Bolivia: Tesis Política de la XLIV Conferencia de la Federación Departamental de Fabriles La Paz – 2017

Después de más tres décadas los trabajadores fabriles volvemos al escenario político nacional recuperando nuestras banderas de lucha revolucionaria socialista. Retornamos a ocupar nuestro lugar en la lucha de la nación oprimida contra la nación opresora. La clase obrera tiene la capacidad de aglutinar la lucha de toda la nación oprimida en un solo puño y darle al país una perspectiva revolucionaria para superar el atraso económico y la miseria. La lucha de clases sociales no se ha extinguido sino que se agudiza por la profundización de la crisis capitalista, por lo que la ideología revolucionaria del proletariado tiene plena actualidad, haciéndose impostergable la tarea de volver a ser asimilada y materializada por la clase obrera boliviana. NUESTRO OBJETIVO ESTRATÉGICO ES LA IMPLANTACIÓN DEL GOBIERNO OBRERO CAMPESINO Y DE TODOS LOS EXPLOTADOS Y OPRIMIDOS DEL PAÍS, LA INSTAURACIÓN DE LA NUEVA SOCIEDAD ASENTADA EN LA PROPIEDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, ES DECIR EL SOCIALISMO.

Enfrentar la crisis significa: garantizar la seguridad ocupacional que supone la defensa de nuestras fuentes de trabajo, desarrollar el aparato productivo e impulsar la industrialización alimentada por nuestros recursos naturales para crear más fuentes de empleo, ampliar y defender el mercado interno, es decir, acabar con la explotación capitalista que sólo saquea nuestras fuentes de riqueza. No podemos conformarnos con ser tan sólo fuerza de trabajo explotada y voto electoral para encumbrar a nuestros propios verdugos.

Los obreros, junto a campesinos y las clases medias empobrecidas, debemos hacer un frente común para acabar con un sistema de opresión que beneficia a un puñado de explotadores y parásitos que someten a la miseria a las grandes mayorías, orientándonos a conformar un gobierno obrero y campesino dirigido políticamente por el proletariado e inspirados en los lineamientos centrales de la Tesis de Pulacayo de 1946 y la Tesis Socialista de la COB de 1970. Por todo ello, el movimiento fabril retoma los principios del SINDICALISMO REVOLUCIONARIO y la INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LA CLASE OBRERA, desconoce la vergonzosa “alianza estratégica” con el gobierno masista, llama al conjunto del pueblo explotado boliviano a recuperar los sindicatos y nuestras entes matrices del masismo proburgués y antiobrero. Por lo que proclamamos LA NECESIDAD DE RECUPERAR NUESTRA TOTAL INDEPENDENCIA SINDICAL Y POLÍTICA FRENTE A TODAS LAS EXPRESIONES POLÍTICAS DE LA BURGUESÍA.

  1. EL GOBIERNO DEL M.A.S. ES ESENCIALMENTE PROBURGUÉS Y ANTIOBRERO, CON POLÍTICA RENTISTA Y ANTIINDUSTRIAL

Una de las conquistas obtenidas en el último conflicto fabril, es el haber desnudado ante el país el carácter burgués y antiobrero del gobierno de Evo Morales al momento del cierre de ENATEX que dejó en la calle a cientos de trabajadores violentando la estabilidad laboral; además, también demostramos que el gobierno es el continuador y heredero de la vieja política rentista y vendepatria de los gobiernos anteriores, política basada en la venta de nuestros recursos naturales a las empresas trasnacionales antes que promover una política de fomento a la industria nacional que rompa todo sometimiento al imperialismo, que controle nuestra fronteras, que prohíba la importación de las mercancías para garantizar un mercado interno que consuma lo producido en nuestras pocas fábricas; al mismo tiempo se develó que el gobierno, en estos 10 años de gestión, ha utilizado las pocas empresas estatizadas como botines políticos para sus militantes, ha abierto las fronteras a la producción china que desincentiva el consumo de lo nacional, provocando el cierre de decenas de fábricas y cientos de microempresas. El gobierno del MAS, bajo un hipócrita discurso “industrialista”, esconde una gestión de presterío permanente despilfarrando los recursos del Estado en obras de servicio y en algunos casos innecesarios como el centro nuclear, satélites, palacios lujosos, coliseos, museos, canchitas de césped sintético, dejando de lado lo más importante para el país: inversiones productivas que fortalezcan el aparato productivo y nos encaminen a un proceso de industrialización y desarrollo.

Son muchos años que el sector fabril se encontraba mediatizado y amordazado por la política neoliberal impuesta por la “libre contratación”, que ha convertido al Ministerio de Trabajo en una oficina patronal, incapaz de hacer respetar los derechos de los trabajadores, dando luz verde a la mayor angurria de los empresarios, que como siempre, no encuentran otra forma de mantener sus niveles de ganancia sino es sobreexplotando la fuerza de trabajo y eliminando con miles de tretas los conquistas sociales; pero, además, son 10 años que nos han emborrachado con los cantos de sirena del “proceso de cambio” que sólo sirve para que los empresarios nos sigan explotando y se beneficien los traficantes de la politiquería que, valiéndose de las esperanzas y las ilusiones de los más pobres, llegaron a encaramarse en el poder como senadores diputados, gobernadores, alcaldes y concejales, con la promesa de cambiar las leyes para mejorar nuestras condiciones laborales; lamentablemente nada de ello ha ocurrido: el “proceso de cambio” ha sido sepultado por el D.S. 2765 que ha cerrado ENATEX y amenaza con cerrar más fábricas y despedir más obreros.

