América Latina: ¿Feudal o capitalista?

por Luis Vitale//

La controversia respecto de si América latina tiene características feudales o capitalistas podrá parecer académica, pero durante muchos años el movimiento reformista basó su estrategia política en las siguientes proposiciones:

  1. España era un país feudal.
  2. España trasplantó su sistema medieval al Nuevo Mundo, y la colonización se llevó a cabo bajo el régimen feudal.
  3. En América latina creció una aristocracia feudal, y más tarde se independizó de España.
  4. Una aristocracia feudal gobernó los países latinoamericanos durante los siglos XIX y XX, impidiendo el desarrollo del capitalismo Y el surgimiento de una burguesía nacional.
  5. Los partidos populares deben respaldar a la ”burguesía progresista” contra la oligarquía feudal, para cumplir con los objetivos democrático-burgueses por medio de un Frente de Liberación Nacional.

Que el problema de feudalismo o capitalismo no es simplemente académico puede verse en la trágica derrota de quienes basaron sus acciones en esa teoría: el Frente Popular y González Videla en Chile, Perón y Frondizi en la Argentina, Vargas y Goulart en Brasil, la Acción Democrática en Venezuela, el APRA y Belaúnde en Perú, y las revoluciones guatemalteca y boliviana, entre otros. La tesis principal del movimiento reformista consiste en definir a España como un país feudal, caracterización que ha ganado credibilidad gracias a su repetida formulación. Los historiadores liberales del siglo XIX fabricaron una falsa imagen de España, una valoración que servía a la política inmediata del Imperio británico, antes que a la historia. El concepto de la España feudal adquirió una significación especial en el siglo actual. Sus portavoces son los sociólogos y políticos seudoizquierdistas que confunden atraso económico

con feudalismo, o latifundio con feudalismo.

Aclaremos estos conceptos. ¿Cuáles fueron los rasgos generales de los sistemas feudales? El feudalismo era un sistema económico agrario basado en el trueque, sin salarios, pues los servicios se pagaban con tierra, alojamiento y alimentos. Su estructura social se basaba en relaciones de servidumbre, de vasallaje, con castigo para los que abandonan el feudo, etc. En el plano político se caracterizaba por una monarquía débil y una nobleza independiente. Este régimen echó sus primeras raíces a finales del Imperio romano, llegó a su culminación entre los siglos IX y XII y declinó en la baja Edad Media. Lo que minó la estructura feudal fue el choque entre la cultura musulmana y la europea, a lo largo de siete siglos. Los turcos, los árabes y los judíos invadieron el ”Mare Nostrum”, crearon fábricas y vendieron sus mercancías en los feudos. La clase media creció. Una nueva clase social, la burguesía comercial, surgió en los alrededores de los castillos, y los siervos comenzaron a trasladarse del campo a la ciudad. Los banqueros venecianos y bálticos modificaron poco a poco la vida económica y social de la Edad Media. Una economía natural se convirtió en una economía monetaria …

La Península Ibérica se encontraba a la vanguardia de este proceso. Portugal, en 1381, presenció la primera revolución burguesa, cuatro siglos antes que la de Francia. La burguesía comercial de Lisboa, vinculada con el comercio con Flandes, eliminó del poder a los señores feudales. El fracaso final de la revolución demostró que las condiciones no estaban maduras para el triunfo de la burguesía, pero el ascenso de ésta se reflejó en el comercio con el Atlántico norte, en los planes de Enrique el Navegante, y sobre todo en los descubrimientos del siglo XV.

Por distintos motivos, España tenía características menos típicamente feudales que otros países europeos:

