EEUU: Bernie Sanders apoya la campaña antirrusa

por Patrick Martin //

El senador de Vermont, Bernie Sanders, apareció en el programa de entrevistas de CBS el domingo “Face the Nation” y respaldó plenamente la campaña antirrusa del aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos, la cual cuenta con el respaldo del Partido Demócrata y gran parte de la prensa.

En respuesta a una pregunta de la presentadora Margaret Brennan, Sanders derramó un chorro de denuncias sobre la reunión de Trump y la rueda de prensa en Helsinki con el presidente ruso, Vladimir Putin. La transcripción de la entrevista dice lo siguiente:

SANDERS: “Te diré que me enoje absolutamente por su comportamiento en Helsinki, donde realmente traicionó al pueblo estadounidense. Y me pone a pensar que Trump no entiende lo que Rusia ha hecho, no solo contra nuestras elecciones, sino por medio de ciberataques contra cada parte de nuestra infraestructura. Es que no lo entiende o quizás está siendo chantajeado por Rusia porque podrían tener información comprometedora sobre él.

“O quizás estamos hablando de un presidente que realmente tiene tendencias autoritarias fuertes. Y puede ser que admira el tipo de Gobierno que Putin preside en Rusia. Y creo que todo eso es una desgracia y algo perjudicial para el pueblo estadounidense. Y tenemos que asegurarnos que Rusia no intervenga, no solo en nuestras elecciones, sino que en otros aspectos de nuestras vidas”.

Estos comentarios, los cuales hacen eco de declaraciones previas en un mitin en Kansas a fines de la semana pasada, ponen de manifiesto su acogimiento pleno de la campaña derechista lanzada por los demócratas con el apoyo de los sectores dominantes del aparato militar y de inteligencia. Su oposición a Trump se centra en cuestiones de política exterior basadas en la preocupación de que Trump, debido a la marca “America First” (EUA ante todo) de su estrategia imperialista, se está desviando de imperativas geoestratégicas que consideran inviolables —particularmente el conflicto con Rusia—.

Sanders no hizo uso del tiempo que tuvo en televisión nacional para condenar la persecución de inmigrantes por parte de Trump, ni la separación de niños de sus padres o para denunciar la nominación del juez ultraderechista, Brett Kavanaugh, a la Corte Suprema o para atacar la declaración de la Casa Blanca de la semana pasada de que la “guerra contra la pobreza” ha sido vencida, una declaración cuyo propósito es justificar la destrucción de los programas sociales para los trabajadores empobrecidos. Tampoco buscó avanzar su supuesto programa izquierdista sobre cuestiones domésticas como cuidado de salud, puestos de trabajo y educación.

La adhesión de Sanders a la campaña antirrusa no es sorprendente, pero sí es instructiva. Después de todo, se trata de un individuo que se presentó como “izquierdista” e incluso “socialista”. Durante la campaña electoral del 2016, obtuvo el apoyo de millones de personas a quienes les atrajo su llamado a una “revolución política” contra la “clase milmillonaria”. Para Sanders, quien tiene un largo historial política oportunista y proimperialista en la órbita del Partido Demócrata, el objetivo de la campaña siempre ha sido encauzar el descontento social detrás de la élite política, culminando en su apoyo a la campaña de Hillary Clinton.

Este respaldo a la campaña contra Rusia y WikiLeaks es aún más revelador cuando se considera el hecho de que él mismo fue víctima de los esfuerzos de la campaña presidencial de Clinton y de la dirección del Partido Demócrata para bloquear su campaña del 2016. En junio y julio del 2016, WikiLeaks publicó los correos electrónicos de oficiales demócratas que ridiculizaban la campaña de Sanders, forzando al Comité Nacional Demócrata (DNC, siglas en inglés) a presentar una disculpa pública: “De parte de todos en el DNC, le ofrecemos nuestra profunda y sincera disculpa al senador Sanders, sus simpatizantes y todo el Partido Demócrata por los inexcusables comentarios hechos por correo electrónico”.