Los trabajadores fabriles hemos evidenciado un proceso de derechización del gobierno masista al convertirse en abiertos defensores de los intereses del capital nativo y extranjero. La política pro-burguesa que aplica el gobierno lo ha llevado a sellar una alianza de sangre con el empresariado, las oligarquías terratenientes y las transnacionales. El gobierno pretendidamente defensor de los intereses de las grandes mayorías oprimidas del país, finalmente ha mostrado su verdadero rostro derechista. Los trabajadores fabriles hemos dejado atrás las ilusiones en el “hermano” Evo porque su condición indígena-campesina sólo había servido para engañar las ilusiones de los más oprimidos. No nos engañemos, el M.A.S. es, con toda claridad, la “NUEVA DERECHA” que representa de manera directa los intereses de las transnacionales, de la oligarquía terrateniente cruceña, de la vieja y la nueva burguesía que ha nacido por los favores y la corrupción del aparato estatal. Como trabajadores debemos tener en claro que nuestra condición de pobreza como país subdesarrollado se debe a la incapacidad de la burguesía nativa que no ha podido encarar un proyecto histórico de desarrollo industrial integral, los gobiernos anteriores y actualmente el MAS, no son sino los empleados y cómplices de esta burguesía incapaz y parasitaria, por lo cual, nuestro país se encuentra subordinado a los intereses del imperialismo y a los vaivenes de la economía capitalista mundial.

La Tesis de Pulacayo caracterizó por vez primera a Bolivia como un país capitalista atrasado e integrante de la economía internacional. Capitalista porque es parte de la economía mundial como proveedor de materias primas, pero atrasado porque no ha logrado un desarrollo armónico en el resto las ramas de su economía. Es un país con escaso desarrollo industrial en el que coexisten los modos pre-capitalistas de producción (artesanal, comunitario, minifundio agrícola, etc.) junto al modo de producción capitalista moderno concentrado en la explotación de las materias primas para exportación (gas, petróleo, minería, soya) controlada por las transnacionales disfrazadas de “socias” del Estado en Y.P.F.B. San Cristóbal y actualmente las empresas chinas.

No existe ni puede existir un “Capitalismo Andino y Amazónico boliviano”, ni un “Socialismo del Siglo XXI” -como proclaman los teóricos reformistas-, como una realidad independiente y autónoma al sistema capitalista mundial. La economía mundial es una sola, en la que los países capitalistas desarrollados (imperialistas) palian sus severas crisis económicas descargándolas sobre las espaldas de los países capitalistas atrasados (semicolonias). En esta era imperialista, las inversiones extranjeras han tomado el control no solo del mercado mundial sino de los mismos aparatos productivos coloniales, asegurándose para ellas las principales y estratégicas fuentes de riquezas naturales del mundo entero, como también de la fuerza de trabajo barata de los países pobres. Negar el funcionamiento de las leyes del capitalismo monopolista sobre nuestras pequeñas economías atrasadas, es tapar el sol con un dedo. Para los masistas el capital monopolista se habría convertido en benévolo, y que ahora anhelaría el desarrollo integral de su semicolonia. Nada más absurdo que esto. Hoy más que antes, el imperialismo busca saquearnos hasta la última molécula de gas, hasta el último gramo de mineral, esa es la razón de su existencia. A estas alturas de la historia, ya no es posible el desarrollo de los países semicoloniales como Bolivia en el marco democrático burgués; el imperialismo se interpone como el principal obstáculo a este desarrollo, en esto estriba su carácter reaccionario y decadente.

La hegemonía de las transnacionales en la economía nacional, echa por tierra la supuesta convivencia “armónica” y “equitativa” entre las diferentes formas de propiedad: estatal, privada, comunitaria y cooperativa, lo que el M.A.S. denomina “economía plural”. Este planteamiento, que se basa en las supuestas “vías” independientes de desarrollo de cada una de estas formas, desconoce el rol dominante que ejerce la gran propiedad privada sobre las demás formas económicas. El gran capital empresarial, extranjero y nacional, definen y subordinan la suerte del conjunto de la economía nacional, es por este canal que el país está vinculado al mercado mundial y es la fuente de ingreso de divisas, por mucho que los teóricos del reformismo pretendan hacernos entender lo contrario.

No podemos competir en las mismas condiciones dentro y fuera del mercado con mercancías que llegan de países altamente industrializados. En la distribución capitalista mundial, nos ha tocado ser simples proveedores de materias primas, nuestro nivel de mecanización es artesanal y nuestras fábricas, aparte de ser obsoletas, pueden ser contadas con los dedos. Nuestra burguesía es tan miserable que apenas es intermediaria y comercial, prima en nuestra economía la pequeña, mediana y micro empresa que, por su pobreza, terciariza los servicios para evadir lo que para ellos es “gasto social” y para nosotros representan derechos laborales.