  1. La prolongada invasión musulmana tuvo efectos específicos sobre España; interrumpió, o más bien, modificó el curso del desarrollo feudal que había surgido en la España visigoda. Los árabes se infiltraron en Europa central y meridional a un ritmo impresionante inclusive para historiadores acostumbrados a ver la historia desde el punto de vista europeo. La civilización musulmana fue absorbida por la sociedad española y dio un estímulo extraordinario al comercio, en particular bajo Abderramán III, en el siglo X. Mientras el resto de Europa vivía bajo un régimen de economía natural, España realizaba un comercio relativamente activo. Los árabes promovieron el progreso agrícola e industrial. Introdujeron el azúcar, el algodón y la cría del gusano de seda, base de la manufactura textil. ”El secreto del renacimiento industrial en España y Sicilia bajo los árabes fue la construcción de canales”.1 Los progresos de la agricultura española se vieron en el sistema de irrigación, en las obras hidráulicas de Valencia, Andalucía y Zaragoza (25.000 acres irrigados), y en la atención que le prestaron los hombres de ciencia árabes…
  2. La invasión árabe obligó a la monarquía y la nobleza españolas a revisar el sistema socioeconómico. En las regiones más afectadas por la guerra, tales como León y Castilla, surgió una población campesina relativamente libre que se negó a reconocer los antiguos vínculos feudales. ”Durante más de un siglo —dice Smith—, la frontera entre la España cristiana y la musulmana consistió en una amplia zona, deshabitada o escasamente poblada, que solo podía ser colonizada ofreciendo tierras dentro de ella a precios ventajosos. En ese territorio el colono típico fue, durante los siglos IX y X, el campesino libre que poseía un pequeño terreno…”2 La situación de estos campesinos cambió en siglos posteriores, cuando los terratenientes se organizaron, pero no cayó en el tipo de servidumbre que existía en otros países europeos. Además, las behetrías, en que los campesinos compraban la protección del

señor, establecieron vínculos de vasallaje menos rígidos que los del feudalismo francés o el

alemán. El feudalismo español fue de un tipo sui generis…

  1. La guerra contra los árabes impidió la consolidación de los señores feudales, fortaleció la tendencia centralizadora de los reyes. Éstos tomaron en sus manos el anárquico comando militar de los nobles. Sería una exageración afirmar que la España de la Reconquista era un Estado monárquico y centralizado en el sentido moderno … pero no puede negarse que los reyes ejercieron un control más o menos estricto sobre los señores feudales. Los intentos posteriores de consolidación feudal fueron frenados por medio de los reyes católicos, quienes convirtieron a la nobleza en cortesanos dependientes del trono.
  2. Desde el siglo XIV en adelante se desarrolló una economía pastoral conocida como Mesta, un tipo nómade de crianza de ovejas que proporcionaba lana a los centros textiles de los Países Bajos. A pesar de su apariencia, este sistema de crianza de ovejas no era feudal, pues la lana producida era enviada al mercado internacional. Dos características de la Mesta —el empleo de poca mano de obra y la utilización de enormes extensiones de tierra para criar ovejas para lana— provocaron la migración a las ciudades de los campesinos que habían sido expulsados del campo, y debilitó las actitudes de servidumbre. Las vastas extensiones de tierra no eran necesariamente feudales; el rasgo esencial del feudalismo no es la extensión de tierra… sino el sistema de producción agraria, con una economía natural de trueque, sin mercados y sin uso de dinero…
  3. La prueba más concluyente de que España avanzaba hacia el capitalismo consiste en el ascenso de una nueva clase social: la burguesía. El capital comercial, acumulado por los mercaderes que comerciaban con el Atlántico norte, Italia y Provenza, comenzó a financiar empresas manufactureras… Reyes y nobles, endeudados debido a los préstamos concedidos por la floreciente burguesía, se vieron obligados a permitirle participar, aunque en escasa medida, en los asuntos del Estado. Muchos años antes que las clases medias francesa e inglesa desempeñaran funciones política claves, la burguesía española fue reconocida por las Cortes. En el siglo XI aparecieron municipalidades … ”Ya en el siglo XIV las ciudades constituían la parte más poderosa de las Cortes españolas”.3 Y la literatura española del período… refleja con más vigor que los documentos oficiales la influencia cultural de la clase media en ascenso.

