Guillermo Lora: ¿qué es el populismo? (1993)

ORIGENES DEL POPULISMO

Con no poca frecuencia se olvida que el populismo apareció en el escenario mundial como un fenómeno típicamente ruso y que el marxismo en esas latitudes se formó en franca lucha contra él.

Para evitar el confusionismo tenemos obligadamente que referirnos al populismo ruso y establecer sus características; únicamente así podremos tener idea exacta de lo que significa ese término, en oposición del supuesto “populismo” boliviano.En Rusia hizo su aparición en los años sesenta y setenta del siglo XIX y fue tipificado por los marxistas como una “ideología pequeño-burguesa, idealista”. Más concretamente, para Lenin “representaba los intereses de los productores desde el punto de vista del pequeño productor, del pequeño-burgués”.

De una manera general, fue la respuesta a las condiciones de la vida material de la sociedad, a la “preponderancia numérica de la clase de los pequeños propietarios en la Rusia capitalista posterior a la reforma”. Obligadamente hay que distinguir a los viejos populistas de los que les siguieron después y que fueron llamados “populistas liberales”.Los viejos populistas actuaron en las décadas del sesenta y del setenta del siglo pasado, cuando la diferenciación económico-social entre el campesinado era aún incipiente.

El origen del término “populista” -utilizado para designar un amplio y típico movimiento político- fue el siguiente: “Creyendo en la posibilidad de la revolución social campesina, los populistas de la década del setenta, la joven intelectualidad procedente de la nobleza, vistiendo ropa campesina, iban a la aldea, al “pueblo” para levantarlo a la lucha contra el zarismo (de aquí su nombre de populistas)”.

Hay que subrayar lo siguiente:

1,- “Populista” viene de pueblo. Hay que advertir que el pueblo en abstracto no existe. En las sociedades clasistas el pueblo aparece escindido en clases sociales diversas y hasta contrapuestas.

2.- “El populismo aparece como un movimiento político que plantea la liberación de la gran masa campesina de pequeños propietarios. El pueblo se identificaba con la aldea y aparecía como la fuerza protagónica de la revolución antizarista, considerada como un movimiento esencialmente campesino.

3.- “Partía del convencimiento de la excepcionalidad de la historia de Rusia y negaba la necesidad del desarrollo capitalista y del crecimiento numérico del proletariado, lo que le llevó a negar su papel decisivo en la lucha revolucionaria.

4.- “El atraso económico de Rusia fue la base social para la aparición de las teorías utópicas sobre el futuro socialismo. Se sostenía que la sociedad socialista sólo podía establecerse partiendo de las comunas del agro, sin necesidad del movimiento obrero ni de la dictadura del proletariado.

5.- “Los populistas sostenían que la historia la hacen los caudillos, las grandes personalidades, los héroes, a los que siguen las masas, las multitudes, el pueblo.La experiencia demostró que los campesinos -acerca de cuyos instintos comunistas se especuló tanto- no siguieron a los populistas. Esto se tradujo en divergencias acerca de la táctica a seguirse en la lucha contra el gobierno zarista. Las divergencias se patentizaron en el congreso de “Tierra y Libertad” (Zemlia y Volia), realizado en junio de 1879. Algunos meses más tarde se escindió parte de la militancia, que dio nacimiento al grupo “Reparto Negro” (Chorni perediel), bajo la dirección de Plejanov, Axelrod, Deutsch, etc.Los partidarios de la otra organización escindida, “Voluntad del Pueblo” (Narodnaia Volia), capitaneada por Gelabov, Figner, Mijailov, etc., aplicaba la táctica del terror individual.

El populismo liberal de las décadas del ochenta y el noventa, representado por Danielson, Vorontsov, Krivenko, Yujakov, Mijailovski, etc., expresaba los intereses de los kulaks.La descomunal lucha ideológica entre el populismo y el marxismo desbrozó el camino del movimiento revolucionario.Los marxistas demostraron que la comunidad campesina, que los populistas idealizaban viendo en ella el embrión del socialismo, no era en realidad más que una forma cómoda de cubrir la dominación de los kulaks y un medio de que disponía el zarismo para forzar a los campesinos a pagar los impuestos según el principio de la garantía solidaria.

