia de una severa crítica, actitud con la que nosotros y otros acordamos conjuntamente la designación de este liderazgo, contribuyó a abrir el camino para la consolidación de una fracción incontrolada secreta y personalista en la administración de la IV Internacional, fracción que ha abandonado el programa básico del trotskismo.

Esta fracción, centrada en torno a Pablo, está trabajando ahora conciente y deliberadamente para quebrar los cuadros históricamente formados del trotskismo en los diferentes países, y liquidar la IV Internacional.

EL PROGRAMA DEL TROTSKISMO

Para mostrar con precisión lo que está en juego, replanteemos los principios fundamentar que constituyen la base del movimiento trotskista internacional:

La agonía mortal del sistema capitalista amenaza de destrucción a la civilización, al hacer cada vez peores las depresiones, guerras mundiales y manifestaciones de barbarie, como el fascismo. El desarrollo de las armas atómicas remata el peligro del modo más grave posible.

La caída al abismo puede ser evitada sólo reemplazando al capitalismo con la economía planificada socialista a escala mundial y reasumiendo la espiral de progreso iniciada por el capitalismo en sus tempranas épocas.

Esto sólo puede ser consumado bajo el liderazgo de la clase obrera sobre la sociedad. Pero la misma clase obrera enfrenta una crisis de dirección, a pesar de que las relaciones mundiales de las fuerzas sociales nunca fueron tan favorable como hoy para que los obreros emprendan la vía hacia el poder.

Para organizarse con el fin de cumplir esta tarea histórica mundial, la clase obrera en cada país tiene que construir un Partido Socialista Revolucionario con las normas desarrolladas por Lenin: esto es, un partido combativo capaz de combinar dialécticamente democracia y centralismo: democracia para tomar decisiones, centralismo para llevarlas a cabo; un liderazgo controlado por la militancia, una militancia capaz de avanzar bajo el fuego graneado y en forma disciplinada.

Para esto, el obstáculo principal es el stalinismo, el cual atrae a los obreros explotando el prestigio de la Revolución Rusa de 1917, para después, traicionando su confianza, lanzándolos ya sea en brazos de la Socialdemocracia, en la apatía, o de regreso a las ilusiones en el capitalismo. Las consecuencias de estas traiciones las paga la clase obrera, bajo la forma de la consolidación de las fuerzas fascistas o monarquistas, y del inicio de guerras fabricadas por el capitalismo. Desde sus inicios, la IV Internacional se planteó como una de sus principales tareas la derrota revolucionaria del stalinismo dentro y fuera de la URSS.

La necesidad de tácticas flexibles que afrontan muchas secciones de la IV Internacional y partidos o grupos que simpatizan con su programa, hacen más imperativo que sepan cómo luchar contra el imperialismo y todos sus agentes pequeñoburgueses (tales como grupos nacionalistas o burocracias sindicales) sin capitular ante el stalinismo; y, a la inversa, saber cómo derrotar al stalinismo (que, a fin de cuentas, es un agente pequeñoburgués del imperialismo) sin capitular ante el imperialismo.

Estos principios fundamentales establecidos por León Trotsky conservan absoluta validez en la cada vez más compleja y fluida política del mundo actual. De hecho, las situaciones revolucionarias que se presentan con tanta frecuencia como Trotsky previera, no han hecho más que dar absoluta concreción a lo que alguna vez pudo haber aparecido como abstracciones remotas que no estaban íntimamente ligadas a la realidad viva de la época. Lo cierto es que estos principios se basan hoy cada vez con más fuerza tanto en el análisis político como en la determinación del desarrollo de la acción práctica.

EL REVISIONISMO DE PABLO

Pablo ha abandonado estos principios. En vez de enfatizar el peligro de una nueva barbarie, él ve el camino havia el socialismo como algo “irreversible”; sin embargo, no ve al socialismo para esta generación o para las generaciones venideras. Por el contrario, él ha desarrollado el concepto de una ola “avasalladora” de revoluciones que sólo dan origen a Estados Obreros “deformados”, es decir de tipo stalinista, que durarán por “siglos”.