  1. PERÍODO DE “BONANZA ECONÓMICA” DESPERDICIADA

La favorable coyuntura económica de los altos precios de nuestras materias primas, ha sido derrochada por el gobierno del M.A.S.. La bonanza económica no llegó al sector productivo, se esfumó en emprendimientos no productivos y el resto fue absorbido por la corrupción. Miles de millones de bs., han sido malversados en el Fondo Indígena Campesino; 300 millones es el costo del satélite Túpac Katari; el nuevo palacio faraónico de Evo costará 252 millones de Bs.; el Centro Nuclear, 1800 millones de dólares. Estos millonarios proyectos improductivos demuestran que el hemos mandado al basurero una de las mejores oportunidades históricas que el país ha tenido para poner en pie un proceso de desarrollo industrial y productivo en el país. No hay nacionalización, no hay industrialización, no se cumplió con la tan anhelada “agenda de octubre”.

En una década del “proceso de cambio” los modos de producción capitalistas en Bolivia no han sufrido ningún cambio. Al igual que hace casi un siglo (1920) cuando Bolivia se incorpora al mundo como proveedor exclusivo de materias primas (minerales y ahora hidrocarburos), seguimos abasteciendo al mercado mundial de materias brutas sin valor agregado. No basta incrementar la inversión pública sino saberla dirigir al sector básico de la producción, planificar la economía para avanzar en un proceso de desarrollo nacional de mediano y largo alcance. Los únicos que se han favorecido de este periodo de “bonanza” son, en primer lugar las transnacionales, en segundo lugar la banca y la empresa privada, mientras que para el pueblo boliviano sólo migajas y prebendas en forma de bonos y propaganda de “Evo cumple”.

El gobierno del MAS no tiene un Plan de Desarrollo Económico para Bolivia, su modelo económico “socialista comunitario” o “capitalista andino-amazónico” de “economía mixta” no es más que verborrea barata: pretende perpetuarse en el poder para proseguir y profundizar la línea del modelo neoliberal entreguista con discursos y falsas promesas. Por el otro lado, impone una mayor restricción del gasto público: congelamiento salarial, presupuesto insuficiente al sector de salud y educación, condición indispensable para estabilizar la economía en el marco de las exigencias de FMI. Esta política vende- patria no resolverá nuestra crisis, la Agenda 20-25 con cero pobreza a costa de millonarios prestamos que nos endeudará hasta la quinta generación, es otro pretexto más para quedarse en el gobierno para evitar juicios por los escandalosos casos de corrupción. En el 2025 (bicentenario de la república) seguiremos siendo la fuente de provisión de materias primas y basurero de las transnacionales, este es el único futuro que nos espera con gobiernos sirvientes del capital extranjero.

  1. AUSENCIA DE UNA INDUSTRIA PODEROSA EN BOLIVIA

Uno de las características fundamentales del atraso del país es la ausencia de una poderosa industria nacional. Está totalmente ausente la industria pesada, las pocas fábricas que existen no tienen capacidad para competir con los productos extranjeros chinos, importados o de contrabando que ingresan al país. En los países semicoloniales como el nuestro, la subsistencia de las relaciones precapitalistas en el campo, condena al campesino a la miseria y el atraso; en las ciudades, por la falta de fuentes de trabajo y por el poco desarrollo industrial, la mayor parte de la población está condenada a sobrevivir en la economía informal: enormes masas de cuentapropistas, especialmente gremiales, fuerza de trabajo no productiva, sub y desocupada.

Actualmente, por la crisis estructural mundial del capitalismo, somos los países semicoloniales los condenados a soportar el peso de dicha crisis, y seremos los trabajadores obreros del país los que paguemos los platos rotos por nuestra incapacidad de competir en el mercado nacional e internacional. La falta de nuestra capacidad competitiva se debe a la inexistencia de verdaderos emprendimientos empresariales con capacidad de impulsar el desarrollo económico en su conjunto. La historia de nuestro país desconoce un proyecto de desarrollo capitalista; nuestras “grandes” y “geniales” políticas de Estado se reducen a regatear mejores precios para nuestras materias primas.

Las empresas más grandes están en manos de capitales extranjeros, fundamentalmente en extracción de materias primas, minerales e hidrocarburos. En las ciudades, las fábricas grandes como tal, son franquicias extranjeras fundamentalmente en bebidas, alimentos y medicamentos. Los pocos emprendimientos en el área de textiles y algunos otros, sufren las consecuencias de la estrechez del mercado interno, provocando que el sector vaya languideciendo paulatinamente. La burguesía criolla industrial es primitiva: se ha estancado en la primera fase del desarrollo capitalista, de ahí su pillería al tratar de robar hasta el último céntimo a los trabajadores al negar el pago de derechos sociales elementales como ser bonos de producción, categorización, recargos nocturnos, horas extras y un salario igual a la canasta familiar; nuestros empresarios criollos dedicados la producción para el mercado interno, son incapaces de dar un salario igual a la canasta familiar, realizan descuentos ilegales, multan a sus obreros por distintas razones, etc. Así busca acrecentar su diminuto capital.