En esa batalla aparecieron como los máximos exponentes Plejanov -además de Lenin- y Mijailovski Gueorgui Valentinovich Plejanov (1856-1918) recorrió tres etapas en su actividad: de 1875 a 1883 es populista; de 1883 a 1903 es marxista ortodoxo; a partir de 1903 se inclina a la derecha, se convierte en menchevique.En 1880 huyó a Europa, es aquí donde rompe con el populismo y organiza, en 1883, el primer grupo marxista ruso llamado “Emancipación del Trabajo”. Se puede decir que fue el gran introductor del marxismo en Rusia. “Su asimilación del socialismo científico había sido preparada por las ideas revolucionarias de Hersen, Belinski, Chernishevski y Dobroliubov”.Plejanov fue el primer marxista ruso que luchó contra el populismo. Partiendo del análisis de las relaciones económicas de Rusia después de la reforma, mostró cuán nocivas e inconsistentes eran las teorías populistas sobre el paso de Rusia al socialismo por medio de la comuna campesina, sobre la vía no capitalista del desarrollo de Rusia. Nikolai Konstantinovich Mijailovski (1842-1904). Este sociólogo y publicista ruso fue jefe del populismo liberal, enemigo del marxismo. Desde las revistas ”Anales de la Patria” y ”Riqueza Rusa”, de las cuales era redactor en jefe, combatía al marxismo.Fue partidario del método subjetivo en sociología y sostenía que la sociedad sólo es una ”multitud” con concepciones uniformes, grises y triviales.

El ”individuo heroico” organiza a la multitud, hace de ella masa coherente durante un cierto tiempo, la arrastra a la lucha… La teoría idealista de los “héroes” y de la “multitud” servía de fundamento a la táctica populista del terrorismo individual”.

LA LUCHA DE LOS MARXISTAS CONTRA EL POPULISMO

Mijailovski comentó varios escritos de Marx, entre ellos “El Capital” y la “Crítica de la Economía Política”, etc.Marx conoció algunos escritos de los populistas rusos sobre su teoría y por eso elaboró un esbozo de carta dirigida a una revista de Rusia, que posteriormente fue difundida como misiva dirigida a Mijailovski.Krivenko -este publicista fue uno de los primeros populistas en pronunciarse contra el marxismo en la prensa legal- en su réplica a Struve (1870-1944), exponente del “marxismo legal”, una corriente liberal burguesa que apareció en los años 90, aconseja a su adversario pensar más sólidamente sobre la cuestión de la “necesidad y buenas consecuencias del capitalismo”.

Lo fundamental de su argumento: “Si el régimen capitalista representa una etapa fatal e inevitable del desarrollo, a través de la cual debe pasar cualquier sociedad humana, si únicamente nos queda inclinar la cabeza ante esa necesidad histórica, debe apelarse a medidas que puedan detener la llegada del orden capitalista y, por el contrario, en caso de que nadie procure facilitar la transición a éste y usar todos los esfuerzos a nuestro alcance para promover su más rápido advenimiento, es decir, pugnar por el desarrollo capitalista industrial y la capitalización del artesano, el desarrollo de los campesinos ricos… la destrucción de la comunidad aldeana, la expropiación de la tierra de la gente y, hablando en general, echar fuera el excedente de las aldeas hacia las fábricas”.

Así quedaba planteada la discusión fundamental con los populistas. Es sugerente el comentario que hace Plejanov (“La concepción monista de la historia”):“El señor Krivenko realmente plantea dos cuestiones aquí; 1) ¿representa el capitalismo una etapa fatal e inevitable?; 2) y sí es así, ¿cuáles tareas prácticas se derivan de ello?“ El señor Krivenko formula la pregunta correctamente en este sentido que uno, y más todavía la aplastante mayoría de nuestros intelectuales, se preocuparon precisamente con la cuestión en esa forma: ¿Representa el capitalismo una etapa fatal e inevitable, a través de la cual debe pasar toda sociedad humana?

En un tiempo pensaron que Marx contestaría afirmativamente a esta cuestión, por lo que se sorprendieron mucho, al publicarse la bien conocida carta de Marx, que se alega dirigida al señor Mijailovski, vieron con sorpresa que Marx no reconoció la inevitabilidad de esta etapa, por lo que ellos decidieron entonces con maligno regocijo: ¡No ha puesto en vergüenza completamente a sus discípulos rusos!… “

¿Qué podía decir Marx sobre el artículo del señor Mijailovski?… Era evidente que Marx tenía que ser el primero en acudir al rescate del infortunio del joven y lleno de esperanzas escritor ruso. Además, el joven escritor se quejaba de que Marx sentenciaba a Rusia al capitalismo. Tenía que demostrar al escritor ruso que el materialismo dialéctico no sentencia a ningún país a nada en absoluto, que no indica una salida que es general e ‘inevitable’ para todas las naciones en todos los tiempos; que el desarrollo ulterior de toda sociedad dada depende siempre de las relaciones de las fuerzas sociales dentro de ella y que, por lo tanto, cualquier persona seria debe sin conjeturas ni sollozos acerca de alguna fantástica inevitabilidad, antes que todo estudiar aquellas relaciones.

