Resultado electoral: los tres tercios o la cuadratura del círculo.

por Leonardo Troncoso//

Las recién pasadas elecciones presidenciales han dado lugar al planteo de la hipótesis de que la sociedad chilena se ha reordenado en los tradicionales tres tercios, la derecha, el centro y la izquierda. Esta hipótesis se basa en considerar la información electoral exclusivamente en función de los votantes, y en agruparlos en los tradicionales ejes de derecha, centro izquierda. Esta es la información que se entrega en los medios de prensa oficiales. Tabla y gráfico N° 1.

Si se distribuye los datos de acuerdo a los ejes Antisistema (nulos, blancos), derecha (Piñera, Kast), Centro (Guiller, Goic), Izquierda (Sánchez, Enríquez, Artes y Navarro) queda así: Tabla y grafico N° 2.

A partir de la cual se puede elaborar una distribución en tres tercios, ya que los sectores antisistema quedan en una posición marginal, despreciable, estadísticamente hablando.

Sin embargo esta hipótesis presenta una serie de reparos, a los que pasaremos revista. El primero, es que supone que efectivamente la población se distribuye en tres tercios, lo que es correcto si se considera exclusivamente los datos de los votantes. Sin embargo, si tomamos los votos obtenidos por los candidatos en relación al universo votante, los resultados quedan como se aprecia en la tabla y en el grafico N° 3.

Si agrupamos la información de acuerdo al criterio Los que rechazan al sistema (abstención, blancos y Nulos), La derecha (Piñera y Kast), El Centro (Guiller y Goic), y la Izquierda (Sánchez, Enríquez, Navarro y Artes). La información queda como se ve en la tabla y grafico N° 4.

Como se puede apreciar esta visión dista bastante de los tres tercios, lo que se aprecia es una distribución en cuatro cuartos del electorado, de los cuales la mayoría, no participa del sistema, y de los participantes casi la mitad corresponde a la derecha. Es decir, en base a los datos existentes no es posible hablar de una estructura de tres tercios en la política chilena.

Por debajo de esta aparentemente inocente evaluación estadística de los datos electorales, de donde surge la hipótesis de los tres tercios, subyace una posición política. Y cuando se habla de política, se habla de poder. La cuestión es que para conseguir el poder, en una situación en que la derecha tiene la mayoría de los votos, pero no la mayoría absoluta, se requiere establecer una alianza entre la izquierda y el centro. Como en la realidad chilena los que han pasado a segunda vuelta son la derecha y el centro, se concluye sin mayor esfuerzo que de lo que se trata es que la izquierda apoye al centro, esta es la misma política que estructuro todo el periodo concertacionista.

Aquí surge un problema, las categorías de derecha, centro e izquierda, son categorías topológicas, definidas en torno a que tan progresistas son unos conglomerados o aparatos políticos respecto a los otros, donde los de derecha no son progresistas, la izquierda es progresista y el centro ocupa una situación intermedia. Por ejemplo si evaluáramos los resultados solo entre los candidatos que pasaron al “Ballotaje”, tendríamos que Piñera es la derecha, y Guiller la izquierda.

Estas categorías tienen el grave déficit de carecer de un contenido de clase. Cuando se utiliza la categoría de clase, surge un ordenamiento muy diferente. La sociedad hasta el día de hoy, permanece dividida en clases, Burguesía (o empresariado) y Trabajadores. El sistema capitalista es un sistema político- económico, que está diseñado para mantener y preservar la estructura económico-social donde la producción se realiza socialmente y la apropiación de los beneficios se realiza en forma individual, por la burguesía. Por lo tanto es de un interés central para la clase burguesa el mantener el sistema capitalista, y por contrapartida es de interés de la clase trabajadora el terminar con ese sistema.

El sistema capitalista puede ser desarrollado a través de múltiples formas o modelos, liberal, keynesiano, neoliberal, pero todos estos modelos mantienen el sistema capitalista. Al aplicar estos contenidos de clase a las candidaturas presentes en la última contienda encontramos que hay un sector –claramente identificado con Piñera y Kast que están por mantener el sistema capitalista manteniendo y profundizando el modelo neoliberal. Un segundo sector, el de Guiller y Goic, la Nueva Mayoría, también defiende el orden capitalista y solo pretende hacer ajustes al modelo neoliberal, darle un rostro humano. Finalmente el sector progresista del Frente Amplio, que aunque está por eliminar el modelo neoliberal, cambiándolo por otro, aunque no está claro cuál sería ese nuevo modelo, lo que sí está claro es que buscan mantener el sistema capitalista. En conclusión, pese a las diferencias existentes en cómo se expresa concretamente el sistema capitalista, las principales candidaturas presentes en la última elección presidencial son pro capitalistas.

El sector mayoritario de la población –el 54,78%- que no voto, o voto blanco y nulo carecen de peso en la discusión política en general, y particularmente en la electoral, y ello se debe a que los trabajadores carecen de una organización que represente directamente sus intereses, esa es la conclusión más importante que se debe sacar de la reciente elección. Esta carencia de representación se vuelve más aguda en la segunda vuelta, donde los dos sectores burgueses que se disputan el sillón presidencial, sacaran cuentas e intentaran atraer votos prometiendo solucionar algunos problemas, como el CAE, pero siempre asegurándose de mantener el sistema capitalista en el que vivimos.

Es por esto que la pretensión de hacer aparecer, a través del constructo de los tres tercios algún tipo de avance para la clase trabajadora a través del triunfo de alguna de las candidaturas es tan ilusorio como el intento de la cuadratura del círculo.

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