  1. CARACTERÍSTICAS DEL PROLETARIADO FABRIL

1.- El proletariado adquiere ciertas características según el desarrollo de las fuerzas productivas de cada país y adopta determinadas formas según su particular modo de producción. No cabe duda que el proletariado fabril lleva las huellas del atraso del país, de la forma de modernización de nuestra economía en los marcos de un capitalismo atrasado. A diferencia de los mineros que se han conformado en clase social como consecuencia de la penetración del capital financiero internacional, los fabriles son producto de una lenta y contradictoria evolución del viejo artesanado pre–capitalista. Este proceso, sin embargo, se ha dado de manera tardía –en la primea mitad del siglo XX-, cuando el sistema capitalista en los países desarrollados se encuentra ya en plena decadencia, en su fase imperialista, y se convierte en freno para los países semicoloniales como el nuestro, impidiendo el desarrollo de sus fuerzas productivas de manera orgánica, gradual e integral como ocurrió en los países que arribaron primero a este modo de producción.

El movimiento obrero fabril es criatura de la insipiencia y pequeñez de las fábricas que no permiten grandes concentraciones de fuerza de trabajo. El trabajador siempre ha soportado condiciones inhumanas de explotación: miserables salarios, inseguridad en las fuentes de trabajo, permanentes burlas de los beneficios sociales por parte de una patronal miserable y rapaz. Frecuentemente el trabajador fabril, cuando termina su sacrificada jornada de trabajo, para cubrir sus necesidades vitales, debe desarrollar otras actividades para incrementar sus escasos ingresos familiares, hecho que limita grandemente el desarrollo de su conciencia de clase.

2.- Durante el llamado período neoliberal ha sido el sector que más ha sufrido las consecuencias de la flexibilización laboral que el imperialismo y la clase dominante nativa han impuesto para cargar todo el peso de la crisis capitalista sobre las espaldas de los trabajadores, hecho que, a su vez, a los industriales les ha permitido seguir sacando utilidades a costa de someter a condiciones de vida y de trabajo inhumanas a la fuerza de trabajo. La flexibilización laboral ha creado inmensas capas de trabajadores flotantes sin derecho a una fuente de trabajo segura, sin beneficios sociales, sometidos a jornadas de trabajo de 10,12 ó más horas y privados del derecho a sindicalizarse para impedir su organización y defensa de sus derechos. Durante este período el movimiento fabril ha sufrido el despido de 30 mil obreros; la federación de fabriles de La Paz que contaba con 209 sindicatos en 1979, hoy apenas llega a 80 sindicatos afiliados, sin que quiera decir que hay menos unidades de trabajo en el país: en términos numéricos, desde el año 1986 en las ciudades capitales ha subido de 117 mil obreros a 150 mil en 1991; a 231mil en 1995 en ciudades capitales, y a 393.623 en 1997 en todo el país. Comparando las cifras de la anterior década cuando el número de trabajadores llegó a 117 mil, diez años después tenemos a más de 231 mil trabajadores. La política neoliberal ha sido nefasta para los obreros fabriles, sin embargo, durante la década neoliberal de los años 90, la industria manufacturera ha atravesado un notable crecimiento económico con un promedio del 4,5% anual. En este periodo se han dado cambios importantes que han fragmentado las grandes unidades de trabajo con trabajo maquila, obreros a domicilio, subcontratación, empresas unipersonales, trabajadores eventuales, contratos por obra, a destajo, etc. La actividad sindical ha sido reducida a su mínima expresión por el cierre de las grandes empresas como la Said, Forno, Soligno; por otra parte, la “relocalización” ha significado el abandono de la ideología proletaria de la conciencia de las nuevas generaciones de obreros. Las nuevas camadas de obreros estamos obligados a retomarlo para constituirnos en la vanguardia del resto de los explotados. Lo que caracteriza al sector actualmente es la masiva aparición de microempresas, empresas medianas y familiares que, por su baja composición orgánica de capital, no tienen la capacidad de competir y soportar la presión de la economía de libre mercado que ha permitido la invasión masiva mercadería barata proveniente principalmente desde el Asia y del contrabando.

3.- En la última etapa, algunas fábricas han sido absorbidas por empresas transnacionales que han cambiado, en cierta forma, la fisonomía de la producción industrial. La tradicional que tiene fuertes rasgos artesanales y manufactureros, por su extremada pequeñez y la relación casi patriarcal entre el obrero y el patrón, es reemplazada por la forma de producción y administración moderna. Los capitales transnacionales permiten, en cierta forma, el ensanchamiento de las fábricas y las relaciones obrero–patronales adquieren también rasgos más capitalistas. El signo de la explotación se agudiza y las transnacionales –en complicidad con nuestras autoridades y bajo la sombra protectora de la ley-, siguen sacando ganancia por la superexplotación del trabajador. En realidad, éstas penetran a la actividad fabril porque les permite reducir sus costos de producción debido a que la mano de obra es más barata y sin mayores cargas sociales. De esta manera, la presencia de las transnacionales en la industria fabril significa perpetuar la explotación de un capitalismo decadente y en crisis terminal.

4.- Sin embargo, las últimas movilizaciones del sector, a partir de la defensa de las fuentes laborales, con las tomas de fábricas, movilizaciones y paros apoyándonos de manera conjunta, mucho más en la movilización por la defensa de ENATEX, han mostrado el renacer el movimiento fabril enfrentando el “relocalizador” D.S. 2765 -el hermano gemelo del 21060-, logrando articular una poderosa movilización nacional con la participación activa y unitaria de todos los trabajadores fabriles del país; lucha masiva y antigubernamental de la cual no hemos salido derrotados, al contrario, nos ha permitido salir fortalecidos, con un estado de ánimo de apronte y predisposición para enfrentar futuras luchas en defensa de nuestros intereses, con la misión clara de luchar por el sitial de vanguardia política y física del movimiento obrero y del pueblo oprimido y explotado en general. Definitivamente, hemos logrado reencontrarnos con nuestra verdadera historia, nuestra ideología proletaria y los lineamientos revolucionarios de nuestra clase.