Sólo un estudio semejante puede demostrar qué es lo ‘inevitable’ y que no es ‘inevitable’…“A fin de esclarecer mejor la circunstancia de que el señor Mijailovski había tomado como una teoría histórica lo que era y no podía ser tal teoría, Marx señala el ejemplo de la antigua Roma. ¡Un ejemplo muy convincente! Porque a la verdad, si es ‘inevitable’ que todos los pueblos pasen a través del capitalismo, ¿qué debe hacerse con Roma, con Esparta, con el Estado de los Incas; qué haremos con tantos otros pueblos que han desaparecido del escenario histórico sin llenar esta obligación imaginaria? La suerte de estos pueblos no era desconocida para Marx: consecuentemente, no podía haber hablado de la Inevitabilidad” universal del proceso capitalista.

“Mi crítico -dice Marx- considera que debe metamorfosear absolutamente mí bosquejo histórico sobre el génesis del capitalismo en Europa Occidental, en una teoría histórico-filosófica de la ruta general que todo pueblo está predestinado a andar, cualesquiera que sean las circunstancias en las cuales se encuentren…Marx había ridiculizado a las “gentes con una fórmula”, sobre todo en sus polémicas contra Proudhon.

Los utopistas transformaron la ley del movimiento histórico en una apariencia mística; “el sendero a lo largo del cual marcha la especie humana y que aparece como algo marcado de antemano, o como si lo fuera pero que ningunos acontecimientos históricos podían cambiar la dirección de esa senda”.

El subjetivismo llevó a Mijailovski a contraponer la cuestión obrera en Europa y en Rusia: “La cuestión obrera en Europa es una cuestión revolucionaria ya que ésta exige el traslado de las condiciones del trabajo a las manos de los obreros, la expropiación de los actuales propietarios, la cuestión obrera en Rusia es una cuestión conservadora, ya que aquí todo lo que necesita es conservar las condiciones del trabajo en las manos del trabajador, garantizando a los poseedores actuales las propiedades que ahora tienen… Muy cerca del mismo San Petersburgo… en un distrito poblado por fábricas, plantas, parques y casas de campo, existen pequeños poblados cuyos habitantes viven en su propia tierra, queman su propia leña, comen su propio pan, visten chaquetas y pieles hechas con su propio trabajo de lana producida por sus propias ovejas. Déseles una garantía sólida de que ésta su propiedad continuará siendo suya y estará resuelta la cuestión obrera rusa. Y en gracia a tal propósito puede sacrificarse todo lo demás, si entendemos con propiedad el significado de una garantía durable. Se dirá: pero no podemos continuar eternamente con los arados de palo y una economía atrasada, con los métodos antediluvianos de hacer chaquetas y preparar pieles de oveja. No podemos. Hay dos manera de salir de esta dificultad. Una, aprobada por el punto de vista práctico, es muy sencilla y conveniente. Elevar los aranceles, disolver la comunidad pueblerina, y eso sería suficiente probablemente; industrias igual que las de Inglaterra crecerían como hongos. Pero devorarían al jornalero y lo expropiarían. Hay otro camino, desde luego, mucho más difícil: aunque la solución fácil de un problema, no implica necesariamente su solución correcta. La otra forma consiste en desarrollar aquellas relaciones, ya que existen, entre el trabajo y la propiedad, aunque en forma extremadamente ruda y primitiva. Evidentemente este fin no puede lograrse sin la amplia intervención del Estado, cuyo primer acto debe ser la consolidación legislativa de la comunidad pueblerina”.

Se diría que asistimos a las argumentaciones que diariamente lanzan nuestros indigenistas.Los marxistas acertadamente calificaron a los populistas de idealistas, subjetivistas y utópicos. Olvidaron considerar las relaciones de producción vigentes en un momento y que son el resultado del desarrollo de las fuerzas productivas.

LA CRÍTICA DE LENIN

El libro “¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?”, escrito en 1894 está dedicado a desnudar las ideas de los populistas.Lenin comienza señalando que Mijailovski presta mucha atención a los fundamentos teóricos del marxismo, es decir, al análisis de la concepción materialista de la historia.Copia el siguiente pasaje de la crítica de Mijailovski:“Ante todo surge espontán Los marxistas demostraron que la comunidad campesina, que los populistas idealizaban viendo en ella el embrión del socialismo, no era en realidad más que una forma cómoda de cubrir la dominación de los kulaks y un medio de que disponía el zarismo para forzar a los campesinos a pagar los impuestos según el principio de la garantía solidaria.eamente una pregunta: ¿En qué obra ha expuesto Marx su concepción materialista de la historia? En “El Capital” nos ha dado un ejemplo de unión de la fuerza lógica con la erudición, con el estudio rninucioso, tanto de toda la literatura económica, como de los hechos correspondientes…La acotación de Lenin: “Todo este pasaje es sumamente característico para darse cuenta hasta qué punto son poco comprendidos por el público “El Capital” y Marx. Anonadados por la inmensa fuerza probatoria de lo expuesto, hacen reverencia ante Marx, lo alaban, pero al mismo tiempo pasan completamente por alto el contenido fundamental de la doctrina y continúan, como si tal cosa, las viejas cantinelas de la sociología subjetiva…”Leyendo a Mijailovski se puede concluir que toda la fuerza de Marx se concentra en las teorías económicas y en nada más. “Es como si Marx no hubiera aportado a los métodos de construcción de estas teorías nada substancialmente nuevo…. como si hubiera dejado las ciencias económicas dentro de los mismos límites en que las había encontrado en las obras de los economistas anteriores….

