Argentina: se abre un debate en la izquierda revolucionaria.

TEXTO DE DISCUSION SOBRE SITUACION NACIONAL

  • Este texto trata de recoger una discusión con un amplio grupo de compañeros de nuestro grupo y no cuyo disparador del mismo fue el resultado electoral del pasado 22 de octubre (elecciones parlamentarias, de medio término, en la Argentina). El grupo SOCIALISMO REVOLUCIONARIO aportó al mismo su declaración política previa a dicho evento electoral (ver anexo). Lo que sigue son apuntes tomados con el objetivo de aportar a la continuidad del debate y de la acción política. Tienen la posibilidad del error o la omisión de quizás no poder recoger a fondo muchas intervenciones. Pero el valor creemos de sin intentar ser “un documento nacional” ni mucho menos, de un texto que permita desarrollar la discusión. Es en este sentido que nos proponemos (y proponemos) encarar en los próximos meses un estudio y debate sobre distintos temas como ser un análisis de la realidad económica de argentina ligada a la mundial y la no menos importante discusión sobre la organización de los revolucionarios, a la cal podríamos definir como la discusión del “partido”. Queremos hacerlo colectivamente y a esta discusión como las venideras te invitamos abiertamente
  • Es imposible abordar la realidad argentina sin comprender el contexto internacional. Aclaramos que lejos estamos de eso, pero señalar nomás algunos hechos de la realidad. La crisis del capitalismo lejos de llevar a sectores de masas a salida anticapitalista, producto de la debilidad y confusión política ha llevado incluso a procesos de derechización electorales en los países centrales del capitalismo (EEUU con Trump, exclusión de la socialdemocracia en el ballotage de Francia, ascenso electoral de movimientos neo-nazis en Alemania, Austria, Holanda, Dinamarca, etc.). Evidencian que la crisis capitalista del 2008 no sólo no se resolvió a favor de los trabajadores, sino que éstos ven como viable una salida más reaccionaria que el equilibrio político que precedió a la crisis. Desde luego, esa salida tomó las necesidades autóctonas de sus propios trabajadores, y en algunos casos con alto contenido de xenofobia.
  • Este cuadro mundial adverso (no sólo para una perspectiva socialista revolucionaria, sino también para el desarrollo de luchas anticapitalistas defensivas) es el resultado de un proceso de derrotas previas del movimiento obrero mundial. La restauración capitalista en la ex URSS, Europa del Este, China, etc., no sólo que se dio en forma incruenta (sin represión contra los trabajadores), sino con el apoyo de los mismos. Esto marca que la derrota sufrida no es sólo política, sino ideológica. El estalinismo como programa, pero también como metodología, después de décadas de traiciones pavimentó el terreno de dicha restauración. En realidad, cuando hablamos de derrotas de la clase obrera, el estalinismo fue el victimario predecesor de lo que luego consumó la burguesía restauracionista en los 80/90.Pero este fenómeno ha desnudado en relación a las masas lo que podríamos definir como “falta de alternativas”, es decir una visión catastrofista que nada se puede hacer para liquidar el sistema de opresión que es el capitalismo.
  • Esto explica que, para las grandes masas explotadas, asistimos a una NATURALIZACIÓN DEL CAPITALISMO como estación terminal de la evolución humana. Esto opera como un factor de enorme presión sobre los luchadores, sobre el activismo, sobre aquellos que al menos cuestionan la explotación del hombre por el hombre. A pesar que se han profundizado los factores objetivos que hacen necesaria una revolución socialista internacional, una organización de la economía en base a un plan basado en la colectivización de los medios de producción (la riqueza hiperconcentrada en menos manos, la profundización de la brecha social, los desastres ecológicos, el narcotráfico, el terrorismo islámico como forma de “resistencia” al Imperialismo, el crecimiento de enfermedades de la civilización, etc.), la posible realización de tal revolución aparece como imposible, en tanto el sujeto social destinado a ejecutarla está preñado de CONCIENCIA BURGUESA. Como lo expresamos en nuestra ponencia en el reciente Congreso Internacional “A CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA”: “Quizás, subjetivamente, los trabajadores no sientan hoy que tienen sólo sus cadenas para perder, como claramente lo sufrían (1ª Guerra mundial mediante), hace 100 años. El hiperconsumismo es expresión de una de las formasbajo la cual el