Esto revela el más grande pesimismo acerca de la capacidad de la clase obrera, pesimismo totalmente acorde con la ridiculización que él hace de la lucha por construir partidos socialistas revolucionarios independientes. En vez de apoyarse en el desarrollo principal de la construcción de partidos revolucionarios independientes usando todos los medios tácticos, Pablo considera al Stalinismo ― o a una parte decisiva de él ― capaz de cambiar bajo la presión de las masas, hasta aceptar las “ideas” y el “programa” del trotskismo. Bajo el pretexto de la “diplomacia” que habría ― según él ― que tener en cuento a la necesidad de acercarse a los obreros en el campo del stalinismo en países como Francia, él oculta ahora las traiciones del stalinismo.

Esta línea ha conducido ya a serias deserciones de las filas del trotskismo al campo del stalinismo. La ruptura pro-stalinista en el partido ceylanés es una advertencia a los trotskistas de todo el mundo, sobre las trágicas consecuencias de las ilusiones en el stalinismo que el pablismo promueve.

En otro documento, sometemos a juicio un detallado análisis del revisionismo de Pablo. En esta carta nos limitaremos a algunas pruebas recientes que muestran en el decisivo plano de la acción hasta dónde ja llegado Pablo en la conciliación con el stalinismo y cuán grave es el peligro para la existencia de la IV Internacional.

Con la muerte de Stalin, el Kremlin anunció una serie de concesiones en la URSS, ninguna de ellas de carácter político. En vez de caracterizarlas como sólo parte de una maniobra destinada a un posterior atrincheramiento de la burocracia usurpadora y parte de la preparación de un burócrata dirigente para encubrir a Stalin, la fracción pablista tomó tales concesiones como legítimas presentándolas como concesiones políticas, o incluso planteando la posibilidad de que los stalinistas “compartan el poder” con los trabajadores (“IV Internacional,” enero-febrero de 1953).

Este concepto “compartir el poder” expresado más crudamente que nadie por Clarke, uno de los sumos sacerdotes del culto a Pablo, fue proclamado indirectamente como dogma por el propio Pablo, en una cuestión no respondida pero obviamente fundamental: Pablo pregunta: la liquidación del régimen stalinista tomará la forma de “luchas interburocráticas violentas entre los elementos que lucharán por mantener el status quo ― si no por volver atrás ― y los elementos cada vez más numerosos que se ven empujados por la poderosa presión de las masas? ” (“IV Internacional”, marzo-abril de 1953).

Esta línea da un nuevo contenido al programa trotskista de la revolución política contra la burocracia del Kremlin: prácticamente, la posición revisionista de que las “ideas” y el “programa” del trotskismo van a filtrarse y penetrar en la burocracia, o en un importante sector de ella, “derribando” al stalinismo en forma inopinada.

En Alemania Oriental, en Junio, los trabajadores so levantaron contra el gobierno dominado por el stalinismo en una de las más grandes manifestaciones de la historia de Alemania. Esta fue la primera rebelión proletaria de masas contra el stalinismo, desde que este usurpó y consolidó su poder en la Unión Soviética. Como respondió Pablo a este acontecimiento que marcó época?

En vez de proclamar claramente las aspiraciones políticas revolucionarias de los obreros insurgentes de Alemania Oriental, Pablo encubrió a los sátrapas contrarrevolucionarios stalinistas, quienes movilizaron tropas soviéticas para aplastar la rebelión. (“…los dirigentes soviéticos y los de las distintas “democracias populares” y los Partidos Comunistas no podían seguir falsificando o ignorando el profundo significado de estos acontecimientos. Ellos se han visto obligados a seguir adelante en el camino de dar concesiones aún más amplias y genuinas para evitar el riesgo de perder para siempre el apoyo de las masas y para no provocar explosiones aún más fuertes. A partir de ahora ya no van a poder detenerse a la mitad del camino. Se van a ver obligados a hacer concesiones para evitar explosiones más serias en el futuro inmediato y, se es posible, a efectuar una transición “de manera fria” de la actual situación más tolerable para las masas”. Declaración de la IV Internacional publicada en “The Militant” el 6 de Julio.)