sin aportar una concepción completamente nueva de esta misma ciencia”.Hay que subrayar que Marx trata en “El Capital” de la sociedad moderna”, cuando todos los economistas anteriores se refieren a la sociedad en general. La observación de Lenin: “¿En qué sentido emplea Marx la palabra moderna y cuáles son las características por las que se distingue especialmente esta sociedad moderna?… ¿Qué significa la ley económica del movimiento de la sociedad? Estamos acostumbrados a oír decir a los economistas -es una de las ideas preferidas por los populistas- que sólo la producción de valores está supeditada únicamente a leyes económicas, mientras que la distribución, según ellos, depende de la política, de la forma en que las autoridades, los intelectuales, etc., ejerzan su influencia sobre la sociedad. ¿En qué sentido, pues, habla Marx de la ley económica del movimiento de la sociedad, llamándola por añadidura ley natural?” No pocos sociólogos rusos buscaron demostrar que el campo de los fenómenos sociales ocupa un lugar aparte del campo de los fenómenos histórico-naturales y que, por lo tanto, para estudiar los primeros correspondía emplear el “método subjetivo en la sociología”.Fue el propio Marx el que, sin proponerse, ya había refutado la argumentación de los populistas. Dice: “Mi punto dé vista consiste en que considero el desarrollo de la formación económico-social como un proceso histórico natural” (“El Capital”).

Para Lenin en la anterior cita se expresaba la idea fundamental de “El Capital”, aplicada de manera consecuente: “Notemos al respecto, ante todo dos circunstancias: Marx se refiere a una sola formación económico-social, a la formación capitalista, es decir, que afirma haber investigado la ley del desarrollo solamente de ésta y de ninguna otra formación. Y en segundo lugar, notemos los métodos con que elabora Marx sus conclusiones: como hemos visto unas líneas más arriba, el señor Mijailovski dice que estos métodos consistían en el estudio minucioso de los correspondientes hechos…“¿En qué consiste propiamente el concepto de formación económico-social y en qué sentido puede y debe ser considerado el desarrollo de semejante formación como proceso histórico- natural?… Ya he indicado que desde el punto de vista de los viejos economistas y sociólogos, el concepto de formación económico-social es completamente superfluo: hablan de la sociedad en general, discuten con los Spencer sobre lo que es la sociedad en general, sobre los fines y la esencia de la sociedad en general, etc. En tales disquisiciones, estos sociólogos subjetivistas se apoyan en argumentos por el estilo de los que afirman que el fin de la sociedad consiste en procurar ventajas para todos sus miembros y que, por ello la justicia exige una organización determinada, y los sistemas que no corresponden a esta sociedad ideal son anormales y deben ser eliminados.”

Según Mijailovski, “La tarea esencial de la sociología consiste en el estudio de las condiciones sociales en que esta o la otra necesidad de la naturaleza humana es, satisfecha”. A este señor le interesa únicamente la sociedad que satisfaga a la naturaleza humana, pero no las que puedan estar basadas en fundamentos que choquen con la “naturaleza humana”, como la esclavización de la mayoría por la minoría, por ejemplo.

Este viejo argumento repiten entre nosotros los reformistas proburgueses y los indigenistas de todo color.Es claro que Mijailovski no considera el desarrollo de la sociedad como un proceso histórico-natural. Nos dice: “Al reconocer algo como deseable o indeseable, el sociólogo debe hallar las condiciones necesarias para realizar lo deseable o para eliminar lo indeseable”.

Lo que sostiene Lenin: “Es evidente que la idea fundamental de Marx sobre el proceso histórico-natural de desarrollo de las formaciones económico-sociales socava hasta las raíces esa moraleja infantil que pretende llamarse sociología. Pero ¿cómo llegó Marx a esta idea fundamental? Lo hizo separando de los diversos campos de la vida social el de la economía, separando de todas las relaciones sociales, las relaciones de producción, como relaciones fundamentales, primarias, que determinan todas las demás”.

