El marxismo y la cuestión nacional española

por Santtiago Armesilla//

Introducción

España = Franco

El leit motiv de buena parte de la “izquierda” en España desde mediados del siglo XX hasta nuestros días podría resumirse en la siguiente ecualización: España = Franco. Las causas que explican esta asociación, de una simpleza descomunal, son múltiples. Y todas confluyen a la hora de explicar no solo el posicionamiento de esa denominada “izquierda” respecto a la cuestión nacional española, o lo que es lo mismo, la posición política respecto a la idea misma de España. También lo hacen para explicar la evolución y situación histórica del marxismo en España. Y, en buena medida, podemos adelantar como hipótesis a probar en este libro que la indefinición, o la definición negativa respecto a la idea de España por parte del marxismo aquí evidencia la carencia absoluta de proyecto marxista para España. O lo que es lo mismo, y en resumen: la ausencia histórica de un posicionamiento fuerte respecto de la idea de España por parte de los marxistas españoles, y con posicionamiento fuerte queremos decir absorción y defensa de la idea de España en un sentido proletario, es lo mismo que afirmar que no existe, propiamente hablando, un marxismo genuinamente español.

Este libro pretende, además de tratar la cuestión nacional española desde un análisis netamente marxista-leninista, materialista político, ayudar desde la parte que le pueda tocar a conformar ese marxismo genuinamente español que, a nuestro juicio, nunca ha existido. Han existido, y existen, marxistas españoles. Muchos de ellos magníficos, tanto en el campo del activismo político, sindical o social, como en campos donde el marxismo, a escala internacional, ha mostrado su potencial, como la filosofía, la sociología, la historiografía, la economía, etc. Ahora bien, la ausencia de un marxismo genuinamente español, y por extensión de un marxismo en español, explicaría la extendida (aunque, por fortuna, no generalizada) hispanofobia de muchos autodenominados “marxistas” patrios. ¿Qué es la hispanofobia? Es el miedo, odio o aversión a España y a lo hispano por extensión, lo derivado de España, debido a que se asocia a España y lo hispano con lo malo, lo perverso y oscuro. La hispanofobia, derivada de la asunción generalizada en buena parte de la “izquierda” española e iberoamericana de la Leyenda Negra, es la primera causa que explica la ecualización España = Franco.

a) La Leyenda Negra y la hispanofobia.

Se trata de una causa muy anterior a la construcción nacional histórica de España. Ya nacida en los Estados medievales que ocuparon la actual Italia, la asociación de España (la Corona de Aragón entonces, un Imperio marítimo mediterráneo en auge) con lo perverso se debió, precisamente, a que la conquista sobre aquellos territorios la realizaban personas de una región que se había mezclado con semitas, árabes y judíos. Aunque posteriormente España expulsó a muchos moriscos y a los judíos de su tierra, la mezcla con sangre judía, a juicio de los europeos medievales, hizo ver a aragoneses y castellanos como impuros, como cristianos marranos. Que un pueblo impuro conquistase a pueblos puros, sin mezcla de razas, empezó a ser visto como algo negativo para estos pueblos. Con la Reforma Protestante, en pleno siglo XVI, esa acusación de marranismo y mezcla con semitas acabó siendo asociada, además, con la defensa del catolicismo, en tanto que Iglesia por encima de los monarcas y de los Estados opuesta a las Iglesias estatales luteranas, calvinistas y anglicanas. El Descubrimiento de América y la conquista de buena parte de su territorio por los españoles, fue aprovechado por los Estados protestantes, propietarios casi absolutos de las primeras imprentas, para conformar la primera acción propagandística moderna exitosa: la de acusar a España de los más abominables crímenes sobre la población nativa americana. Al tiempo que se aprovechaban las disputas históricas entre Ginés de Sepúlveda, Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas para, apostando por los argumentos del último, afianzar esa Leyenda Negra contra España, las matanzas, persecuciones políticas y genocidios de los Estados protestantes contra su población católica o contra población cristiana de corrientes más minoritarias se tapaban, se silenciaban. También se silenciaban, y se silenciaron tiempo después, las políticas coloniales británicas, holandesas o alemanas en Asia, América y África. Así pues, la base histórica de la hispanofobia, la Leyenda Negra, es primero la propaganda de la nobleza de los Estados italianos conquistados por Aragón, y después, la propaganda protestante contra la España católica imperial en tanto que pueblo bárbaro y asesino mezclado con judíos y árabes. Hay que decir que a esta imagen contribuyó la historia de la saga de los Borgia (italianización del apellido Borja, de origen aragonés), entre cuyos miembros se cuentan Papas, Cardenales, Príncipes, Duques, Marqueses y Condes.