En vez de exigir el retiro de las tropas soviéticas ― la única fuerza que sostiene al gobierno stalinista ―, Pablo creó la ilusión de que los galeotes del Kremlin estaban prestos a hacer “concesiones más amplias y genuinas”. Podía Moscú pedir una ayuda mejor cuando llevaban a cabo una monstruosa falsificación del profundo significado de esos hechos, tildando a los obreros sublevados de “fascistas” y “agentes del imperialismo norteamericano” o iniciando una ola de salvaje represión contra ellos?

LA HUELGA GENERAL EN FRANCIA

En Francia, en Agosto, se desató la más grande huelga general de su historia. Promovida por los propios trabajadores contra la voluntad de su dirección oficial, ella presentó una de las más favorables aperturas en la historia de la clase obrera, al desarrollo de la real lucha por el poder. Además de los obreros, los campesinos franceses se sumaron con manifestaciones, indicando su profunda insatisfacción com el gobierno capitalista.

La dirección oficial, Socialdemócrata y stalinista, traicionó al movimento, haciendo lo posibile por contenerlo y aprtar del perigro al capitalismo francês. Sería difícil encontrar la historia de las traiciones una más abominable, si lo medimos por la oportunidad que se presentaba.

Cómo respondió la fracción de Pablo a este colosal acontecimiento? Ellos tipificaron la acción de los Socialdemócratas como una traición, pero por razones incorrectas. La traición, decían, consistía en hacer negociaciones con el gobierno a espaldas de los stalinistas. Esta traición, sin embargo, era totalmente secundaria, consecuencia de su crimen principal: el rechazo a emprender el caminho hacia la toma del poder.

En cuanto a los stalinistas, los pablistas encubrienron su traición; con esto ellos fueron cómplices de ella. La crítica más severa que fueron capaces de eepresar contra la actividad contrarrevolucionaria del stalinismo fue acusarlos de “ falta” de política.

Esto era falso. En los stalinistas no había una “ falta” de política. Su política consitía en matener la situacíon en interés de la política exterior del Kremilin, y así sostener el tambaleante capitalismo francés .

Pero eso no era todo. Incluso para la educación al interior del partido de los trotskistas franceses, Pablo se negó a caracterizar el papel julgado por el stalinismo, como una traición. El señaló “ el papel de freno jugado en mayor e menor grado por la dirección de las organizaciones tradicionales” ― una traición es un mero “freno” ― “ pero también su capacidad ― especialmente de la dirección stalinista ― de ceder ante la presión de las massas cuando esta presión se vuelve poderosa, como fue le caso de esta huelga”.

Poderia supornerse que esto ya es suficente concilliación con el stalinismo para un dirigente que ha abandonado el trotskismo ortodoxo pero que aún busca enconbrirse tras la IV internacional. Sin embargo, Pablo fue todavía más lejos.

EL VOLANTE VERGONZOSO

Un volante de sus seguidores, dirigido a los trabajadores de la Renault en Paris declaraba que durante la huelga general, la dirección stalinista en la CGT (máxima central sindical francesa) “ estuvo acertada en no introducir otras demandas que las que exigían los trabajadores”. Esto, frente al hecho de que los trabajadores por suas acciones estaban exigiendo un gobierno obrero y campesino.

Separando arbitrariamente los sindicatos dirigidos por los stalinistas del Partido Comunista ― muestra del pensamiento más mecánico, o muestra de un entento deliberado de encubrir al stalinismo? ―, los pablistas declaraban en su volante que, en lo que concierne al siginificado de la huelga y sus perspectivas, “este punto concernía a los sindicatos selo en forma secundaria. La crítica que debe hacerse sobre este punto, no se aplica a la CGT, que es una organización sindical, que debe ante todo actuar como tal, sino los partidos, cuyo rol ora señalar el profundo significado político de este movimiento y su consecuencias”. (Volante “A las organizaciones obreras y a los trabajadores de Renault”, del 3 de Setiembre de 1953; firmado por Frank, Mestre y Privas).