Estamos pasando revista a la discusión de los marxistas rusos con los populistas con la finalidad concreta de poder comprender lo que es el populismo en nuestro país. Por eso nos interesan los comentarios de Lenin a la profesión de fe populista, que aparece en el “Contenido económico del populismo y su crítica en el libro del Sr. Struve”, publicado en 1894.Los populistas escribieron: “Cantar serenatas a la aldea y ‘hacerle caídas de ojos’ no significa en absoluto amarla y respetarla, del mismo modo que señalar sus defectos no significa tenerle inquina. Si se le pregunta al propio Uspenski… qué le es más afín, en qué ve más garantías del futuro, en la aldea o en las capas de la vieja nobleza y de la nueva burguesía, contestaré, indudablemente: ‘En la aldea”.

La importante observación de Lenin: “Este pasaje es muy sintomático. Evidencia con toda nitidez, en primer lugar, en qué consiste la esencia del populismo: en la protesta, desde el punto de vista campesino, del pequeño productor, contra el régimen de la servidumbre (la capa de la vieja nobleza) y contra el espíritu burgués (la capa de la nueva burguesía) en Rusia.

Al mismo tiempo, muestra, en segundo lugar, el carácter soñador de esa protesta, su divorcio de la realidad.¿Acaso la ‘aldea’ existe fuera del estado de cosas impuesto por la ‘vieja nobleza’ o por la ‘nueva burguesía’? ¿Acaso los representantes de la una y de la otra no modelaban y modelan a su manera la ‘aldea’ ? La aldea es precisamente una ‘capa’ en parte formada por la ‘vieja nobleza y en parte por la ‘nueva burguesía’ .

Por más vueltas que se le dé no encontrarán en ella ninguna otra ‘capa’ . Y si los populistas la encuentran es porque los árboles les impiden ver el bosque, porque la forma de posesión de la tierra por algunas comunidades campesinas les impide ver la organización económica de toda la economía social rusa. Esa organización, que transforma al campesino en un productor de mercancías, hace de él un pequeño burgués, un pequeño propietario individual que produce para el mercado; en virtud de ello, esa forma excluye la posibilidad de buscar ‘garantías del futuro’ detrás y obliga a buscarlas delante, a no buscarlas en la ‘aldea’, donde la combinación de las capas constituidas por la ‘vieja nobleza’ y la ‘nueva burguesía’ agrava terriblemente la situación del trabajo y lo imposibilita para luchar contra los señores del nuevo orden de cosas de la ‘nueva burguesía’, ya que la propia oposición de sus intereses a los intereses del trabajo no ha alcanzado suficiente desarrollo; obliga a buscarlas en la capa de la ‘nueva burguesía’ enteramente desarrollada y depurada por completo de los encantos de la ‘vieja nobleza’ , en esa capa que ha socializado el trabajo, y que ha acabado de perfilar y ha esclarecido ese antagonismo social que en la aldea se halla en estado embrionario y reprimido”.

Sobre las diferencias teóricas entre las doctrinas que llevan al populismo y al marxismo a la comprensión o no de la realidad pura, se dice lo siguiente:“¿Por qué cree Ud., señor populista, que la persona que desea representar los intereses del trabajo tiene que soportar una cosa tan dolorosa y molesta como el convertir en un ‘pasaporte liberal’ a aquello en lo que ve las ‘garantías del futuro’ ?

Ese futuro debe excluir a la burguesía, y eso a través de lo cual quiere usted ir hacia el futuro no sólo no tropieza con la hostilidad de los ‘burgueses listos y de espíritu práctico sino que éstos lo toman, y lo toman, como pasaporte’.

“¿Qué cree usted, sería concebible hecho tan escandaloso si no hubiera las ‘garantías del futuro’ allí donde las contradicciones sociales propias del régimen en el que mandan los ‘burgueses listos, y de espíritu práctico’ encuentran poco desarrolladas, en estado, embrionario, en vez de verlas allí donde estén desarrolladas al máximo, hasta el extremo y, por consiguiente no bastan los paliativos y las medias tintas, allí donde no se puede sacar provecho de los deseos de los trabajadores, allí donde la cuestión se plantea de manera tajante.¿No dice usted mismo más adelante, lo siguiente?“

Los pasivos amigos del pueblo no quieren comprender una cosa tan sencilla como que en la sociedad todas las fuerzas actuantes se dividen por lo común, formando dos de la misma potencia y opuestas la una a la otra, y que las fuerzas pasivas, que en apariencia no participan en la lucha, ayudan a la fuerza que en cada momento dado prevalece. “¿Acaso el campo no encaja en esta caracterización? ¿Acaso es un mundo aparte, en el que no existen esas ‘fuerzas opuestas la una a la otra’ y su lucha, para que se pueda hablar de ella sin pararse a meditar, sin temor a hacer el juego a la ‘fuerza que pierden’? ¿Acaso, ya que nos hemos puesto a hablar de la lucha, tiene sentido empezarla allí donde su contenido se confunde en un montón de circunstancias extrañas, que impiden dividir de un modo firme y definitivo a esas fuerzas opuestas y ver claramente al enemigo principal?”

