El apocamiento portuario de Valparaíso

por Ibán de Rementería //

La resolución de la Corte Suprema declarando la ilegalidad del permiso de construcción de Mall Barón, el pasado 28 de diciembre, por razones de protección civil dejó estupefactos a los incumbentes de ambas partes, tanto aquellos que querían hacer de esas únicas 12 hectáreas de borde costero un centro comercial y un paseo urbano-comercial-marítimo-deportivo, como de los que estaban a favor de su uso portuario, dado que el plan y sobre todo el borde costero de aguas profundas es un recurso escaso en la ciudad puerto. Ahora, intempestivamente el Municipio convoca a una consulta ciudadana para que se escoja entre varias alternativas de uso, entre las cuales no se considera en absoluto el uso portuario, solamente se podía escoger entre los siguientes usos:  deportivo, educativo/científico, comercio local, cultural, recreacional, área verde, comunitario, turístico o gastronómico. Esta consulta ciudadana ha sido al estilo de los socialismo realmente (in)existentes.

Hace unos años, cuando se inició el movimiento ciudadano por la defensa del Valparaíso porteño, la consigna fue “No al Mall si al puerto” ahora parece ser “no al puerto si al paseo”

Aquí lo que se ha impuesto son los intereses de las grandes inmobiliarias y de las “inmobiliarias artesas” que requieren de estos paseos costeros como entornos para asegurar las ventas de segunda vivienda para las clases medias ascendentes a mitad de precio que en Viña del Mar pero al lado de la Ciudad Jardín. La imposición de esos intereses se materializan en el apocamiento portuario de Valparaíso que se manifiesta en las tres opciones que han resuelto los tomadores de decisiones de la ciudad y la región.

El primer apocamiento porteño es la negativa a hacer uso portuario de terminal tres  construyendo allí donde está el muelle Barón un espigón de atraque que permita recibir dos post Panamax. Que no se diga que esas nos son aguas protegidas, lo son de las corrientes y olas predominantes del sur oeste tanto como el costado derecho del espigón en el terminal dos, asimismo ambos sitios esta desprotegidos de los eventuales vientos y olas del norte, los temporales. Esa es la razón por la cual se construyó originalmente el muelle Barón en 1936 y se reconstruyó en 1992 luego del terremoto de 1985.

El segundo apocamiento porteño es la relación meramente turística institucional con el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en inglés Asia Pacific Economic Cooperation (APEC), todos se felicitan por que el próximo año las máximas autoridades comerciales, no sus jefes de gobierno,  y sus equipos se reunirán en la ciudad puerto. Para nada se ha asumido la conciencia de que el puerto de Valparaíso en tándem con el puerto de Buenos Aires podría ser el puerto pivote –hub port- que articuleel mercado de la APEC con el mercado del Atlántico sur, ya que esa vía es más corta que adentrarse al Atlántico norte e ir por el Canal de Panamá, esta ventaja comparativa  sobre la articulación de la APEC  con el Atlántico sur, sobre todo con los puertos de Santos, Buenos Aires y Montevideo, no es tema de los expertos logísticos, ni para los empresarios, ni en la prensa, ni para los políticos, ni del Gobierno Nacional, Regional ni para el Municipal tampoco.

La insistencia en construir un nuevo ferrocarril Santiago, San Antonio, Viña del Mar y Valparaíso en el mismo ámbito orográfico que la ruta 68, lo cual es absolutamente necesario, pero soslayar el proyecto del ferrocarril bi-oceánico  Valparaíso Buenos Aires que es la pieza clave para acortar la distancia Buenos Aires Singapur en 2.900 millas naúticas en comparación a la ruta por el canal de Panamá, Singapur es el puerto pivote del Asia y el más grande del mundo, esto es otro apocamiento porteño.

De persistir en estos tres apocamientos porteños serán a futuro el “negacionismo portuario”, o paradoja,  de la ciudad puerto.