Estas declaraciones so muestra de un completo abandono de todo lo que Trotsky nos enseñó a cerca del papel y las responsabilidades de los sindicatos en la época de agonía mortal del capitalismo.

Luego, el volante pablista “critica” al Partido Comunista francés por su “falta de línea”, por pornese simplesmente “al nivel del movimiento sindical en vez de explicar a los trabajadores que esta huelga era una importante etapa (!) en la crisis de la sociedad francesa, el preludio (!) de una vasta lucha de clases, donde el problema de poder obrero sería planteado para salvar al país de la trampa del capitalismo y abrir la vía al socialismo”.

Si los trabajadores da Renault creyeran a los pablistas, los burócratas stalinistas franceses sorían culpables sólo de toner trazas de sindicalismo, y no traición deliberante a la mayor huelga general de la historia de Francia.

La aprobación de Pablo a la política de la direccion de la CGT es difícilmente creible, pero existe el hecho ineludible que salta a la vista. En la mas grande huelga general jamás vista en Francia, Pablo blandamente caracteriza como “correcta” una versión francesa de la política burguesa de Gomper, de mantener a los sindicatos fuera de la política. Y esto en 1953!

Se el planteamiento de demanadas políticas en consonancia con las necesidades objetivas, incluida la formación de un gobierno de los obreros y campesinos, es incorrecta para la direción de la CGT, por qué entonces el SWP exige a los actuales Gompers del movimiento sindical norteamericano que organicen un Partido Obrero que luche por llevar a los obreros y campesinos al poder en EEUU?

La aprobación de Pablo aparece aún más extranã si recordamos que la direción de la CGT es altamente política. A la más leve señal del Kremlin, ella está dispuesta a embarcar a los trabajadores en la más descabellada aventura política. Recordemos por ejemplo, su papel en los acontecimientos iniciados con la manifestación contra Ridway del año passado. Estos dirigentes sindicales stalinistas no dudaron en llamar a huelgas por el arresto de Duclos, un líder del Partido Comunista.

El hecho es que la direción de la CGT ha revelado su grán carácter político una vez más en huelgas generales. Con toda su habilidad de años de traición y juego doble, tentó concientemente eliminar a los tabajadores, sufocar su iniciativa, impedir que sus demandas políticas sean logradas. La direción sidical stalinista fue conscientemente traidora. Y esta trayectoria de traiciones es lo que Pablo llama “ correcta”.

Pero incluso esto no es todo. Uno de los principales objetivos del volante pablista es denunciar a los trotskistas franceses, quiénes se comportaron en la fabrica Renault durante la huelga como verdaderos revolucionarios. El volante nombra especifícamente a dos camaradas que “fueron expulsados de la IV Internacional hace mãs de un año”. Señala que “este grupo há sido expulsado por razones de indisciplina; y la orientación que ellos han seguido, especialemente durante el último movimiento huelguístico, era opuesta a la que actualmente defiende el PCI”. La referencia al “grupo” es, en realidad, a la mayoría de la sección francesa de la IV Internacional que fue arbitraria e injustamente explusada por Pablo.

El movimiento trotskista mundial a oido alguna vez algo tan escandoloso como denunciar oficialmemte a miliantes trotskista ante los stalinistas y presentar a los trabajadores justificaciones de una abominable traición stalinista?

Hay que remarcar que la delación que estos camaradas ante lo stalinistas se da despues de un veredicto de un tribunal obrero, absolviendo a los trotskista de la fábrica Renault de las calumnias que les hicieran los stalinistas.

LOS PABLISTAS NORTEAMERICANOS

La prueba que oferecen estos acontecimientos mundiales es suficiente, en nuestra opinión, para mostrar la profundidad de la conciliación pablista con el stalinismo. Pero quisiéramos someter al análise de todo el movimiento trotskista internacional algunos hechos adicionales.