Lo fundamental en la crítica de la sociología populista dice:“La esencia del populismo, su idea fundamental la ve Struve en. la ‘teoría del original desarrollo económico de Rusia’ . Según dice, esa teoría tiene dos fuentes esenciales: 1) Una determinada doctrina del papel del individuo en el proceso histórico y 2) el convencimiento directo de que el carácter nacional y el espíritu del pueblo ruso tienen sus rasgos específicos y de que su destino histórico encierra particularidades muy propias”.

Lenin observa a Struve que uno de sus artículos sobre el populismo lo llama “Socialismo nacional”, en vez de tipificarlo como “campesino”, en lo que se refiere al viejo populismo ruso, y “en lo que se refiere al contemporáneo, ‘pequeño burgués’. La fuente del populismo es el predominio de la clase de los pequeños productores en la Rusia capitalista posterior a la Reforma. “Hay que esclarecer esta caracterización. El vocablo ‘pequeño burgués no lo empleo aquí en su sentido habitual, sino en el que le da la economía política. El pequeño productor, que despliega su actividad económica en el sistema de la economía mercantil: esos son los dos elementos de la concepción ‘pequeño burguesa’ .

Esta definición vale para el campesino y para el artesano, a quienes los populistas han considerado siempre iguales, y con mucha razón, pues ambos productores trabajan para el mercado y se distinguen únicamente por el grado de desarrollo de la economía mercantil. Además yo hago distinción entre el viejo populismo (el que iba al pueblo) y el contemporáneo, pues el primero era una doctrina coherente en cierta medida, una doctrina que cristalizó en una época en que el capitalismo estaba débilmente desarrollado en Rusia, el carácter pequeño burgués de la economía campesina aún no había revelado lo más mínimo, el lado práctico de la doctrina era pura utopía y los populistas se apartaban decididamente de la sociedad liberal e iban al pueblo.

Ahora no ocurre eso: nadie niega ya que Rusia sigue el camino capitalista de desarrollo, y la disgregación del campo es un hecho indiscutible. De la armónica doctrina del populismo, con su pueril fe en la ‘comunidad” no quedan más que jirones. En cuanto al lado práctico, el lugar de la utopía lo ocupa hoy un programa, nada utópico de ‘progresos’ pequeñoburgueses y sólo altisonantes frases recuerdan la relación histórica entre los miserables compromisos y los sueños con mejores y originales caminos para la patria. En vez del divorcio con la sociedad liberal, vemos el más conmovedor acercamiento a ella”. Lo que obligaría a establecer la distinción entre la ideología de los campesinos y la de la pequeña burguesía.

En nuestro país el populismo es básicamente la ideología de los campesinos y a ella se subordina toda tipificación de los pequeños productores o comerciantes de las ciudades.

¿DONDE ESTA EL POPULISMO EN BOLIVIA?

Algunos politólogos a la violeta se apresuran en calificar de populista a toda organización política con alguna influencia en el electorado o con militancia multitudinaria, sin tomar en cuenta su actitud frente a la lucha de clases o sus objetivos. De esta manera en la crónica periodística y en el comentario anecdótico a vuela pluma acerca de la vida partidista, populista se viene utilizando como sinónimo de popular. Por estas razones se incluyen al MNR y a la UDP en la enumeración de los partidos populistas en nuestra historia.

Que sepamos, en el pasado únicamente el belcismo y en menor medida la doctrina política de Casimiro Corral, dentro del movimiento social encarnado en Morales, aparecen expresando los intereses de los pequeños propietarios campesinos y de los artesanos, que ya mostraban inconfundibles rasgos pequeño-burgueses.**Hemos visto que el populismo sustituye el concepto de clase social por el de pueblo y éste es presentado como sinónimo del campesinado. De aquí arrancarán las consideraciones políticas más importantes acerca de la solución de los problemas del país y de su desarrollo económico-social.

Comprobamos en nuestro país que todos los partidos burgueses y patronales niegan la existencia de las clases sociales y la lucha entre ellas porque creen que no es más que una invención de los agitadores extremistas. Dentro de estos partidos uno de los más avanzados en el análisis de la realidad económico-social del país ha sido y es el MNR, pero para este partido las clases sociales ven difuminados sus limites y sus objetivos ante la presencia del enemigo común, representado por el imperialismo o la antipatria.

