Valparaíso: mega puerto o muelle de cruceros

por Ibán de Rementería //

Desde que la ciudad puerto fue declarado sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO en 2003, la ciudad como tal ha padecido un constante proceso de cuchitrilamiento de su comercio minorista, de abaratillamiento de sus principales calles comerciales y amamarachamiento de sus paredes y  monumentos [1], debido a la destrucción del comercio minorista por supermercados, malles y super tiendas. El peor es el cuchitrilamiento de “la noche porteña” plagada de inseguridades fantasmales, malos olores y, sobre todo, de incendios nocturnos de la zona patrimonial sometida, como dice Sebastián Sepúlveda, al “modelo extractivista bestial” de los recursos patrimoniales de la ciudad puerto, esos son los incendios intrapatrimoniales, los extrapatrimoniales provienen del cordón de combustible que la rodean.

Entretanto el puerto mismo ha padecido el problema de las cargas limpias, consistente en el aforo de las cargas fuera de los recintos portuarios, con la pérdida de horas laborales para los trabajadores portuarios,  luego  se perdieron los arribos de los cruceros debido a que la escasez  de frentes de atraque no hace rentable su uso para atenderlos en lugar de usarlos para la transferencia de carga, asimismo, para sorpresa de todos, satisfacción de muchos y frustración de unos pocos, la Corte Suprema dictaminó la ilegalidad del permiso municipal de construcción del Mall Barón, de igual manera, para completar esta mala racha el Gobierno, pese a las promesas de campaña de la Presidenta Bachelet , declara Puerto de Gran Escala (PGE) o Mega Puerto de la zona central del país a San Antonio y no a Valparaíso, pese a que los informes técnicos recomiendan repartir los riesgos de tsunamis y los costos de obras distribuyendo cuatro y cuatro frentes de atraque entre Valparaíso y San Antonio, ya que aquel puerto está naturalmente mejor protegido que este. Finalmente se anuncia la instalación de un puerto seco en Santiago que reducirá las actividades portuarias de este puerto al desembarque y embarque de carga, mientras que el aforo, internación, acopio, almacenamiento y distribución de la carga se hará en el  espacio del mercado de la capital.    

El destino portuario de Valparaíso, su destino de puerto pivote entre el Atlántico y el Pacífico, ha sido torcido por un proyecto turístico patrimonial e inmobiliario, que escamotea su ventaja comparativa  nacional de ser la distancia más corta entre los dos océanos luego del canal de Panamá, de articular mediante el ferrocarril bioceánico el Atlántico sur con el Asia Pacífico, de ser la distancia más corta entre Santos y Los Angeles, vía Buenos Aires, que por la vía del Canal de Panamá, Santos es el puerto más grande del hemisferio sur. El destino portuario de Valparaíso se consolidará cuando se convierta en el Terminal Pacífico del Puerto de Buenos Aires y este sea el Terminal Atlántico de Valparaíso, así nuestra relación con el  Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) no será de eventos sino de ser su articulador con el mercado del Atlántico sur[2].

El proyecto de patrimonialización de la ciudad puerto por desidia de sus autoridades municipales, regionales y culturales nacionales  ha destruido sus características patrimoniales de “puerto de la época de la revolución industrial” mediante la gentrificación urbana y la constante instalación de falsos históricos con fines comerciales en sus entornos urbanísticos y arquitectónico, los casos de las farmacias Salco Brand y Eco Farmacias en la Plaza Aníbal Pinto son proverbiales. Las condiciones de acelerado deterioro estético e higiénico que está padeciendo Valparaíso son la manifestación elocuente del fracaso del modelo de desarrollo turístico e inmobiliario que se ha querido aplicar en sustitución del modelo de desarrollo portuario.

El desarrollo inmobiliario de la ciudad no obedece a sus necesidades de desarrollo urbano ya que el hecho de tener más o menos la misma población en los últimos cincuenta años, entre  263.000 y 296.000, con una caída de la densidad en urbana en un 50%, no puede suponer una  creciente demanda local de vivienda, bien sabemos que la mayor parte de su plan está sub habitado. El desarrollo inmobiliario que se propone es de segunda vivienda de las clases medias ascendente de la capital, que reposa en la ventaja comparativa del valor del suelo entre Valparaíso y Viña del Mar, que aquí cuando mucho es de UF 35 el m2 y allí supera las 55 UF, el mercadeo inmobiliario se hace en la perspectiva de vender en la conurbación Valparaíso-Viña, “es como vivir en Viña”.

Aquí se han generado dos tipos de industrias inmobiliarias, por una parte, la tradicional de grandes torres que vende magníficos derechos de vista y todas las comodidades y aditamentos del nuevo diseño arquitectónico, pero que en tanto interceptadores de los derechos de vista de los otros vecinos y debido a otros conflictos producidos por el deterioro de la capacidad de carga de los barrios, los cerros, donde se enclavan,  esos proyectos ha entrado en conflicto con los vecinos y por lo que las nuevas autoridades municipales han congelado los permisos de construcción de tales torres.