Durante más de un año y medio, el SWP há estado abocado a una lucha contra la tendência revisionista encabezada por Cochran y Clark. La lucha contra esa tendencia ha sido una de las más duras en la historia de nuestro partido. En el fondo, se trataba de las mismas cuestiones fudamentales que nos dividieron del grupo de Schachtman y Burham y del Morrow y Goldman al principio y al final de la II Guerra Mundial. Es un nuevo intento de revisar y abandonar nuestro programa básico. Sus posiciones comprometen la perspectiva de la revolución norteamericana, el carácter y el rol del partido revolucionario, sus métodos de organización y las perpectivas del movimiento trotskista mundial.

Durante el periodo de post-guerra una poderosa burocracia se consolidó en el movimiento obrero norteamericano. La burocracia se apya en una amplia capa de obreros privilegiados, conservadores, que se han “suavizado” con las condiciones de prosperidade de la guerra. Esta nueva capa privilegiada salió en gran medida de las filas de anteriores sectores militantes de la clase obrera, de la misma geración que fundara la CIO.

La relativa seguridad y estabilidad de sus condiciones de vida han paralizado temporalmente la iniciativa y el espirítu de combate de aquellos trabajadores que antes estuvieron en primera fila en todas las acciones militantes de clase.

El cochranismo es la manifestación de las persión de esta nueva arostocracia obrera, con su ideología pequeño burguesa, ejercida sobre la vanguardia proletaria. Los estados de ánimo y tendencia de la capa de obreros pasivos y relativamente satisfechos actua como un mecanismo poderoso que introduce presiones extrañas en nuestro propio movimiento. La consigna de los cochranistas (“ a la basura con el viejo trotskismo”) expresa ese sentimiento.

La tendencia cochranista ve el potencial humano de la clase obrera norteamericana como un proyecto a largo plazo. Ellos acusan de “sectario” al analisis marxista que revela el proceso molecular de creación de nuevos sectores combatientes en el proletariado norteamericano.

En la medida en que hay tendências progresistas al interior de la clase obrera de los EEUU, ellos las ven solo en la filas o la periferia del stalinismo, y entre los “sofisticados” políticos de los sindicatos. Al resto de la clase la consideran tan irremediablemente dormida que sólo sea despertada por el impacto de la guerra atómica.

En pocas palabras, su posición revela falta de confianza en la persectiva de la revolución norteamericana y falta de confianza en el rol del partido revolucionario en general y del SWP en particular.

MANIFESTACIONES DEL COCHRANISMO

Con todas la secciones del movimiento internacional bien saben por sus duras y difíciles experiências, las presiones que existen son mucho mayores que las que se crearan con la “prosperidad” prolongada de la economía de guerra y con la ola de reacción como la que se ha hecho sentir en los EEUU. Pero el factor que sostiene a los cuadros bajo las circunstancias más difíciles es la convicción ardiente de la corrección teórica de nuestro movimiento; la conciencia de que ellos son los medios vivientes para llevar adelante la misión histórica de clase obrera; la convicción de que en alguna medida el destino de la humanidad depende de lo que ellos hacen; la firme convicción de que, sean cuales sean las circunstancias momentáneas, la línea principal de desarrollo histórico exige la creación de partidos leninistas de combate que resolverán la crise de la humanidad a através de una revolución socialista victoriosa.

El cochranismo es la sustitución de esta vision del mundo trotskista ortodoxa por el escepticismo, las improvisaciones teóricas y las especulaciones periodísticas . Es esto lo que ha hecho irreconciliable la lucha en el SWP, en el mismo sentido en que la lucha contra la Oposición pequeño burguesa en 1939-40 era irreconciliable.

Los cochranistas han mostrado las seguientes características en el transcurso de la lucha:

Descato a la tradición del partido y a la misión histórica de éste. Los cochranistas dificilmete pierden una oportunidad para denigrar, ridicularizar y predicar desprecio por la tradición de 25 años del trotskismo norteamericano.

Una tendencia a reemplazar la política principista marxista por combinaciones sin principios contra el “régimen” del partido. Así, la fracción cochranista está cumpuesta por un bloque de elementos contradictorios. Un grupo, centrado principalemente en Nueva York, favorece un tipo de táctica “entrista” en el movimiento stalinista norteamericano.