capitalismo ha logrado diversificar su extracción de plusvalía y su acumulación de capital. El sistema sobrevive creando nuevas cadenas, formadoras de conciencia burguesa en una abrumadora mayoría de obrerosy sectores populares en todo el planeta. El problema pareciera ser que dichas cadenas no son sentidas como tales por los explotados, sino por el contrario, operan como estímulo permanente en un circuito adictivo cuyo derrotero es consumir más y más mercancías y con una visión acrítica sobre la barbarie en curso. Se nos plantean, pues, nuevos desafíos programáticos, en tanto para sobrevivirse, el capitalismo viene exprimiendo el planeta hasta plantear la posibilidad de agotarlo. Los tiempos del capitalismo (extraer las mayores ganancias en el menor lapso posible) entran en contradicción con cualquier posibilidad de planificación de la producción en beneficio de la humanidad.”En conclusión: somos un puñado de militantes que luchamos por una causa (el socialismo revolucionario) cuya viabilidad práctica no coincide con nuestro ciclo biológico vital. Esta dura realidad no puede ser negada inventando ilusiones, sino estudiando como relacionar las luchas defensivas inevitables que se van a seguir produciendo con la perspectiva ideológica que seguimos defendiendo. Es interesante y útil reflexionar sobre lo siguiente: el desarrollo de las fuerzas productivas(que en muchos e innumerables casos actúan como fuerzas destructivas) que se ha producido en el planeta en las últimas décadas se ha hecho mediante el crecimiento numérico de la clase trabajadora, así como de la diversidad de formas de extracción de plusvalía a la misma. Se ha potenciado y universalizado la relación de producción fundamental de nuestro tiempo: capital/trabajo asalariado. Pero sin embargo, se ha debilitado la presencia independiente de la clase obrera, su centralidad, su rol de caudillo nacional, en lo diferentes escenarios de conflicto a lo largo y ancho del planeta. Argentina no es una excepción. Y junto a este fenómeno cada vez se expresa claramente
  • Relacionando este contexto mundial con la realidad argentina, cabe destacar que el proceso electoral de agosto/octubre de 2017 fue precedido por derrotas de luchas defensivasobreras importantes (Lear, AGR Clarín, PepsiCo, etc.) O bien por resistencias que tan sólo obligaron al Gobierno a un gradualismo en la aplicación de sus planes de ajuste (Conicet, docentes, estatales en general). Las reservas de la lucha democrática, esenciales en el pueblo argentino, se manifestaron masivamente (Ni una Menos, aparición con vida de Santiago Maldonado), pero no se vincularon con las luchas económicas y contra los despidos. Sigue ausente el escenario básico de la ASAMBLEA como método organizador de la lucha. Cuesta la participación de las bases, y los sindicatos en general mantienen su carácter burocrático y en muchos casos, empresarial. La campaña anti obrera del Gobierno nacional pudo ganar consenso de masas a caballo del odio popular a la corrupción de las mafias sindicales, piqueteras y estatales.
  • Este contexto general hacía previsible la victoria de CAMBIEMOS el 22 de octubre. (ver anexo). Esta victoria de la derecha empresarial y oligárquica es el componente esencial que hay que enfrentar, en la medida que el Gobierno se fortalece para aplicar el ajuste previsto y necesario desde el punto de vista del capitalismo como sistema. Desde este punto de vista, los trabajadores hemos sufrido una nueva DERROTAsuperestructural,que no puede ni debe ser minimizada (como lo hizo Cristina en la noche del propio domingo 22, o la izquierda en general, jerarquizando algún buen resultado propio).
  • Si bien el fenómeno CAMBIEMOS ratifica la crisis de representatividad de los partidos tradicionales, es falso afirmar que esto supone su acta de defunción. En el caso del radicalismo, configura la estructura nacional del frente CAMBIEMOS, y de hecho su peso en la alianza ha crecido a caballo del crecimiento de dicha alianza. En el caso del peronismo, no olvidemos que en algunas provincias importantes (Santa Fe, Buenos Aires, y la propia CABA) hay una importante afluencia de cuadros peronistas en la estructura del PRO. También es incorrecto festejar la derrota del kirchnerismo, de su hipocresía y su cinismo (rasgos indudablemente ciertos de un gobierno que defendió a capa y espada la explotación capitalista). No sólo porque tal derrota fue a manos de una fracción victoriosa PEOR, A SU DERECHA, sino que es utilizada para justificar una descalificación de toda lucha de resistencia.