En una palabra, durante el período de la conquista americana, España era un país en transición del feudalismo al capitalismo, una nación de desarrollo desigual, que combinaba instituciones feudales con una burguesía relativamente fuerte que comerciaba con mercados extranjeros. El capitalismo español del siglo xv no era un capitalismo industria moderno, sino un capitalismo incipiente, primitivo, esencialmente comercial y con restos de feudalismo: instituciones feudales y títulos de nobleza. Los siglos XVI y XVII presenciaron un tardío resurgimiento del feudalismo, en especial después de la derrota de la burguesía en la guerra de los Comuneros de Castilla y de las Hermandades de Valencia en 1550. Bajo la presión de los señores feudales, de la Iglesia y de los capitalistas genoveses y alemanes, Carlos V expulsó a los judíos y a los árabes, baluartes del comercio y la artesanía del período. Pero a pesar de esas victorias feudales temporarias, España se desarrolló hacia el capitalismo en… una trayectoria errática que culminó durante el siglo XVIII, bajo los Borbones, con la adopción de medidas en favor de la burguesía y de la industria nacional. (Es necesario reconocer que estos reveses impidieron a España alcanzar el grado de desarrollo capitalista logrado por Francia e Inglaterra durante la Revolución Industrial.)

 

La segunda tesis del movimiento reformista es la de que la conquista de América fue de carácter feudal. Para nosotros el descubrimiento, conquista y colonización de América fue un acontecimiento natural para un país que había roto sus lazos con la economía rural de la Edad Media. La conquista tenía un objetivo capitalista: la explotación y comercialización de los metales preciosos. A pesar de la presencia de fincas feudales, la economía colonial no se basaba en una economía natural o en la producción en pequeña escala de la hacienda feudal, sino en la explotación de materias primas para el mercado internacional, en escala relativamente grande y mediante el empleo de grandes cantidades de trabajadores nativos … En tres siglos España extrajo veinte mil millones de francos en metales preciosos de fuentes americanas, y las principales ciudades coloniales se crearon con el fin de exportar materias primas a Europa. La explotación de la mano de obra durante la colonización no tuvo carácter feudal; la esclavitud negra no era una institución feudal, sino una empresa capitalista, organizada con grandes capitales… Y los trabajadores nativos de las encomiendas, aunque en modo alguno eran los obreros típicos de la industria moderna, recibían un ”salario bastardeado”.4

Durante los primeros años de la conquista los encomenderos trataron de afirmar su independencia. La Corona española, ansiosa de evitar el surgimiento en América de un grupo de señores que eventualmente pudieran repudiar su autoridad, establecieron una fuerte administración con vistas a contrarrestar todo estallido feudal. En 1542 las Nuevas Leyes de Indias refirmaron el poder real: supresión de la esclavitud y anulación de la ley de sucesión por dos generaciones, es decir, el final de la concesión perpetua de encomiendas. El encomendero no era el amo de los indios, ni podía imponer justicia, porque ”el indio no era el siervo del encomendero, sino el súbdito del rey”. Las medidas de la monarquía ”en favor” de los indios no nacieron de un sentimiento de respeto por la persona humana, sino de una motivación capitalista: proteger a la mano de obra explotada, evitar el exterminio físico de la fuerza de trabajo, los indios proporcionaban metales preciosos a la Corona. Algunas de estas leyes no fueron obedecidas; antes bien, resultaron resistidas por los encomenderos por medio de la rebelión, como las de Nueva Granada en 1563 y de México en 1564.

En 1549 el rey decretó la abolición de la servidumbre personal en la encomienda, y afirmó que el indio solo debía entregar tributos en especie. En 1569 el virrey Toledo, del Perú, declaró que ese tributo debía ser pagado en dinero, exigencia que obligó a los indios a trabajar por un salario. Por lo tanto, la encomienda de servicios fue remplazada por la del tributo en dinero, sistema llamado cuatequil en México y mita en Perú y Chile… El obrero asalariado representaba una relación capitalista embrionaria entre las clases, y constituía una nueva clase de trabajadores. En el siglo XVII, con el explosivo aumento del número de mestizos, los terratenientes y los dueños de minas se vieron obligados a pagar jornales para obtener mano de obra…

La tercera tesis del reformismo es la de que la aristocracia feudal que se inició en la colonia incitó la rebelión de independencia contra España … Nosotros afirmamos que España conquistó a América, no para reproducir en ella el ciclo feudal europeo, sino para incorporarla al nuevo sistema de producción capitalista. Esto engendraría repercusiones, no sólo en el desarrollo de las clases sociales, sino además, en parte, en la revolución americana … La colonización española hizo nacer una burguesía criolla, que al desarrollarse y entrar en conflicto con los intereses imperiales, dirigió la emancipación de América latina.