Esta Leyenda Negra ha continuado hasta hoy a través de varios caminos históricos. Señalemos aquí los tres principales, interconectados entre sí:

1) La pérdida de los territorios españoles en América en el siglo XIX permitió a las burguesías criollas victoriosas afianzar y construir historias nacionales basadas, en parte, en esa Leyenda Negra que permitía, además, conformar poblaciones enteras proclives a tener buenas relaciones con el Imperio Británico victoriano, que mantuvo a las naciones iberoamericanas como neoprotectorados con base en el extractivismo de monocultivos de materias primas como garantía de su supremacía política sobre ellos. Ésta política impulsada por las débiles burguesías criollas de los nuevos Estados independizados de España en América fue una política continuada ya en el siglo XX por los Estados Unidos de (Norte)América, a través de la Doctrina Monroe (América para los americanos), debido a su necesidad de tener gobiernos de clase burguesa proclives a sus intereses imperialistas. De ahí que la Leyenda Negra hispanófoba fuera, en buena medida, y de manera acusada tras el hundimiento del acorazado USS-Maine en Cuba comenzando así la Guerra Hispano-Estadounidense en 1898, pivotada por Estados Unidos desde entonces.

2) Dicha pérdida territorial hizo virar a las élites económicas, políticas y culturales españolas hacia Europa, no ya solo como terreno de acción política y diplomática principal, sino también como territorio de influencia para nuestros quehaceres políticos, siendo el axioma de esa deriva la frase de Ortega y Gasset “España es el problema, Europa la solución”. El camino de la europeización de España nos ha llevado tanto al cambio horario franquista que hizo que la España ibérica y balear adoptase la hora de la Alemania de Hitler hasta hoy, como la instauración a través de medios de comunicación y de la enseñanza en todas sus fases de un acusado europeísmo entre la población todavía hoy no superado. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que dicho europeísmo tiene su base en la llegada a España de la dinastía Borbón como la heredera de la Corona, una dinastía originaria de Francia y con las ideas de la Leyenda Negra hispanófoba asentadas ya debido a sus contactos en la Corte con los intelectuales humanistas y del despotismo ilustrado del siglo XVIII. Así pues, desde hace al menos tres siglos, las elites españolas (a pesar de los cambios históricos revolucionarios que ha habido en España en los siglos XIX y XX, que detallaremos en el capítulo III) han sido, básicamente, antiespañolas.

3) Finalmente, la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco hacen ver a la figura del dictador como la conclusión lógica de todo lo anterior, conclusión acrecentada después de su muerte en tanto que la Transición, que trajo el régimen monárquico de 1978, es continuadora de dicha conclusión lógica. Esto explica, a ojos de mucha “izquierda”, por qué España = Franco. Porque Franco sería, a su juicio, evidencia de que la Leyenda Negra hispanófoba, se la llame así o no, tiene justificación. Y de ahí el rechazo visceral a la idea de España, o bien para asociarla a una idea de Europa ilustrada y humanista como Ortega y los liberales, o bien para destruirla de cara a liberar a sus “pueblos oprimidos” de un yugo milenario que impide su progreso. De ahí que gente como Gabriel Rufián o Arnaldo Otegui se autodenominen “marxistas”, pues para ellos “marxismo” equivaldrá a ecualizar España con Franco. Como demostraremos en este libro, su autodefinición como tales dista mucho de tener una base sólida real.

La Leyenda Negra, aún derruida a nivel historiográfico, sigue presente en la cultura popular, y ello explicaría el autodesprecio que muchos españoles sienten por su patria. Esta es la primera causa que explica por qué no ha habido un marxismo propiamente español (e hispano) que no haya tratado con rigor la cuestión nacional española: la Leyenda Negra ha sido asimilada por buena parte de la población española e iberoamericana, y por sus marxistas, aún sin entender que dicha Leyenda Negra, dicha Hispanofobia, ha sido promovida desde dentro por nuestras clases dirigentes, y desde fuera, por intereses imperialistas depredadores. Clases dirigentes que, para conservar su poder, han auspiciado disidencias controladas que, en ningún caso, fueron patrióticas en un sentido progresista. Pero aunque es la causa histórica de la que derivan las demás, no es la única.

Primer apartado de la Introducción del libro El marxismo y la cuestión nacional española

También te podría gustar...