Claro que el Patiño de nuestra época, Goni Sánchez de Lozada, ya no habla del imperialismo.La alianza de clases, que todo partido burgués supone el basamento organizativo de su entidad política, se reduce al amontonamiento de la ciudadanía bajo la dirección de la propia clase capitalista. Por esta razón fundamental ninguno de estos partidos puede ser catalogado como populista.De lo dicho hasta aquí se desprende que únicamente los partidos indios, el katarismo, el indigenismo, plantean la lucha de¡ pueblo -por sus objetivos inmediatos y por su liberación-como lucha de los campesinos, del pueblo.Lo dicho más arriba nos lleva al convencimiento de que los partidos que dicen expresar los intereses de las naciones nativas actualmente oprimidas de aymaras, quechuas, guaraníes, etc., son los únicos (que pueden ser tipificados como auténticamente populistas.

Sustituyen a la clase por el ayllu y por la nación nativa. Hay que recalcar que los indigenistas no alcanzan a expresar políticamente el problema fundamental de la autodeterminación nacional, que se concretiza en la consigna de la estructuración de las nacionalidades sojuzgadas en Estados soberanos.

Corresponde añadir que ninguno de estos movimientos de las masas autóctonas no comprenden que en nuestro país -como consecuencia de todo el proceso histórico y del hecho de que en el seno de la nación no ha habido una diferenciación social, por la ausencia del capitalismo- las naciones nativas muestran los rasgos inconfundibles de una clase social, porque todos los autóctonos concurren de la misma manera al proceso de la producción social y la miseria extrema los nivela. Con corrección se tiene que hablar en Bolivia de naciones-clase nativas.Hay que tomar en cuenta que para los partidos indios, kataristas, etc., la dirección de la lucha popular contra la opresión tiene que concentrarse en los explotados y oprimidos del agro, por la sencilla razón de que son una mayoría de la población trabajadora. Es ya vieja su lucha en el plano sindical para que las naciones nativas sustituyan a la clase obrera minoritaria como dirección política y sindical.

Los ideólogos indigenistas -más que cualquier otro de los partidos burgueses o reformistas adeptos del capitalismo- son los que con mayor nitidez plantean la excepcionalidad del desarrollo histórico del país andino.

Según ellos la herencia cultural heredada del pasado -y que debe ser preservada a toda costa- autoriza a sostener que el camino del desarrollo económico-social del futuro continuará el ya recorrido por las naciones nativas en su pasado milenario. El ayllu tiene que volver a convertirse en el núcleo fundamental y generatriz del futuro de aymaras, quechuas, etc.Untoja -un aymara disfrazado de doctorcito- llega al extremo de sostener que la ideología de su nación tiene raíces en un pasado más antiguo que el incaico y que el ayllu está llamado a instalarse en las ciudades que ya conocen el desarrollo capitalista. Sus planteamientos buscan convertir a los nativos en empresarios capitalistas para que puedan cooperar con los patrones blancos y estructurar una nación sin fricciones. En este curioso planteamiento -totalmente reaccionario- el ayllu acaba siendo considerado como una descomunal fábrica moderna.Ninguno de los otros partidos políticos, que desesperadamente buscan controlar el voto de la masa campesina (estamos hablando de UCS, CONDEPA, MBL, MNR, ADN, MIR, en fin de todas las agrupaciones de k’aras), consideran a los aymaras, quechuas, guaranís, etc., como sinónimo del pueblo -para ellos el pueblo son las masas timoneadas por la clase dominante- y tampoco creen que el país tendrá un desarrollo económico-social diferente al capitalista. Contrariamente, están seguros que el porvenir boliviano ya ha sido señalado por la metrópoli imperialista opresora. Por estas razones no pueden ser considerados como partidos populistas.UCS y ADN sostienen con toda claridad que el proletariado -los pobres- deben desaparecer para ser reemplazados por los propietarios. CONDEPA acaba de sustituir su programa endógeno por otro productor -para acomodarse mejor a los intereses de un capitalista que busca llegar a la vicepresidencia del futuro gobierno condepista-, lo que puede interpretarse como la búsqueda de que todos sean empresarios, ciertamente que la masa mayoritaria encasillada en la pequeña producción. Este planteamiento futurista no tiene nada que ver con el populismo y debe ser catalogado en los planes utópicos de democratización del capital, totalmente extraños a los, intereses campesinos.

De lo expuesto se desprende que únicamente los partidos indigenistas o nativistas son los que expresan los intereses de la gran masa campesina, enraízala en la pequeña parcela. No pocos partidos de la burguesía, famosos porque compran el voto campesino de manera masiva, esperan la posibilidad del futuro desarrollo capitalista del país convirtiendo la pequeña propiedad de los campesinos en una mercancía sometida a las leyes de la economía de mercado, a fin de que concluya concentrada en manos de poderosos capitalistas, como ya sucede en el Oriente boliviano.

