Caso Penta: corrupción e impunidad completa

por Celso Calfullán //

 

Viendo lo que está pasando con el caso Penta y como los principales responsables están saliendo completamente impunes por las platas que “invirtieron” en la corrupción y el financiamiento ilegal del principal partido de la derecha chilena, la UDI.

Todos los políticos que dicen que las instituciones en Chile funcionan, no queda claro a que se refieren, dado que el caso Penta nos demuestra exactamente lo contrario, en Chile definitivamente las instituciones no funcionan y especialmente los Tribunales de Justicia no funcionan en este país.

El que mejor reflejó esta situación fue el ex fiscal Carlos Gajardo, que entre otras cosas después de empezar a conocer los acuerdos que habían entre la Fiscalía y los acusados señaló “¿Qué señal damos si los portonazos económicos terminan sin sanción?”, también afirmó que “En Chile solo se encarcela a la pobreza”; fuertes declaraciones sobre todo viniendo de un ex fiscal que sabe exactamente de lo que está hablando.

La Fiscalía y los acusados acordaron llegar a un juicio abreviado, de esta forma evitan llevar a un juicio oral a los empresarios Carlos Alberto Delano y Carlos Eugenio Lavín, junto al ex subsecretario de Sebastián Piñera en su anterior gobierno, Pablo Wagner, por lo que se sabe el acuerdo implica cuatro años de pena remitida, un completo chiste en realidad.

Esto en realidad representa una total impunidad para el caso más famoso de corrupción en Chile en los últimos años, junto al caso Soquimich que va por el mismo desenlace.

Lo que también nos demuestra el caso Penta, es que en Chile existe una justicia para ricos, para los delincuentes de cuello y corbata y otra para los pobres, de esos que se roban una gallina para poder comer, delito por el cual pueden pasar hasta cinco años en la cárcel.

Como alguien dijo por ahí, lo que antes hacían los ejércitos, dando golpes de estado, para llevar a cabo una brutal represión, que asegurara el poder a la elite de los diferentes países; ahora lo hacen los Tribunales de Justicia que encarcelan inocentes (el tema mapuche, es un ejemplo) y por otro lado libera mafiosos, corruptos, criminales, ladrones de cuello y corbata, estafadores y pedófilos.

La búsqueda de justicia para todos debiera ser un imperativo ético y no debiera estar supeditada a ningún tipo de cálculo político y por ningún motivo podemos renunciar a ella y presionar para lograrla, exigiendo la renuncia de los fiscales implicados en esta causa y por supuesto también debemos exigir la renuncia del Fiscal Nacional, Jorge Abbott que ha jugado un rol preponderante en toda esta aberración o simulacro de justicia.

Hoy más que nunca se hace imperativo llevar adelante una acusación contra Abbott, mostrando coherencia política por parte de quienes de verdad están por exigir y hacer justicia en este país lleno de mentiras.

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