El desarrollo interno de América latina estuvo subordinado desde el comienzo a su estado colonial. Su economía fue creada para servir los intereses de la madre patria. El papel de América latina como productora de materias primas comenzó en el período colonial. El desarrollo de la industria local —condición que, junto con la reforma agraria, es esencial para la creación de un mercado interno— fue restringido por España. La colonia cumplió con la doble función de exportar materias primas e importar productos manufacturados.

España monopolizó las exportaciones e importaciones, e hizo imposible que los criollos obtuvieran mejores precios en otros mercados o compraran productos manufacturados más baratos. Para apaciguar a los que protestaban cotra este monopolio, los reyes de la casa de los Borbones permitieron en 1778 la apertura de 33 nuevos puertos de intercambio con América. El relativo aumento del intercambio acentuó las esperanzas de la burguesía criolla. Las concesiones borbónicas, en lugar de aliviar el descontento de las colonias, estimularon las aspiraciones de los terratenientes, dueños de minas y comerciantes criollos. Las reformas iniciadas por los ministros liberales de Carlos III muestran que España había perdido sus colonias mucho antes de 1810…

Como los criollos ricos adquirían títulos de nobleza, establecían fincas de familia y ejecutaban otros actos reminiscentes del feudalismo medieval, se los ha caracterizado a veces como una aristocracia feudal … pero esos títulos de nobleza eran adquiridos con dinero, y no por ”sangre azul”.

…Aunque se le puede encontrar muchas causas, en lo esencial la revolución contra España fue creada por esa nueva clase social que aspiraba al gobierno propio, la burguesía criolla. Dicha clase controlaba las principales fuentes de riqueza en toda la colonia, aunque el poder político seguía en manos de los representantes de la monarquía. El conflicto entre el poder económico, controlado en gran medida por la burguesía criolla, y el poder político monopolizado por los españoles, precipitó la revolución de 1810. En tanto que la burguesía criolla necesitaba nuevos mercados, la Corona española restringía la producción a las necesidades mínimas del comercio peninsular. Mientras la burguesía quería productos manufacturados a precios más bajos, el Imperio la obligaba a comprar mercancías vendidas a precios exorbitantes por los comerciantes españoles. Mientras los nativos exigían la reducción de los impuestos, España imponía nuevos tributos.5 Y por sobre todo, la burguesía quería el poder, porque significaba la posibilidad de controlar las aduanas, el monopolio del gobierno, los ingresos públicos, los altos cargos públicos, el ejército y el aparato estatal del cual dependían las leyes de importación y exportación.

…La revolución de 1810 fue dirigida por hombres que adaptaron a sus propios intereses las ideas liberales del siglo XVIII de la Ilustración francesa y del liberalismo español. El pensamiento de criollos como Belgrano y Salas maduró bajo las reformas borbónicas iniciadas por ministros masónicos tales como el conde de Aranda, amigo de Voltaire. Pero el pensamiento liberal llevó en Europa a la revolución democrático-burguesa; en América latina la única meta era la independencia política de España. Los argumentos de la burguesía europea contra el feudalismo fueron vueltos por la burguesía criolla contra el régimen opresivo de la Corona española. En Europa el pensamiento liberal fue la bandera de la burguesía industrial; en América latina fue la ideología temporaria de los terratenientes, dueños de minas y comerciantes. El liberalismo político sirvió para justificar el liberalismo económico, pero en tanto que en Europa el liberalismo era un arma de la burguesía industrial, en América latina se lo usó contra el monopolio español. Allá se lo empleó para la protección industrial; aquí. para el libre comercio.

La burguesía criolla era lo bastante poderosa para intentar la toma del poder. Sólo necesitaba un incidente para precipitar la revolución, y ese incidente fue la invasión napoleónica.