  1. PROTECCIONISMO DE LA INDUSTRIA NACIONAL Y ESTABILIDAD LABORAL

El gobierno de Evo Morales lejos de aplicar una política proteccionista, prohibiendo la importación de productos que se elaboran en el país y combatiendo efectivamente el contrabando, ha mantenido en plena vigencia la política de libre mercado, ha abierto las puertas del país para la invasión de mercadería china y de los países vecinos; en los hechos se mantiene vigente el D.S. 21060 y la libre contratación.

El estatismo constituye el muro defensivo que levantan los países atrasados para poner atajo a la política colonizadora de las metrópolis imperialistas que actúan a través de las transnacionales. Su vigencia y preservación suponen la defensa de la soberanía nacional. La burguesía de los países industrializados ha utilizado tradicionalmente el estatismo para potenciarse e imponerse internacionalmente en la competencia económica con otros países. Abandonar las medidas proteccionistas y tornarse librecambista a ultranza, significa abrir de par en par las puertas del mercado interno, entregar en malbarato los recursos naturales, el control de las empresas estatizadas y la explotación de la fuerza de trabajo barata.

La destrucción del estatismo y la sustitución por una economía basada en la iniciativa privada (canal utilizado por el capital financiero) no puede menos que remachar las cadenas que nos sujetan al carro imperialista. La defensa del estatismo, que la asumimos con franqueza y energía, es parte de la lucha por la liberación nacional y antiimperialista. Corresponde a los bolivianos y particularmente a la clase obrera, defender de manera intransigente el estatismo. Esta reivindicación forma parte del programa revolucionario.

El imperialismo utiliza una política neoliberal y globalizadora para acentuar la opresión sobre los países atrasados, aunque en sus propios países mantienen medidas proteccionistas en favor de sus propios capitalistas.

Ante el argumento de que el Estado es un pésimo administrador y que las empresas estatales son convertidas en botín para los parciales del gobierno de turno, los trabajadores debemos responder con la exigencia del CONTROL OBRERO COLECTIVO en las empresas tanto estatales como privadas. El control obrero no puede de ningún modo ser un control individual, debe ser colectivo para combatir la burocratización de los delegados del control obrero.

  1. VIVA LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LA CLASE OBRERA, ABAJO EL COLABORACIONISMO CON LOS GOBIERNOS DE TURNO

El movimiento fabril reivindica los principios inclaudicables de la INDEPENDENCIA POLÍTICA Y SINDICAL DE CLASE OBRERA CON REFERENCIA A LOS EMPRESARIOS, AL GOBIERNO Y AL ESTADO BURGUÉS, como también los principios del SINDICALISMO REVOLUCIONARIO. El sindicato se ha constituido históricamente para defender y resguardar los intereses de los trabajadores en su lucha cotidiana contra los capitalistas y el Estado, por lo que debe guardar distancia con cualquier gobierno de turno.

El Estado es un instrumento de opresión en manos de las clases dominantes para sojuzgar a las clases explotadas; no es casual que sus instituciones como el Ministerio de Trabajo, se parcialicen a favor de los intereses de los capitalistas. Nuestra lucha debe ser en el plano de la lucha de clases, con nuestros propios métodos de lucha como la acción directa y la movilización; para ello, es urgente recuperar nuestra memoria histórica, nuestra vieja tradición contestataria y revolucionaria.

Para el movimiento obrero la defensa de la independencia sindical es de vital importancia, pues, es la única garantía que tenemos de poder actuar libremente contra el patrón y contra el Estado burgués. Los trabajadores no hemos logrado nada con el famoso “pacto político” con el gobierno, por el contrario, hemos retrocedido en nuestros derechos laborales y recibido una nueva “masacre blanca” al igual que en 1985, por lo que rompemos este “acuerdo” realizado en años anteriores por dirigentes comprometidos con el oficialismo.

Los que hablan de reconducir el “proceso de cambio” desde el gobierno, pretenden seguir engañando a las bases; el MAS, por su naturaleza pequeñoburguesa fuertemente sometido al gran capital, tratará de mantener a los trabajadores como dóciles esclavos de los empresarios. El gobierno mantiene plenamente vigente en las fábricas el 21060 y su famosa “flexibilización laboral”, instrumentos que utilizan los dueños del capital para conculcar diariamente los derechos laborales. No puede haber pacto alguno con los enemigos de la clase obrera.

Somos testigos de uno de los fenómenos sociales y políticos más vergonzosos de la historia del sindicalismo boliviano: el servilismo de los dirigentes burocratizados al gobierno burgués del M.A.S. En estos últimos años una verdadera avalancha de dirigentes oportunistas de todas las organizaciones obreras y de trabajadores en general, se han sumado al gobierno de Evo Morales, convirtiéndose en firmes soldados defensores del “proceso de cambio”, ofertando y comprometiendo el apoyo electoral de sus bases para el MAS a cambio de curules en el parlamento, cargos en el futuro gobierno, camionetas, hoteles, dinero en efectivo, etc. En los hechos, se ha tirado al basurero uno de los principios fundamentales del sindicalismo obrero: la independencia sindical y política frente al todo gobierno burgués de turno, no importa si es de cuello blanco o de poncho que defiende los privilegios de los explotadores y de las transnacionales.

