En el momento de los aprontes: de la retroexcavadora a la motosierra

por Ibán de Rementería //

Estamos en el momento de los aprontes políticos al término del Gobierno de Michele Bachelet, o si se prefiere de la Nueva Mayoría, y la asunción del Gobierno de Sebastian Piñera, en breve, veamos cómo van mostrando su cariz tanto del Gobierno como  las oposiciones.

El Gobierno ha mostrado su sonrisa fácil y la mano dura, a la vez convoca a llegar a cinco grandes acuerdos nacionales: “seguridad ciudadana, menores, pobreza, salud y paz en la Araucanía”, frente a lo cual nadie se puede negar a colaborar. En seguridad ciudadana se conforma una comisión que prescinde del  FA y el PC, lo cual hace suponer que ellos no deben de tener experticia en aquello, cierto es que aquí el Gobierno produce un remesón en el alto mando de Carabineros, removiendo a todos los generales inspectores menos uno, debido tanto al “paco gate” con un desfalco de 26.000 millones de pesos y más de cien implicados entre oficiales y funcionarios, como al efecto del caso “huracán” donde hay consenso inter e intra institucional que la inteligencia de Carabineros fraguaba pruebas en las acusaciones de terrorismo, entonces también se propone reorganizar su inteligencia, y eso sería todo por ahora. Entretanto, en migraciones se procedió a expulsar 70 haitianos de ambos sexos al llegar al aeropuerto, lo cual fue declarado abusivo e ilegal por la Corte Suprema.  En menores se ha informado que las agencias ejecutores del SENAME, las mismas que son responsables de la muerte de más de mil niños puesto bajo su custodia y cuidado por el Estado, recibirán un aumento de sus subsidios, y bueno se concluirá lo obrado legislativamente por el pasado gobierno para separar a los niños buenos de los niños malos. En pobreza el discurso es que si aumenta la inversión, disminuyendo los impuestos claro está, aumenta el empleo y disminuye la pobreza; como también se da por sabido que desregulando las relaciones laborales, aumentando los servicios mínimos y los grupos negociadores en las huelgas y convenios colectivos, también se aumenta el empleo y disminuye la pobreza; como quien dice mientras más ricos sean los ricos menos pobres serán los pobres. En salud se reglamenta que las clínicas privadas pueden hacer objeción de conciencia para abstener de practicar aborto por alguna de las tres causales, por lo tanto las mujeres afiliadas a ISAPREs que mantengan convenios de atención con esas clínicas tendrán que recurrir por fuera de sus planes de salud para ejercer sus derechos. Finalmente, para la paz en la Araucanía se propone aplicar, mecánicamente, las mismas normas y medidas excepcionales que se usan en la lucha contra el narcotráfico, donde se destaca el “agente revelador”, sobre esta institución el artículo 25 de la ley 20.000 de drogas dice que: “Agente revelador es el funcionario policial que simula ser comprador o adquirente, para sí o para terceros, de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, con el propósito de lograr la manifestación o incautación de la droga”, vale decir, el agente revelador sería el que inducirá a terceros a cometer delitos de terrorismo, además, tendrá garantizada su impunidad, ya que el artículo 25 termina diciendo: “El agente encubierto, el agente revelador y el informante en sus actuaciones como agente encubierto o agente revelador, estarán exentos de responsabilidad criminal por aquellos delitos en que deban incurrir o que no hayan podido impedir, siempre que sean consecuencia necesaria del desarrollo de la investigación y guarden la debida proporcionalidad con la finalidad de la misma”. Bien ha dicho el ex Intendente de la Auracanía y senador DC Francisco Huenchumilla que las modificaciones propuestas son “terroríficas”, sobre estos procedimientos de lucha antiterrorista recomiendo leer el “Agente Secreto” de Josep Conrad, también recordar las historias de Lenín Guardia, asesor de la Dirección de Investigaciones,  que enviaba cartas bomba a la Embajada de los Estados Unidos de América, en plena democracia, e informaba que eso lo estaban haciendo grupos subversivos. Bueno, parece ser que estas son las lecciones aprendidas del reciente caso “huracán”.

Lo que tiene claro este Gobierno es que puede hacer lo que le venga en gana haciendo uso de la potestad reglamentaria de la ley, ahora conocida como la “motosierra” más ágil y expedita que la “retroexcavadora”. En el parlamento las oposiciones se pueden entretener repartiéndose los cargos en sus testeras y comisiones, la política está en el hacer político, en fin,  el parlamento ya hizo las leyes para gobernar “a mi manera”. Y si el parlamento aprobase alguna norma que se opusiese a los designios del Gobierno, presto el Tribunal Constitucional decidirá a favor de aquel.