Otro grupo, compuesto por elementos sindicales conservadores, agrupado principalmente en Detroit, ve poco beneficio en volverse hacia los stalinistas. Ellos basan su perspectiva revisionista en una sobreestimación de la estabilidad y poder duradero de la nueva burocracia obrera.

Tambien se ven atraídos al cochranismo individuos cansados que no pueden ya soportar las presiones de las actuales condiciones adversas, y que están en busca de una justificación aceptable para retirarse a la inactividad.

El cemento que une a este bloque sin principios es la común hostilidad al trotskismo ortodoxo.

Una tendencia a alejar al partido de lo que debe ser nuestro principal campo de lucha en EEUU: los obreros no politizados de las grandes industrias. Los cochranistas, en efecto, eliminaron del programa las consignas y demandas transitorias que el SWP ha usado como puente hacia estos obreros, argumentando que al abrir esta línea, la mayoría estaba adaptandose al atraso de los trabajadores.

Una convicción de que habría que descartar toda posibilidad de que la clase obrera norteamericana avance en la oposición radical al imperialismo norteamericano antes de la III Guerra Mundial.

Una burda teorización experimental con el stalinismo de “izquierda” que se reduce a la extravagante creencia de que los stalinistas “ya no pueden traicionar”, de que el stalinismo tiene un aspecto revolucionario que hace possible que los stalinistas conduzean la revolución en los EEUU, en un proceso en el cual ellos absorberían “ideas” trotskistas, de tal manera que la revolución eventualmente “se tomaría justicia por su mano”.

Adaptación al stalinismo ante los nuevos acontecimientos. Ellos apoyan y defienden la conciliación con el stalinismo en base a la interpretación de Pablo sobre la caída de Beria y las consiguientes purgas en la URSS. Ellos repiten todos los argumentos pablistas que encubren el rol contrarrevolucionario del stalinismo en el acercamiento del stalinismo norteamericano hacia el Partido Demócrata como una mera “oscilación” a la derecha dentro de un “proceso de izquierdización”.

Desprecio por las tradiciones del leninismo en cuestiones de organización. Durante algún tiempo ellos intentaron implimentar un “poder dual” en el partido. Cuando fueron rechazados por la abrumadora mayoría del partido en el Pleno de Mayo de 1953, ellos aceptaron por escrito someterse a la decision de la mayoría y a la línea política tal como fuera decidida en el Pleno. Posteriormente ellos rompieron su acuerdo renovando su sabotaje fraccionalista a las actividades del partido sobre bases más febriles e histéricas que nunca.

El cochranismo, cuyas principales manifestaciones hemos indicado más arriba, no fue nunca más que una débil minoría en el partido. Hubiera constituido simplemente la más débil y enfermiz expresión del pesimismo si no hubiera sido por la ayuda y los ánimos que recebió de Pablo a espaldas de la direcion del partido.

El ánimo y apoyos secretos dados por Pablo fueron pronto desenmascarados después de nuestro Pleno de Mayo, y desde ha venido colaborando abiertamente con la fracción revisionista de nuestro partido, siendo el inspirador de su campaña de sabotajes a la economía del partido, quiebre del trabajo do éste y prearación de una ruptura.

La fracción Pablo-Cochran finalmente concluyó esta conducta desleal con un boicot organizado a la celebración del 25º Aniversario del Partido, que se realizó en Nueva York, combinada con una manifestación por la campaña para las elecciones municipales de Nueva York, la cual fue cancelada finalmente.

La acción traidora y rompehuelgas constituyó, en efecto, una manifestación organizada contra la lucha de 25 años del trotskismo norteamericano y, al mismo tiempo, un acto de apoyo objetivo al stalinismo, quien había expulsado a los núcleos iniciadores del trotkismo norteamericano en 1928.

El boicot organizado a este mítin fue, en efecto, una manifestación contra la campaña del SWP en las elecciones municipales de Nueva York.

Todos los que participaron en este acto traidor anti-partido, consumaran obviamente la ruptura que habian venido preparando durante mucho tiempo, y perdieron el direcho a ser miembros de nuestro partido.