El proletariado y la burguesía no solamente son diferentes sino clases antagónicas, colocados en los polos opuestos de la sociedad. Sus intereses materiales son contrapuestos: la burguesía encarna la defensa de la gran propiedad privada y el proletariado su destrucción. El proletariado, como vanguardia de los explotados del país, debe levantar las banderas de la independencia política frente al Estado burgués y a sus expresiones políticas, condenando toda forma de colaboracionismo clasista y rechazando los métodos de la clase dominante como el parlamentarismo, el ministerialismo, el legalismo y el sometimiento a la democracia burguesa.

La independencia de clase obedece a un alto grado de desarrollo de la conciencia de los explotados, cuando han llegado al punto de expresar políticamente sus intereses de clase, diferentes y opuestos a los de la burguesía. La clase consciente es la que sabe cómo es explotada y qué camino debe seguir para emanciparse. El proletariado tiene la misión histórica de destruir a la sociedad capitalista basada en la explotación del hombre por el hombre y sentar las bases materiales de la futura sociedad colectiva sin explotados ni explotadores, utilizando sus propios métodos de lucha cuya base es la acción directa de masas en sus múltiples formas, hasta llegar al proceso insurreccional. Nuestros máximos dirigentes sindicales han sido cooptados y corrompidos por el gobierno masista, los trabajadores de Bolivia proclamamos la necesidad de expulsar y castigar a todos estos “buscapegas” que han comprometido nuestra independencia política y han convertido a nuestras organizaciones en agencias del Estado burgués.

  1. ANTE LA AMENAZA DE CIERRE DE FÁBRICAS Y EL DESPIDO MASIVO DE OBREROS: ¡TOMA DE FÁBRICAS!

Nuestra lucha parte de la defensa de la estabilidad laboral de todos los trabajadores a nivel nacional; la defensa intransigente de nuestras conquistas laborales que hoy en día son pisoteadas por parte de los patrones y el gobierno; la reivindicación de un salario que cubra el costo de la canasta familiar, el salario mínimo vital establecido por la COB en 8.300 bs. No podemos permitir ni un despido más. Frente al anuncio de cierre de cualquier fábrica, los trabajadores fabriles responderemos con la inmediata OCUPACIÓN Y TOMA DE FÁBRICAS, para que estas pasen a ser administradas por los mismos obreros y de esta manera se resguarde y se garantice nuestras fuentes de trabajo.

Es el propio proceso político, es decir, la evolución de la lucha de clases, la que actualiza la ocupación de fábricas y la convierten en una necesidad que debe materializarse como respuesta obligada frente a las amenazas de cierre de centros de trabajo o los despidos masivos de trabajadores.

La toma de las fábricas y de otros sectores de la producción, no es nueva en la tradición del sindicalismo boliviano. La ocupación fue la forma que adquirió –por imposición de los acontecimientos del momento- la nacionalización de las minas en la memorable Tesis de Pulacayo. En algunas oportunidades los mineros ocuparon los socavones y las instalaciones empresariales de manera instintiva. Se puede decir que constituye un método de lucha de los explotados y, como todo método de lucha, por otra parte, debe ser utilizado de acuerdo a las modificaciones que sufre la situación política del país.

Hoy, ante el cierre algunas fábricas que han sido tomadas por sus trabajadores y que esforzadamente las mantienen en producción como POLAR, PUNTO BLANCO, CERÁMICAS VICTORIA, el gobierno busca la forma de estrangularlas para que fracasen, por ser mala señal de seguridad jurídica ante los inversores extranjeros que trata de atraer. Sólo la unidad de los obreros junto a sus organizaciones naturales, la generalización de la ocupación de fábricas bajo sus propios métodos de lucha, ante cualquier amenaza de cierre, podrá imponer que el Estado asuma la responsabilidad de darles soporte económico para que puedan funcionar y desarrollarse bajo control obrero colectivo.

  1. CONTROL OBRERO COLECTIVO

Para evitar llegar a la quiebra de las empresas, como en el caso de ENATEX, los trabajadores debemos imponer el CONTROL OBRERO COLECTIVO, que se entiende por una severa fiscalización por parte de los trabajadores al área financiera, al proceso productivo y al mercadeo de una determinada fábrica. Seguimiento detenido que evitará anticipadamente el cierre de la empresa.

El control obrero colectivo consiste en que son las bases quienes a partir de la asamblea de trabajadores definen la política general del manejo y administración de la fábrica. Los delgados encargados del control obrero rinden cuentas de sus actos permanentemente a las bases, son nominados por la asamblea con mandato imperativo y pueden ser removidos en cualquier momento por la asamblea si no se rigen a las determinaciones tomadas colectivamente. Los encargados no recibirán ninguna remuneración adicional por el ejercicio del control obrero, para evitar su burocratización.