Por otra parte, ha ido surgiendo una industria inmobiliaria de pequeño formato  o inmobiliarias artesas que ofrecen a mejores precios alcanzables viviendas de arquitectura alternativa y adecuada a los entornos urbanos tradicionales, sea mediante la loftización de antiguas viviendas o la construcción de edificios de materiales ligeros, de baja densidad de vivienda por unidades construidas y diseños simplificados, que si bien son urbanamente menos agresivas que las torres, todas maneras implican trastornos urbanos, sociales, culturales y económicos para los modos de vida tradicionales de los vecindarios donde se instalan.  El  conflicto entre las inmobiliarias artesas y los vecinos es el que ha estallado al interior del Municipio de Valparaíso, entre el Concejo y el Alcalde. El debate entre 9 metros o 12 metros como altura máxima para los nuevos edificios en los cerros de Valparaíso que es un debate entre construcciones colectivas de tres o cuatro pisos,  enfrenta los intereses de las inmobiliarias artesas que necesitan de esas alturas para gestionar créditos y subsidios, so pretexto que esa es la altura mínima para la vivienda social, ante unos vecinos que no quieren esas construcciones en sus barrios o cerros.

El fin del Mall Barón no ha reorientado el uso de las 12 hectáreas que allí existen para que sirvan como zona de respaldo a las actividades marítimo portuarias, como lo aconsejan la Armada de Chile y los expertos portuarios, ya que este es un recurso escaso en el borde costero de Valparaíso. Muy por el contrario, ha aflorado un especie de concurso de múltiples usos de este paño de terreno ya sea para un paseo peatonal sin Mall, eso sí, actividades recreativas, portezuelo de canotaje y veleros, etc., entre los que destaca la construcción de un muelle de cruceros,  lo cual volvería a traer sus recaladas aquí perdidas en el Puerto de San Antonio, recuperando así nuestra ventaja comparativa turístico patrimonial. Pero la temporada de cruceros es corta, entonces tal muelle no tendría uso para embarque y desembarque de contenedores lo cual pone en duda su financiación.

¿Cuál es la importancia económica para la ciudad puerto y región de la venida de cruceros? Según el Seremi de Economía los gastos anuales máximos presumibles que los turistas y tripulantes de dichos cruceros realizan en sus visitas llegarían como máximo a US$ 1’134.000, cifra poco significativa en relación a los US$ 9,000 millones que recauda en impuestos y aranceles el Puerto de Valparaíso –algo así como el 0,01%-, o con  US$ 80 millones por ingresos operacionales del año 2016 obtenidos por el Terminal Pacífico Sur, el canon de US$ 19 millones pagados a la Empresa Portuarias de Valparaíso, o con los US$ 31,5 millones por dividendos provisorios pagados a sus accionistas para ese año. Como referencia el presupuesto de la Municipalidad de Valparaíso para el año 2016 fue equivalente a  US$ 112 millones al cambio actual.

Es por eso que la solución atinada es construir donde está actualmente el muelle Barón un espigón de atraque de 400 metros de largo por cien de ancho que provea dos frentes de atraque para navíos post panamax. Este nuevo Espigón Barón evitaría construir la proyectada plataforma anexa al Terminal 2 con igual propósito de proveer dos frentes de atraque post panamax, evitando así producir un daño irreparable a las características del sitio patrimonial, según opinión de los expertos de la UNESCO. Además, de mover 20 millones de toneladas de rocas al Terminal 2 con sus respectivos impactos medio ambientales y urbanos que eso implica. Las grúas en el Espigón Barón y los contenedores en el Terminal 3 causarían un menor impacto visual que en Terminal 2, ya aquellas quedaran en perpendicular al borde costero y entre Barón y Yolanda no hay urbanización en los primeros 50 metros por ser un acantilado sobre la Avenida España. El espacio entre el Terminal 2 y el Espigón Barón bien se podría acondicionar para el uso recreativo, deportivo y turístico de los vecinos y visitantes, si se quiere, con franjas cimbreantes en el suelo para que remede la Avenida Atlántica de Copacabana en Río de Janeiro.  El Espigón Barón sería la manera de volver la resolución de la Corte Suprema y la decisión de la Presidenta Bachelet una nueva oportunidad portuaria para Valparaíso y con esos dos frentes de atraque de 400 metros completaríamos, junto con los dos que hay en el Terminal 2 los cuatro que recomiendan los expertos para este puerto.

[1] Cuchitril: habitación estrecha y desaseada.

Baratillo: conjunto de cosas de lance, o de poco precio, que están a la venta en lugar público. Tienda o puesto en que se venden.

Mamaracho: Figura defectuosa y ridícula, o adorno mal hecho o mal pintado.

Fuente: Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Primera Edición

[2] Los miembros de la APEC son Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, China (República Popular), Corea del Sur, los Estados Unidos de América, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia y Singapur.