Como resultado de la campaña electoral, Sanders fue promovido a un cargo alto en el caucus demócrata dentro del Senado estadounidense. Su primera respuesta a la inauguración de Trump fue declarar su disposición a “trabajar con” el presidente, sin alejarse mucho de los comentarios de Obama de que la elección de Trump simplemente era parte de un “juego interno” en el que todos los lados formaban parte del mismo equipo. A medida que se intensifica la campaña de las agencias militares y de inteligencia, Sanders les sigue cada vez más el paso.

La experiencia es instructiva tanto en relación con Sanders como con el entorno social y la perspectiva política con las que está asociado. Eso es lo que significa trabajar dentro del Partido Demócrata. La campaña de Sanders no empujó a los demócratas hacia la izquierda, sino que el aparato estatal de la clase gobernante convocó a Sanders para darle una fachada “izquierdista” a un partido plenamente derechista.

Ahora, otras figuras políticas nuevas, muchas asociadas con los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés) están siendo citados para cumplir el mismo propósito. En el momento en que Sanders pronunciaba su diatriba antirrusa, Alexandria Ocasio-Cortez estaba sentada junto a él afirmando con su cabeza. Esta miembro de DSA de 28 años de edad ganó la semana pasada la nominación demócrata para el 14º distrito congresional en Nueva York, suplantando a Joseph Crowley, el diputado con el cuarto mayor rango del Partido Demócrata.

Desde entonces, Ocasio-Cortez ha recibido una publicidad masiva y en gran parte libre de cualquier crítica por parte de la prensa corporativa, resumida en un artículo editorial en el New York Times enalteciéndola como una “luz brillante en el Partido Demócrata que ha dotado con una energía que necesitaba desesperadamente en la política neoyorquina…”.

Ocasio-Cortez y Sanders fueron entrevistados conjuntamente en Kansas, donde se presentaron en un mitin de campaña el viernes para James Thompson, quien está postulándose para la nominación demócrata en las elecciones primarias del 7 de agosto en el cuarto distrito congresional para la Cámara de Representantes federal, basado en Wichita.

Da la impresión de que Thompson es un aliado inusual del “socialista” Sanders y la miembro de DSA, Ocasio-Cortez. Su campaña celebra su papel como un veterano del Ejército, mientras que su sitio web destaca la consigna “Únete al Ejército Thompson”, seguido por promesas de que el candidato “Luchará por Estados Unidos”. En una entrevista con la agencia Associated Press, Thompson indicó que, pese a su apoyo al llamado de Sanders de “Medicare para todos”, refiriéndose al seguro médico estatal, y al endoso recibido por DSA, advirtió que no quiere ser asociado con el socialismo. “No me gusta el término socialista, porque la gente lo asocia con cosas malas en la historia”, comentó.

Tal anticomunismo encaja perfectamente con la campaña antirrusa, que es el tema principal del Partido Demócrata en las elecciones del 2018. Como el World Socialist Web Site lo ha señalado por varios meses, la verdadera agenda detrás de la campaña del Partido Demócrata se pone de relieve por su reclutamiento para sus candidaturas al Congreso de docenas de exagentes de la CIA y de las agencias de inteligencia militar, comandantes de campo de guerras en Irak y Afganistán y estrategas de guerra del Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca.

No existe ninguna contradicción entre la entrada de candidatos del aparato militar y de inteligencia en el Partido Demócrata y el empleo por parte de los demócratas de los servicios de Sanders y Ocasio-Cortez para darle una cubierta “izquierdista” al partido. Tanto los demócratas de la CIA como sus “camaradas” pseudoizquierdistas comparten las mismas posturas respecto a las cuestiones más importantes: la defensa de los intereses globales del imperialismo estadounidense y una intervención más agresiva en la guerra civil siria y otras áreas donde Washington y Moscú están en conflicto.

(Tomado de WSWS)