Haciendo un reconocimento formal de este hecho, el Pleno del 25º Aniversario del SWP suspendió a los miembros del Comité Nacional que organizaron el boicot, y declaró que todos los miembros de la fracción Pablo-Cochran que participaron en esa acción traidora y rompehuelgas o que se negaron a repudiarla, se habián colocado, pore se hecho, fuera de las filas del SWP.

METODOS DEL COMINTERN

La duplicidad de Pablo, de presentar una cara ante la dirección del SWP mientras colaboraba secretamente con la tendencia revisionista de Cochran, es un método totalmente ajeno a la tradición del trotskismo. Pero hay una tradición a la sí pertence: el stalinismo. Tales ardides, usados por el kremlin fueron instrumento en lo corrupción de la Internacional Comunista. Muchos de nosotros hemos experimentado todo esto en el periodo de 1923-1928.

La evidencia decisive es ahora que esta forma de actuar no es una aberración aislada de Pablo; esta es una forma que aparece consistentemente.

Por ejemplo, en una de las principales secciones europeas de la IV Internacional, un destacado dirigente del partido recibió una orden de Pablo, ordenándole conducirse como alguien “que defiende hasta el IV Congreso Mundial, la linea y disciplina mayoritarias de la IV Internacional”. Junto con esta ultimatum, Pablo anunciaba replesalias si no se obedecían sus órdenes.

La “mayoría” a la que Pablo se refiere aquí es simplemente la modesta etiqueta que pone sobre sí mismo y la pequeña minoría hipnotizada por sus novidades revisionistas. La nueva línea de Pablo está en completa contradicción con el programa básico del trotskismo. Recién se está empezando a discutir dicha línea en muchas partes del movimiento internacional. No habiendo sido sostenida por una sola organización trotskista, no constituye la línea official aprobada de la IV Internacional.

Los primeros informes que hemos recibido muestran la indignación que provoca su intento arbitrario de introducir a la fuerza sus concepciones revisionistas en la organización a nivel mundial, sin esperar la discussion o una votación. Tenemos ya suficiente información para afirmar que la IV Internacional está decidida a rechazar la línea de Pablo por mayoría aplastante.

La exigencia autocrática de Pablo a un dirigente de la IV Internacional, de abstenerse de criticar la línea política revisionista de Pablo es ya suficientemente mala. Pero Pablo no se detiene aquí. Mientras que trataba de amordazar a ese dirigente e impedirle participar en una discussion de la cual la militancia se beneficiaría con su experiencia, conocimiento y percepción, Pablo procedía a intervenir organizativamente, tratando de lograr una fracción revisionista minoritaria que llevo adelante la lucha por el liderazgo de la sección.

Este proceder es típico de la asquerosa tradición del Cominterm, cuando éste cayó en la degeneración bajo la influencia del stalismo. Si no hubiera otro problema que éste, sería necesario vencer al pablismo hasta el final para salvar a la IV Internacional de la corrupción interna.

Tales tácticas tienen un propósito evidente. Son parte de la preparación para un golpe por parte de la minoría pablista. Utilizando el control administrativo de Pablo, ellos experan imponer su línea revisionista en la IV Internacional, y responden con rupturas y expulsiones ahí donde encuentran resistencia.

El método organizativo stalinista empezó, como se ve ahora claramente, con el brutal abuso del control administrativo de Pablo en su liquidadora campaña contra la mayoría de la seccíon francesa de la IV Internacional hace más de un año y medio.

Por orden del Secretariado Internacional, se prohibió a la mayoría electa de la sección francesa ejecer sus derechos de conducir el trabajo politico y de propaganda del partido. En vez de eso, el Buró Político y la prensa fueron puestos bajo el control de una “comisión paritaria”.

En eso momento, nosotros desaprovamos totalmente esta acción arbitraria por la cula una minoría fue usada para desautorizar arbitrariamente a una mayoría. Apenas no enteramos de eso, comunicamos nuestra protesta a Pablo. Sin embargo, tenemos que admitir que cometimos un error al no emprender una acción más fuerte. Este error se debió a una apreciación insuficiente por parte nuestra de los reales problemas que eso implicaba. Nosotros pensamos que las diferencias entre Pablo y la sección francesa eran tácticas, y esto nos llevó a ponernos de parte de Pablo, a pesar de nuestra desconfianza en su conducta orgánica, cuando, despues de meses de una liquidadora lucha fraccional, la mayoría fue expulsada.