… Los hombres que dirigieron la revolución eran principalmente de ascendencia burguesa: terratenientes, comerciantes, dueños de minas, plantadores, ganaderos y exportadores, a menudo adinerados … El pueblo se mostró en gran medida indiferente a la revolución, que no representaba la emancipación social, sino la consolidación de sus explotadores inmediatos, los

terratenientes criollos. Esta situación se modificó en parte cuando los españoles iniciaron la Reconquista, no a consecuencia de un cambio en la burguesía criolla, sino debido a una reacción de las clases pobres contra los abusos de los españoles durante la guerra. El apoyo campesino a Manuel Rodríguez fue la clave del éxito de la guerra de guerrillas que contribuyó al triunfo del ejército de los Andes, dirigido por San Martín. Pero la participación del pueblo sólo adquirió características de masas en México y en el Alto Perú, donde los indios vincularon la lucha por la independencia con la revolución agraria. En las colonias españolas hubo pocos hombres como Hidalgo y Morelos, quienes lucharon contra los españoles y despojaron también a los terratenientes criollos.

En una palabra, la de 1810 no fue una revolución democrático-burguesa porque no realizó la reforma agraria ni desarrolló la industria y el mercado interno. Fue una revolución política, no social, en la cual la burguesía criolla cumplió un solo objetivo democrático —la independencia política—, que luego no pudo proteger contra el imperialismo. La historia de América latina es la historia de una revolución democrático-burguesa frustrada.

La cuarta tesis del reformismo dice que la aristocracia feudal gobernó los países latinoamericanos durante los siglos XIX y XX, demorando el desarrollo capitalista y el surgimiento de una burguesía nacional. La conclusión de esta tesis es la de que América latina no llegó a la fase de desarrollo capitalista, tarea que debe realizar la ”burguesía progresista”.

Pero hemos visto que los países latinoamericanos fueron gobernados, no por señores feudales, sino por una burguesía que no deseaba desarrollar el mercado interno y la industria nacional, debido a que su fuente fundamental de ingresos consistía en el comercio de exportación. Luego de frustrar los primeros planes de desarrollo industrial trazados por la avant parle de la primera generación de rebeldes en 1810. los terratenientes y comerciantes —que habían pactado con Inglaterra y Francia para permitir la introducción de mercancías extranjeras en América latina, a cambio de un buen mercado para sus materias primas— destruyeron las incipientes industrias artesanales en cada país.6 El comercio libre era ventajoso para la burguesía argentina que conservaba el poder, pero significaba la destrucción de las pequeñas factorías regionales que habían llegado a un pequeño apogeo durante la guerra de Independencia, al abastecer las necesidades de los ejércitos patriotas…

Unas pocas décadas después de la guerra de Independencia se aceleró el proceso de acumulación primitiva de tierras por medio de la conquista violenta, lo cual explica los grandes latifundios. Los cimientos del Estado moderno fueron establecidos durante la segunda mitad del siglo XIX, a consecuencia del desarrollo del capitalismo agrario, condicionado por una demanda cada vez mayor de materias primas por parte de las naciones altamente industrializadas.

Para algunos economistas, el desarrollo capitalista y el poder social burgalés solo pueden significar la maquinización productiva o la industria avanzada. O sea, que ni el capitalismo ni la burguesía podrían existir donde no hubiera industria. Esta creencia sirve para medir si un país está más adelantado que otro. pero resulta confusa si se la aplica a los países coloniales o semicoloniales, pues en estos países no existe una industria avanzada, sino un sistema de explotación capitalista de la agricultura, la ganadería, etc., y una clase social regida por las leves del precio, el crédito y la ganancia. A mediados del siglo pasado esta clase introdujo el ferrocarril en América latina e inauguró el sistema bancario, que comenzó a financiar las empresas agrícolas. las firmas frigoríficas. las refinerías de azúcar y las fundiciones. Los mineros chilenos llegaron a elevadas tasas de productividad en sus minas de cobre y salitre. Los terratenientes argentinos aumentaron la exportación de ganado gracias a la introducción de nuevas técnicas e iniciaron el capitalismo agrario. La burguesía terrateniente de Cuba se convirtió en la principal abastecedora de azúcar del mundo, así como los dueños de minas de estaño de Bolivia se convirtieron en los principales abastecedores de estaño.

La clase exportadora de América latina ha cabalgado durante más de un siglo en un caballo que se resistía, no a las bridas feudales, sino a las burguesas. El atraso no fue causado por el feudalismo, sino por el limitado papel de América latina como productora de materias primas, y su dependencia respecto del mercado mundial. El atraso coexiste con los más modernos progresos técnicos. Al lado de la pequeña producción doméstica y de los miserables talleres artesanales hay grandes empresas capitalistas, signos distintivos del desarrollo desparejo que caracteriza a las naciones atrasadas, según la aguda apreciación de León Trotsky, quien con la categoría de “combinado” complementó la teoría del desarrollo desigual de Marx y Lenin.