El control obrero colectivo no significa la administración directa de la misma, para ello están los profesionales que conducen el proceso administrativo; la diferencia estriba en que los administradores son considerados subordinados a las decisiones del conjunto de los trabajadores a través de las asambleas. Es entonces que los trabajadores responden exigiendo el control obrero colectivo, que debe funcionar bajo la vigilancia de las bases y cuya misión fundamental debe consistir en canalizar y potenciar la capacidad creadora de las masas radicalizadas. La experiencia de la revolución del 52 ha mostrado que el control obrero individual es fuente de corrupción y que los gobiernos de turno han utilizado a la propia burocracia sindical para aplicar políticas burguesas; por lo que dicha enseñanza aconseja que el control obrero debe ser colectivo y con participación de las bases.

  1. POSICIÓN DE LOS TRABAJADORES FABRILES FRENTE AL PROBLEMA SALARIAL

El Estado y los politiqueros burgueses creen que el trabajador debe someterse a salarios que guarden conformidad con las “posibilidades económicas del país y de los patrones”. Asimismo, algunos malos dirigentes sindicales creen que todos: empresarios y obreros, debemos sacrificarnos para superar la crisis económica de los empresarios y el país, olvidando que los empresarios siguen exprimiendo plusvalía al trabajador. Según estos dirigentes: los obreros debemos morir de hambre y trabajar hasta reventar porque así lo imponen las difíciles condiciones económicas del país. Los trabajadores nos oponemos de manera radical a esa concepción salarial de la burguesía. Sabemos que el salario es el precio de mercancía fuerza de trabajo, cuyo pago debe permitir desarrollarnos y vivir en condiciones normales, alimentarnos para recuperar nuestras energías físicas y mentales agotadas en la jornada de trabajo; criar, alimentar, educar, vestir, hacer estudiar a los hijos, etc. Si la mercancía fuerza de trabajo se vende por un salario miserable, se ocasiona la destrucción física de la clase obrera.

Los obreros tenemos nuestra propia política salarial, consideramos que el salario debe cubrir todas las necesidades del trabajador y de su familia (CANASTA FAMILIAR) de tal modo que restituya el desgaste cotidiano de la fuerza de trabajo del obrero; este salario se llama MINIMO VITAL. Para los trabajadores el Salario Mínimo Vital es el salario real, que tiene capacidad de compra de todos los productos necesarios para la subsistencia del trabajador y su familia. La cantidad de billetes que recibimos los días de pago es el SALARIO NOMINAL cuyo poder adquisitivo está sujeto a las circunstancias de las subidas o caídas de los precios en el mercado. Actualmente, en el sostenido proceso inflacionario que vivimos, se produce una caída permanente del salario real, aunque el salario nominal suba, no tiene ninguna incidencia en la mejora de las condiciones de vida del trabajador, por ello es más urgente que nunca, aplicar la ESCALA MOVIL DE SALARIOS, esto significa que los salarios suban en la misma proporción en que suben los precios de los artículos de la canasta familiar, de manera automática, sin que medien conflictos sociales. La única manera de proteger el salario real en nuestra época, es aplicando la Escala Móvil de salarios en todas las empresas del país.

  1. MÉTODOS DE LUCHA DEL PROLETARIADO

La clase obrera rechaza la prédica de la conciliación de clases y de la “paz social”, por ser contraria a su aspiración de conquistar el poder. La lucha de clases en un país atrasado como el nuestro, impone la necesidad de la alianza con todas las clases explotadas y oprimidas que constituyen la mayoría nacional pero bajo la dirección política de la clase obrera que es la única capaz de enfrentar el poder de los grandes propietarios porque no tiene nada que defender en la actual sociedad capitalista, porque no es clase propietaria de ningún medio de producción, sólo dispone de sus brazos y su inteligencia para trabajar socialmente en la fábrica, la mina, el campamento petrolero, etc.

Para lograr la materialización de la estrategia revolucionaria estamos obligados a recurrir a tácticas y métodos de lucha propios de la clase obrera. Nuestra regla maestra: nos está permitido utilizar únicamente aquellos caminos que nos aproximen, aunque sea en un milímetro, a la conquista del poder y rechazamos todo aquello que nos aleje de nuestro objetivo final. En la base de los métodos de lucha del proletariado está la acción directa de masas, en sus múltiples formas, desde las más elementales como la huelga de brazos caídos, las marchas callejeras, la toma de fábricas, etc., hasta las más elevadas como la huelga general y la insurrección armada.

No debemos olvidar que todas las conquistas sociales, plasmadas en las leyes laborales y sociales, no fueron conseguidas a través del dialogo y la conciliación, cada uno de los artículos que se encuentran hoy plasmados en la ley general del trabajo, significaron luchas y sacrificios; la burguesía y sus gobiernos no nos regalaron nada a los trabajadores, la clase obrera ha ofrendado su vida en masacres, con movilizaciones y acciones radicales para arrancar de los explotadores nuestros derechos.

  1. LAS TAREAS DEL MOVIMIENTO OBRERO A NIVEL INTERNACIONAL

La crisis estructural capitalista que aqueja al mundo entero es una crisis de sobreproducción de mercancías que invade y satura todos los rincones del planeta y avasalla nuestro mercado interno penetrando por todos los resquicios de manera legal e ilegal. La fragilidad y obsolescencia de nuestra infraestructura industrial hace que no podamos competir en igualdad de condiciones frente a esta invasión de productos manufacturados del exterior a bajos precios, esta situación es la que atenta contra nuestra seguridad ocupacional de manera permanente amenazando echarnos a la calle por el cierre de fábricas.