En tanto en las peleas que se generaron en el curso de los dos primeros años del macrismo como gobierno, las distintas variantes del kirchnerismo tuvieron una participación importante (contra los tarifazos, contra los despidos en el Estado, ante la emergencia alimentaria, Ni una Menos, movilizaciones por Santiago Maldonado, etc.). Esto nos obliga a distinguir, a la hora de la construcción de la UNIDAD DE ACCIÓN, entre la militancia que resiste y las conducciones, cuya lógica es sobrevivirse como aparato, o como burócratas, conciliando con el propio Gobierno que dicen combatir en defensa del sistema y el régimen político. Esto vale tanto para dirigentes políticos de la oposición burguesa como para la burocracia sindical y piquetera. Señalamos que, si bien hoy es necesario la mas amplia unidad de acción para enfrentar la ofensiva del gobierno en todos los terrenos (reforma laboral, previsional, acuerdo de gobernadores, ofensiva contra las libertades democráticas), dicha unidad no puede ser un obstáculo para plantear el reagrupamiento de sectores de activistas sobre bases claramente anticapitalistas y antiburocráticas. Será unabúsqueda de como coordinar y articular ambas tareas.

  • Es verdad también que muchos trabajadores votaron a CAMBIEMOS como recurso anti K, anticorrupción, anti burocracia, anti políticos mentirosos. Pero nadie puede decir que lo hicieron engañados por el discurso del Gobierno. Más allá del gradualismo de los dos primeros años, los principales referentes (Macri, Vidal, los ministros) anticiparon la profundización del ajuste. Pareciera ser que una importante franja de trabajadores, especialmente los del sector privado, consideran el ajuste como inevitable, han comprado la idea de que el déficit fiscal es el resultado de mantener empleados públicos vagos, o bien planes sociales que fomentan la vagancia. Es posible que muchos de estos trabajadores, a la hora de sufrir en carne propia las consecuencias del ajuste, estén dispuestos a resistir. Pero por ahora forman parte de la base social del régimen, y de la propagación de toda una cultura derechista, reaccionaria, cuasi fascista en algunos casos, como quedó demostrado en posteos en las redes sociales ante la desaparición de Santiago Maldonado.
  • Después de varios trimestres recesivos o de estancamiento de la economía (último período de Cristina, primeros meses de Macri), pareciera producirse una reversión de la situación económica a caballo de la producción agropecuaria y de la construcción, especialmente, en este último rubro, por la obra pública. También ha habido una mejora en la industria automotriz, ligada a la relación (limitada) de exportaciones a Brasil, y en mucha menor medida, a las ventas en el mercado interno. Está claro que el gobierno está sosteniendo esta recuperación muy tibia con un fenomenal endeudamiento externo, sin tampoco lograr hacer retroceder la inflación de acuerdo a los objetivos previstos. La balanza comercial sigue siendo deficitaria, y no aparece en el corto plazo un escenario mundial favorable que permita revertirla. Más bien al revés, ya que, para los objetivos exportadores, el dólar sigue estando por debajo de esa necesidad. La devaluación del peso aparece en el horizonte nuevamente, lo que entra en contradicción con los objetivos antinflacionarios. Si bien la caída del salario real fue menor a la lógica de los sectores de la derecha económica (que acusan justamente al Gobierno de excesivamente gradualista), es cierto también que no aparece en el horizonte una reactivación del mercado interno, más allá de ciertos estímulos vía el endeudamiento privado (compra en múltiples cuotas de bienes durables). Es muy importante subrayar (especialmente en nuestros debates con el kirchnerismo) que Macri está instrumentando planes que dan CONTINUIDAD a los planes de ajuste que ya comenzaron con Cristina (recordemos las últimas paritarias bajo el anterior Gobierno). Que los mismos no son el resultado de tal o cual gobierno, sino del capitalismo como sistema.
  • La victoria electoral del Gobierno y la naturalización del ajuste presenta como lógica la iniciativa de “GRAN ACUERDO NACIONAL BURGUES” colocando las disputas, la puja distributiva, en el terreno de la institucionalidad burguesa, mucho más que en el terreno de la calle, de la lucha de clases, de las huelgas y de las movilizaciones. La acción directa aparece desacreditada para las grandes masas, incluso ineficaz, especialmente por las experiencias burocráticas y sustitucionistas que hemos sufrido en el último período. La falta de la práctica de las ASAMBLEAS y de democracia obrera como herramienta irremplazable para decidir qué hacer ante un conflicto dado nos plantea la mayor dificultad para encarar la resistencia al ajuste.A esto se suma la acción de las burocracias sindicales, desde el más pro gobierno hasta las que tibia y aunque convocando a acciones son enemigos acérrimos de las prácticas democráticas. Esta iniciativa de la que goza el Gobierno no sólo que no es eterna, sino que también padece de las dificultades de aplicar recetas de conciliación de clases (o de fracciones de clase, en el caso de las pujas Inter burguesas), en el contexto mundial y nacional de débiles posibilidades de recuperación económica en el corto plazo. Es decir, vale aplicar la metáfora de la “frazada corta” que deje satisfechas a todas las partes.