Esta no es una protección a los aymaras y quechuas, sino un proyecto de su destrucción como naciones. Tal planteamiento es todo lo contrario del populismo.Algunos podrían pensar que el MBL, que dice controlar el voto campesino y las organizaciones de los nativos, tiene planteamientos típicamente populistas, pero no es así. Este partido está empeñado en añadir contenido social a la economía de mercado, al antiestatismo y en perfeccionar la actual democracia burguesa, que está cimentada en la opresión de las naciones nativas por el minoritario Estado blancoide.

Es un partido abiertamente proburgués y procapitalista, lo que nos debe obligar a concluir que su propuesta programática es opuesta a la del populismo. Su propuesta de una segunda reforma agraria sigue en sus líneas generales a la planteada por el MNR en 1953.Es cierto que el MBL aparece luchando porque los campesinos sean dirección en los sindicatos, partiendo de la elemental consideración de que son masa mayoritaria con referencia al proletariado. La formulación busca que el proburgués MBL controle también a los sindicatos.

La verdad es que el MBIL está interesado en controlar burocráticamente a las organizaciones sindicales campesinas, a fin de convertirlas en un bolsón de votos, que puede ayudarle a ser gobierno. Con tal finalidad se dedica de lleno a corromper y burocratizar a las direcciones sindicales del agro.

No expresa los intereses de los pequeños productores o de las naciones nativas -en ningún momento habla de su derecho a la autodeterminación y se limita a buscar su reconocimiento constitucional- ayuda de los ingentes recursos que le proporciona el manejo de poderosas ONGs.* Kataristas, partidos indios, etc., recurren al subjetivismo para analizar la realidad de las naciones nativas y su futuro desarrollo. Su idealismo les permite reemplazar el estudio de las relaciones sociales y de la estructura económica en el agro por la defensa de la tradición cultural y de la religión.

Todo esto queda patentizado cuando sostienen que la religión andina excepcionalmente es científica, esto porque es el resultado de la divinización de la naturaleza. No importa que una determinada religión enraice en el panteísmo, porque de igual manera que las otras religiones parte de una concepción idealista del mundo.

Al mismo tiempo los ideólogos indigenistas se encierran en el concepto de que corresponde retomar la historia del ayllu y continuarla ahora, en la época de decadencia mundial del sistema capitalista, en consideración de que la cultura nativa ya había llegado en los siglos pasados a un nivel mucho más elevado que el resto de las culturas del mundo entero. Por estas consideraciones no aceptan que el porvenir de las naciones nativas sea el entroncarse en el proceso de superación del sistema capitalista que ya ha agotado su ciclo de desarrollo.A diferencia de las organizaciones políticas burguesas o reformistas, el futuro desarrollo de aymaras, quechuas, guaraníes, etc., es presentado por los indigenistas como un desarrollo místico, fatal y de retorno al esplendor de las culturas nativas. A esto se reduce la excepcionalidad del desarrollo de las naciones andinas. La economía y la política son sustituidas por la religión y la fe.* La concepción idealista y subjetiva de los líderes de las naciones nativas es semejante al método que emplean los partidos burgueses y reformistas en sus planteamientos programáticos, pero sus finalidades son opuestas.Al populismo boliviano le sirve el idealismo para retornar al pasado milenario o para señalar caminos excepcionales en el desarrollo histórico-social.

Los capitalistas y reformistas utilizan el idealismo para formular una supuesta superación de la lucha de clases y para respaldar su afirmación de que el futuro de Bolivia es el de propugnar su desarrollo dentro de los lineamientos económico sociales ya impuestos por el imperialismo.

En resumen, niegan la posibilidad de que Bolivia pueda superar el capitalismo.* Indigenistas, katarístas y partidos burgueses y reformistas, consideran por igual que su ideología, totalmente extraña a la realidad económico-social mundial dentro de la que se desarrolla Bolivia, se ve fortalecida por el hundimiento internacional del socialismo -consideran stalinismo como sinónimo de marxismo-, lo que les permitiría echara un lado el materialismo histórico, la lucha de clases y aferrarse a sus esquemas idealistas y subjetivos de un excepcional futuro para las naciones nativas y boliviana.

El camino que sigue la reacción burguesa es utilizada curiosamente por los indigenistas para combatir al socialismo, a la lucha de clases y al propio proletariado.

Guillermo Lora

La Paz, abril de 1993.

(Fotografía:Ferdinando Scianna BOLIVIA. La Paz. 1986)