Por en el fondo, las diferencias eran de carácter programático. El hecho es que los camaradas franceses vieron lo que estaba sucediendo más claramente que nosotros. El VIII Congreso de su partido declaró que “un grave peligro amenaza el futuro e incluso la existencia de la IV Internacional… Concepciones revisionistas, producto de la cobardía y el impresionismo pequeñoburgués, han aparecido al interior de su dirección. La debilidad aún grande de la IV Internacional, separada de la vida de sus secciones, ha facilitado momentaneamente la instalación de un sistema do dominio personl, que se basa a sí mismo y sus métodos antidemocráticos en la revisión del programa trotskista y el abandono del método marxista” (La Verité, 18.IX.1952).

Toda la situación francesa debe reexaminarse a la luz de los acontecimientos posteriores. El papel que la mayoría de la sección francesa jugó en la reciente huelga general, demostró en la forma más decisive que ellos sabían cómo mantener los principios fundamentales del trotskismo ortodoxo. La sección francesa de la IV Internacional fue injustamente expulsada. La mayoría francesa, agrupada en torno al periódico “La Verité”, son los verdaderos trotskistas de Francia, y el SWP los reconece abiertamente como tales.

Particularmente repugnante es la infame falsificación que Pablo ha hecho de la sección China de la IV Internacional. La fracción pablista los ha presentado como “sectarios” y como “fugitivos de una revolución”.

Contrariamente a la impresión creada deliberadamente por la fracción de Pablo, los trotskistas chinos actuaron como verdaderos representantes del proletariado chino. Ellos han sido escogidos como víctimas del regimen de Mao, en la misma forma que Stalin condenara a muerte a toda la geración de bolcheviques lelninistas en la URSS, imitando a los Noskes y Scheidemanns alemanes que decidieron jecutar a los Luxemburgs y Liebknechts de la revolución de 1918. Pero la línea de Pablo, de conciliación con el stalinismo, los lleva inevitablemente a embellecer al régimen de Mao, al mismo tiempo que ensucia la posición principista de nuestros camaradas chinos.

QUÉ HACER

Resumiendo: el abismo que separa al revisionismo pablista del trotskismo ortodoxo es tan profundo, que no hay posible compromiso politico ni orgánico. La fracción de Pablo ha demostrado que no permitirá decisiones democráticas que reflejen la opinion de la mayoría. Ellos exigen completa sumisión a su política criminal. Están decididos a eliminar de la IV Internacional a todos los trotskistas ortodoxos, a amordazarlos a atarles las manos.

Su plan ha sido introducir su conciliación con el stalinismo en forma fragmentada y, en la misma forma, deshacerse de aquellos que lleguen a ver lo que está pasando y planteen objeciones. Esta es la explicación de la extraña ambigüedad de muchas de las formulaciones y evasiones diplomaticas pablistas.

Hasta ahora, la fracción de Pablo ha tenido un cierto éxito en su maniobrar maquiavélico y sin principios. Pero se ha llegado al punto de cambio cualitativo. Las cuestiones políticas se han impuesto liquidando a las maniobras, y la lucha es ahora un enfrentamiento abierto.

Si podemos dar un consejo a las secciones de la IV Internacional, desde nuestra obligada posición fuera de sus filas, consideramos que ha llegado el momento de actuar, e de actuar resueltamente. Ha llegado el momento para la mayoría de la IV Internacional de mantener su vonluntad contra la usurpación de autoridad hecha por Pablo.

Ellos deberían, además, salvaguardar la administración de los asuntos de la IV Internacional sacando a Pablo y sus agentes de sus cargos, y poniédolos con cuadros que hayan probado en la acción que son capaces de sostener el trotskismo ortodoxo y mantener al movimiento en la línea correcta, tanto política como orgánicamente.

Saludos fraternos y trotskistas,

Comité Nacional del SWP.