10 bis) En este momento se evidencia la fuerte ofensiva del gobierno alrededor de las reformas. Si bien hemos apoyado y participado activamente en los procesos de movilización y resistencia que se vienen desarrollando, debemos señalar que los mismos si bien importantes (convocatoria del moyanismo y ctas, movilización de estatales en nuestra ciudad y el paro de las CTAs del día 14 de diciembre, y la amenaza de la CGT de un paro nacional para el viernes 15 si aprueba la reforma previsional), no alcanzan ni en la masividad ni en el peso suficiente para frenar el ajuste. Más aun, en muchos casos son más producto (hasta el momento) del reacomodamiento de sectores burocráticos y políticos que a una verdadera expresión del empuje y bronca de la base. Es indudable que debemos (sin perder este análisis), ver como se desarrolla el movimiento, impulsando las medidas que nos parecen correctas, pero intentando permanentemente la participación en la discusión y las votaciones de las bases a través de mecanismos de democracia obrera.

Dentro de los procesos en curso debemos prestar atención a dos a nuestro entender. En primer lugar, uno potencial: ¿el brutal ataque a los jubilados y la reforma previsional provocara algún movimiento de peso tipo los 90? Es una duda y obviamente que a eso apostamos impulsando y tratando de desarrollar cualquier iniciativa en este sentido.

La otra y de suma importancia es la lucha ligada a la defensa de las libertades democráticas y contra la represión. Con el macrismo es indudable que estos procesos han pegado un salto en relación al kirchnerismo. Si bien este no sólo mantuvo intacto el aparato represivo, rearmó los servicios de inteligencia alrededor de Milani, votó la ley antiterrorista y entre tantas otras cosas sostuvo a gobernadores claramente represivos hacia sus pueblos (¡Insfran en Formosa!), y a  Berni como comandante en jefe de gendarmería, es indudable que el macrismo ha dado importantes pasos adelante en la política represiva defensora del orden burgués.

El intento de modificación de la corte, la resolución del 2 x 1. La muerte de Maldonado, el terrible asesinato de Rafita son algunos de los hechos más destacables de esta ofensiva represiva. Junto a esto se intenta establecer tomando en cuenta el punto de apoyo de un sector de derecha de la población la intervención represiva con terrible fuerza. Los procesos represivos en el sur en defensa de terratenientes contra los pueblos originarios es solo la punta del iceberg de esta situación. Hace pocos días pudimos ver la terrible movilización de fuerzas represivas armadas hasta los dientes frente a las débiles movilizaciones contra la cumbre de la OMC. Podríamos en si seguir abundando en acciones al respecto.

Este proceso en curso ha despertado y ha demostrado que también existe un importante “núcleo” construido a través de años, de una férrea posición anti represiva y de defensa a las libertades democráticas. Muy amplio y multiforme. Pero a la vez muy importante.

Cruzado por confusiones políticas, idas y vueltas, las movilizaciones contra el 2×1 y por Santiago han sido los puntos más salientes. En estas marchas de manera desigual en al país ha planteado discusiones con el kirchnerismo y partidos de izquierda, sobre todo. Creemos que es muy importante defender y participar en cada una de las acciones en defensa de las libertades democráticas. Y si bien nuestra caracterización no es que el macrismo sea al fascismo, debemos reconocer esta ofensiva represiva y actuar al respecto llamando a la más AMPLIA UNIDAD DE ACCION PARA ENFRENTARLA.  Y, por otro lado, sin perder la identidad política y las críticas hacia distintos sectores políticos que tratan de capitalizarlas, llevar estas discusiones hacia sectores de trabajadores y populares. Es decir, romper el cerco de los DDHH, buscando que sean los propios trabajadores los que reconozcan la necesidad de sumarse a la lucha por sus propios intereses inmediatos y futuros.