Las oposiciones son tres, los saldos restantes de la Nueva Mayoría (NM), el Frente Amplio (FA) y la Democracia Cristiana (DC), por eso con anterioridad he hablado de una política nacional con cuatro tercios. La NM y la DC están en estado de introspección para tratar de entender y comprender su derrota y delinear una política que les permita volver al poder en cuatro años. El FA trata de encontrar su destino entre bríos y búsqueda de consensos internos. Por ahora las oposiciones han concordado en administrar conjuntamente el Parlamento, la NM se ha quedado con las testeras de ambas cámaras y el FA con sus comisiones. El Partido Socialista (PS), el más grande de las oposiciones, se quedó con la Presidencia del Senado, Carlos Montes, y de la Cámara de Diputados con Amaya Fernández  Allende, la única diputada de la Región Metropolitana que se salvó del zarpazo que le dio el FA al PS allí, lo cual es tan anunciador del futuro como lo ha sido la elección de Sharp a la Alcaldía de Valparaíso. Las oposiciones bien se pueden quedar allí parlamentando tranquilamente mientras el gobierno define y hace la política nacional.

El problema de proyecto de poder de las oposiciones es si este debe ser de centro izquierda o centro-centro, el “progresismo”, la historia reciente indica que los proyectos de centro-centro están condenados al fracaso, tal fue el caso de la derrota de Frei ante Piñera en 2010, luego del éxito personal del primer gobierno de Bachelet, mientras ella vuelve al poder en 2014 con un proyecto de centro izquierda  que asume las demandas del movimiento social por los derechos sociales básicos en educación, salud y seguridad social, así como reforma laboral, las reformas políticas con el fin del sistema binominal  y  las promesas de reformas constitucionales, también reformas en derechos como el aborto por tres causales y el matrimonio igualitario, etc. Luego, en 2017 el discurso de centro-centro que impregno la campaña de Guillier condujo a la derrota por la renuencia a votar por aquello tanto de los izquierdistas viejos y desencantados como de los izquierdistas jóvenes y desconfiados.

En la DC, donde la diferenciación entre una derecha una izquierda y al menos dos centros es palpable, cosa que no pasa en el PS ni en (PPD): la derecha que ha amenazado con irse (Aylwin, Martínez, Walker, etc.) parece haber postergado indefinidamente su decisión como única arma de negociación, conscientes que la cosa no alcanza para un quinto tercio; entretanto su progresismo se mantienen expectante. Pero, la DC es la que mejor le devuelve las sonrisas al Gobierno.

Ahora, tanto el PS como el Partido por la Democracia (PPD) buscan desesperadamente como volver al poder, para lo cual tratan de reconstruir un proyecto de centro izquierda. El PPD está haciendo encuestas entre sus militantes para saber si el Partidos debe ser de centro-centro, centro izquierda o de izquierda, lo que es muy científico en términos sociológicos. Según Alvaro Elizalde, Presidente del PS, la fórmula para reconfigurar la centro  izquierda es un entendimiento que debe materializarse desde la DC al FA, con esto, entonces, se estaría en condiciones de lograr acuerdos con el Gobierno de Sebastián Piñera, afirma que: “El Gobierno debe dialogar sin letra chica si quiere que sus propuestas avancen en el Congreso”, es la desesperada búsqueda de la “política de los acuerdos”, la única condición es evitar las críticas a la anterior administración, como quien dice sólo así es posible reconstruir un nuevo binominal de hecho, se trata de afianzar un continuo político institucional. Pero,  para llegar a tales acuerdos les tocaría al PS y el PPD darle la espalda a las reformas del pasado  gobierno, lo cual sería para un centro-centro o centro izquierda una traición imposible que la conduciría al fango definitivo.

No obstante la amenaza de Elizalde a sus eventuales socios es clara:”Si es que el espacio progresista está dividido, aun cuando seamos mayoría, vamos a tener una derrota”. Pues eso es lo que refleja la pasada elección parlamentaria, la mayoría del conjunto de las oposiciones,  pero la unidad por la unidad del progresismo sin un proyecto político de izquierda lo conducirá indefectiblemente a la derrota como ha pasado en la pasada elección presidencial. El Gobierno sabe que si las oposiciones se vuelven de centro-centro y pactan con él están condenadas al fracaso y desaparecer, lo cual es dudoso que hagan, entonces seguirá gobernando con el pleno uso de sus facultades reglamentarias o por la vía reglamentaria.

Por ahora lo único que pueden hacer las oposiciones es defender socialmente, en las calles,  los medios y la academia,  las reformas planteadas por el movimiento social e iniciadas por el gobierno de Michelle Bachelet, para entonces proyectarse políticamente en su mejoramiento,  desarrollo y profundización, cada una de las oposiciones deben actuar como sus ideologías las oriente y sus voluntades políticas las proyecte, solo ese proceso señalará si ellas deben orientar sus propuestas y proyectos a la centro izquierda o definitivamente a la izquierda.

 

( el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)