El “capitalismo globalizado” no es otra cosa que la “etapa senil” de este sistema. La crisis del sistema capitalista se profundiza en todo el mundo empujando a la destrucción masiva de las fuerzas productivas, principalmente de la fuerza de trabajo, a través de despidos masivos, de superexplotación laboral y del deterioro de las condiciones humanas de trabajo. Los trabajadores y oprimidos en general somos testigos y víctimas de esta inevitable caída de la economía mundial en todas sus esferas: olapso del sistema capitalista. Sus efectos repercuten en los países de menor desarrollo industrial con más virulencia. Las guerras en el medio oriente, la masacre de Siria, los odios raciales en los países imperialistas, la arremetida de la derecha fascista en los países europeos, la victoria de Trump, son muestras de que el capitalismo en decadencia arrastra a la humanidad a la barbarie.

La lucha contra el imperialismo en el planeta requiere con urgencia de la presencia política del proletariado señalando la perspectiva del socialismo como la única forma de salir de esta crisis. Los trabajadores fabriles constatamos que no hay posibilidad de desarrollo industrial- capitalista que permita superar el atraso económico y la miseria en los países atrasados. Las condiciones están maduras para la revolución social bajo las banderas del proletariado revolucionario:

EL SOCIALISMO que será la nueva sociedad asentada en la propiedad social de los medios de producción y la distribución social del excedente económico, es la única respuesta a la crisis estructural del capitalismo.

PLATAFORMA DE LUCHA UNITARIA POLITICO

  1. Lucha unitaria de los obreros y pueblos del mundo por la implantación del Socialismo como la única forma de evitar la degeneración y barbarie de la Humanidad.
  2. Rechazo y condena a la estrategia del capitalismo para superar su crisis en base al despido masivo, rebaja de salarios y sobrexplotación de los trabajadores.
  3. Expulsión del imperialismo. Nacionalización sin indemnización de todas las empresas hidrocarburíferas y mineras hoy en manos de las transnacionales.
  4. Frente al cierre de fábricas: TOMA DE LAS FUENTES DE TRABAJO, para que éstas pasen a manos de los trabajadores bajo CONTROL OBRERO COLECTIVO.
  5. SALARIO MINIMO VITAL CON ESCALA MOVIL. El salario debe cubrir el costo de la canasta familiar para sostener a la familia; frente a la escalada inflacionaria: se debe asegurar el valor adquisitivo del salario mediante su reajuste automático a la subida de los precios.
  6. Jubilación con el 100% del salario, con aporte del Estado y la parte patronal: Renta Mínima Vital. Es obligación de los patrones y de su Estado que se enriquecen con el trabajo de los obreros, garantizar una vejez digna a los trabajadores cuando han llegado a la tercera edad. Es un crimen que a los jubilados se les rebaje el sueldo ya miserable a menos del 70% en el mejor de los casos con 35 años de aportes. La Ley de Pensiones consensuada entre el gobierno anti-obrero y la burocracia cobista vendida, condena a los trabajadores a morir de hambre en su vejez; en su esencia sigue siendo capitalización individual que hace descansar todo el peso de las rentas sobre las espaldas de los trabajadores que, en definitiva, seremos descontados en nuestros miserables sueldos en más del 13 % cuando el patrón apenas aportará el 3 % y el Estado nada.
  7. Defensa de la caja Nacional de Salud. El proyecto de seguridad social única y universal debe ser sostenido y financiado por el Estado boliviano bajo el control colectivo de los asegurados, de ninguna manera por los recursos de los trabajadores.
  8. Por el derecho a la categorización y cumplimiento de las normas laborales que benefician a los trabajadores.

SINDICAL

  1. Unidad de los trabajadores bolivianos a la cabeza de su organización matriz la Central Obrera Boliviana, respetando sus principios, documentos y estatutos.
  2. Recuperar nuestras gloriosas Confederación de Trabajadores fabriles de Bolivia y Central Obrera Boliviana de manos de la burocracia vendida al M.A.S.
  3. Preservar la INDEPENDENCIA SINDICAL Y POLÍTICA DE CLASE de los trabajadores y sus organizaciones sindicales en relación a los gobiernos burgueses y reformistas proburgueses, no interpretando independencia como neutralidad política.
  4. Rechazo y condena al sindicalismo amarillo, propatronal y ratificación de los principios del SINDICALISMO REVOLUCIONARIO establecido en los Estatutos y Principios de las organizaciones matrices y de base.
  5. Defensa irrestricta al fuero sindical.
  6. Luchar por garantizar el del derecho a la Huelga como legítimo instrumento de lucha y defensa de los obreros y exigir al gobierno que deje de penalizarla.
  7. Anular los contratos temporales, ya que es la forma de vulnerar el derecho al trabajo y las conquistas sociales.

ECONÓMÍCO

  1. 1)  Defensa y protección de nuestra industria y producción nacional ¡fuera productos extranjeros, abajo el contrabando!
  2. 2)  Luchar por una verdadera industrialización que genere fuentes de trabajo estables.
  3. 3)  Luchar por un salario que cubra las necesidades de la canasta familiar, basta de salarios e incrementos salariales de hambre.

¡LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE ELLOS MISMOS!

 

(Fotografía: Fabriles de La Paz en 1952)

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