  • El resultado electoral de la izquierda (que nosotros votamos y llamamos a votar) es aceptable en las condiciones adversas planteadas. Sería una buena base (en tanto las organizaciones que han intervenido en la puja electoral se lo plantearan)para construir una política de independencia de clase a largo plazo, construcción en la que se privilegie el debate, la democracia interna, la fraternidad y la paciencia para la maduración de las discusiones y de las luchas. Pero muy débil para sostener la política luchista, exitista y en algunos casos ultraizquierdista de los partidos principales de esa izquierda. Además, ha quedado demostrada la gran volatilidad del voto (no sólo de la izquierda). En lugares donde supuestamente había bastiones (Salta, Mendoza, Córdoba), se retrocedió. Y vuelven a surgir sorpresas no previstas por los propios dirigentes (como Jujuy). Pero por otra parte, las distintas variantes de la izquierda fueron adaptando su propuesta electoral a la propia derechización del electorado. Es notable el caso de Ciudad Futura en Santa Fe y en Rosario, pero también, aún sin llegar a ese extremo, los candidatos del FIT se presentaron como luchadores, como no corruptos, estando ausente toda propaganda anticapitalista, y ni hablemos, socialista revolucionaria. Si a esto le sumamos el divisionismo sectario y autoproclamatorio de cada uno de los partidos principales, estamos ante un pantano a la hora de poder avanzar en el debate y en la acción política común. En cualquier caso, es importante explorar si la propia realidad ha conmovido la “FE” en las caracterizaciones y pronósticos errados, abriendo un proceso al menos de reflexión en las filas de estos compañeros. Reflexión que de darse nos debe ubicar desde la perspectiva diametralmente opuesta a las acciones fraccionales y carroñeras que cruza en mayor o menor medida todas las organizaciones de izquierda. En este sentido será un desafío en tanto y cuanto se abran estos espacios intervenir fraternalmente y no en la búsqueda de ganar nuevos militantes.
  • La apertura de la “UNIDAD DE ACCIÓN” debe partir de la necesidad de la lucha, de la resistencia, y no desde los prejuicios. Es totalmente lógico y posible que la conformación de los espacios de unidad para defender un reclamo o impedir un avasallamiento contengan en su seno activistas de los más diversos palos ideológico-políticos, como producto de la necesidad, pero también como producto de un tiempo histórico de gran confusión. El sectarismo de cualquier índole u origen es un obstáculo para esa unidad, pero también el urgentismo y la incapacidad para medir los tiempos de un movimiento dado. Debemos ser los principales constructores de las herramientas democráticas de decisión de las ASAMBLEAS, no sólo como evento en sí, sino como concepción y método de trabajo. Lo mismo en relación a medidas impulsadas por sectores burocráticos, eso sin perder nunca la independencia política o la repetición absurda de políticas de exigencia (como muchos de las orgas hacia la cgt, por ejemplo).
  • Quienes conformamos SOCIALISMO REVOLUCIONARIO nos agrupamos por NECESIDAD. Abrimos nuestro espacio por NECESIDAD. Crear un ámbito de debate para la acción política y sindical, para mejor intervenir en los frentes de masas donde actuamos es una NECESIDAD. Ligar la lucha por la reivindicaciones mínimas, a una perspectiva comunista de la humanidad es una tarea que no la podemos encarar como individuos aislados, sino como intento colectivo. Al mismo tiempo, tampoco creemos posible la conformación de un “PARTIDO AL ESTILO BOLCHEVIQUE”, al menos en el actual tiempo histórico, y bajo la forma que habitualmente se presenta desde la izquierda. Del mismo modo que nos agrupamos individuos con distinto recorrido y experiencia política, creemos que como grupo tenemos el deber de conocer y profundizar el vínculo con todos aquellos grupos o individuos que atraviesen una problemática similar, y que se planteen un camino parecido al que intentamos emprender. Obviamente, no concebimos esta iniciativa desde nuestro limitado provincialismo regional, ni tampoco sólo nacional. Seguimos pensando que la reconstrucción de la centralidad de la clase obrera como sujeto histórico de transformación sólo puede ser internacional, como marcan los principios básicos, fundacionales, del marxismo.

SOCIALISMO REVOLUCIONARIO

NOVIEMBRE – DICIEMBRE 2017

(Fotografía: Obreros del acero, Sebastián Salgado, 1993)

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