El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

por Ibán de Rementería //

Gane quien gane el domingo próximo se hará evidente que a partir del 19 de noviembre pasado la política ha regresado. Desde 1973 en Chile durante 17 años la Dictadura Militar suprimió la política, entendida esta como la gestión de la distribución del poder, la totalidad del poder era ejercido solamente por el tirano,  luego la Concertación de los Partidos por la Democracia la mantuvieran congelada por otros 27 años. Ahora, luego de estas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, debido al fin del sistema binominal de distribución del poder y, sobre todo, gracias a la aparición del Frente Amplio (FA) la política ha vuelto al país, tenemos tres tercios de diferenciación política entre una derecha agrupada en el  Vamos Chile, la centro izquierda agrupada en  la Nueva Mayoría y la izquierda en el Frente Amplio.  La aventura de la Democracia Cristiana (DC) por un cuarto tercio resultó un fiasco. Bien podemos afirmar, entonces, que en Chile al fin la política ha vuelto.

Entre los años 2005 y 2011 el movimiento social liderado principalmente por los estudiantes estableció las principales demandas por la recuperación de los derechos sociales fundamentales: a la salud, a la educación y a la seguridad social, también a nuevas relaciones laborales y a una constitución que surja de una redistribución del poder decidida por el soberano, el pueblo de Chile. Dicho sea de paso, allí en esa conducción del movimiento social surgió la organización y se forjaron los liderazgos del FA.

La historia es conocida, ante el fiasco tecnocrático político del Gobierno de Piñera, los partidos de Concertación carentes de programa, liderazgo y relación con el movimiento social, hicieron suyo el programa estudiantil, ungieron el liderazgo de Bachelet y vieron en la alianza con el Partido Comunista la relación con lo popular. En los debates electorales los tres tercios se han ubicado ideológica y políticamente en relación a los tres componentes de las reformas iniciadas por el Gobierno de la Presidenta  Bachelet: la derecha para cancelarlas, la centroizquierda para mantenerlas y la izquierda para profundizarlas.

Ahora muchos políticos y politólogos buscan desesperadamente el centro político, para algunos esta gran clase media ascendente debe expresarse y ser representada por un centro político, pero la experiencia electoral reciente indica que ese centro político se mueve entre un 3% que obtuvo Lagos Escobar en las encuestas y un 5% de Goic en la primera vuelta presidencial. Bien se puede afirmar que la Nueva Mayoría es obviamente el centro político, pero lo que acaba de pasar en la DC indica que la mayoría de sus militantes no se sienten para nada comprometidos con tal centro, por ahora los “disidentes”, que se tomaron el Partido,  prefieren ubicarse lo más a la izquierda posible.  Un buen ejemplo de lo que ha pasado es el caso del Diputado Andrade (PS) quien todavía  no entiende lo que le pasó porque sus “huestes” votaron por el  FA y no por él, ya que pese a las teorías socio políticas del Rector Peña las clases medias ascendentes están votando por la izquierda, no por la centroizquierda. El PPD está más preocupado de salvar los muebles que de saber cuan al centro tienen que localizarse para subsistir, entre aquellos trastos buscan algo de izquierda a que aferrarse.

¿Qué pasará con el Partido Socialista (PS) que está exultante de triunfos? Obtenidos gracias a su férrea estructura interna clientelista y caciquista en su vinculación con el medio,  que le pasará si es sometido a presiones similares a las que padeció la DC y si se ve obligado a purgar su padrón de “militantes”. Si bien el PS ha conservado sus diputados y crecido en senadores, y su Presidente ha tenido un triunfo personal “salvífico”, en cambio, como partido no ha salvado su representación en proporción a las actuales 155 bancas de diputados. A no dudarlo, es el partido de la NM que más fugas de militantes y simpatizantes tendrá hacia la izquierda, salvo que su conducción sea capaz de volver a la izquierda, pero visto está que su actual dirección no es ni capaz ni creíble para hacerlo.

Lo que no debemos olvidar es que la abstención que amenaza a Guillier, no se debe a la falta de compromiso cívico de los chilenos, sino que a la falta de compromisos políticos de los partidos y sus liderazgos. Es la credibilidad que ha mostrado el FA ante la ciudadanía,  tanto en su vertiente diferenciadora de la Nueva Mayoría, el Movimiento Autónomo  y en la afirmadora de lo cívico y democrático sobre lo ideológico y organizativo,  Revolución Democrática, lo que le ha permitido al FA desabstencionar a importantes sectores de jóvenes, a clases medias ascendentes y a antiguos militantes y simpatizantes de izquierda decepcionados; así como, drenar votaciones del PS, PPD,  la DC y el PC,  hasta hacer en un año del Frente Amplio una fuerza electoral de más del 20% de la votación con 20 diputados y un senador, cosa que ninguna “otra izquierda” pudo lograr el un cuarto de siglo de democracia tutelada por la Constitución de Guzmán-Pinochet . Después de 17 años de Dictadura Militar y 27 años de transacciones, gane quien gane, el asunto político central a partir de ahora será como “avanzar sin transar”.

 

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía de Luis Weinstein)