El comienzo del imperialismo — nueva fase del capitalismo — a finales del siglo XIX determinó la fase siguiente del desarrollo de América latina. La inversión de rapitales financieros extranjeros trasformó a los países latinoamericanos, de dependientes en semi- coloniales. Las materias primas, en el pasado en manos de la burguesía nacional, comenzaron a abastecer en gran medida al imperialismo europeo, y luego al norteamericano, que se adueñó del control del cobre chileno, el estaño boliviano, las plantaciones centroamericanas, etc.

A diferencia de la burguesía industrial europea. que surgió en la lucha contra la nobleza terrateniente en un período caracterizado por el libre comercio y el capitalismo competitivo, la burguesía latinoamericana estuvo vinculada desde el comienzo con los terratenientes y los inversores extranjeros. Hacia finales del siglo pasado los países capitalistas industriales no solo inundaron los mercados con productos manufacturados, sino que además controlaban la mayoría de las acciones en las principales industrias que se habían establecido en América latina. La industria liviana (por ejemplo los textiles, el calzado) se desarrolló en alguna medida durante las dos guerras mundiales, debido a las dificultades para importar productos manufacturados, pero no hay, como quieren hacernos creer los reformistas, un conflicto entre el imperialismo este desarrollo de la industria liviana en los países atrasados. La industria liviana nativa es ventaiosa para el imperialismo extranjero, en particular para los monopolios norteamericanos, porque crea nuevos mercados para la industria pesada. Una de las esperanzas de la Alianza para el Progreso. cuando alaba la ”reforma agraria”, es la de que a consecuencia del aumento del poder adquisitivo del campesino se produzca una expansión de la industria liviana latinoamericana y un subsiguiente aumento en la demanda de maquinaria fabricada por firmas norteamericanas… Los reformistas tienden a pasar por alto el hecho de que la base de las ganancias de los grandes monopolios en la actualidad no es la exportación de artículos de consumo (ropas, calzado, alimentos, lavarropas, etcétera), sino la venta de maquinaria producida por la industria pesada y necesaria para la industria liviana. El viejo capitalismo, como decía Lenín, estaba interesado en la exportación de mercancías, el imperialismo moderno en la exportación de bienes de capital. Y la burguesía latinoamericana depende más que nunca de los bienes de capital producidos por los monopolios extranjeros …

En otras palabras, la burguesía, al concentrarse en la exportación de materias primas, ha contribuido al atraso de América latina. Dependiente desde el comienzo del imperialismo por su incapacidad para desarrollar la industria pesada, ha agotado todas las posibilidades para el desarrollo de una sociedad semicolonial en un período imperialista. Es un error afirmar, come lo hacen los reformistas, que la fase de desarrollo capitalista no ha llegado aún, y que se llegará a ella por intermedio de la ”burguesía progresista”.

Llegamos ahora a la estrategia política que constituye la tesis final del reformismo: ”Los partidos populares deben apoyar a la burguesía progresista contra la oligarquía feudal, para cumplir los objetivos democrático-burgueses por intermedio de un Frente de Liberación Nacional”.

… América latina no es una copia de la Europa del siglo XIX, en la cual la nueva clase media

en ascenso tuvo que derribar al feudalismo para iniciar el ciclo de las revoluciones democrático-burguesas. Como hemos demostrado, América latina no ha pasado por las etapas clásicas del Viejo Mundo, sino que pasó directamente de las comunidades indígenas primitivas al capitalismo incipiente introducido por la colonización española. La América latina que conquistó su independencia de España estaba gobernada, no por una oligarquía feudal, sino por una burguesía que, debido a su dependencia del mercado mundial, contribuyó al atraso del continente. Esta burguesía es incapaz de cumplir los objetivos de a democracia … No puede ni quiere lograr la reforma agraria, porque todas las clases dominantes están comprometidas en la posesión de la tierra … Es incapaz de romper con el imperialismo debido a su dependencia del capital financiero extranjero. Es posible que esta clase burguesa tenga ciertos desacuerdos con las empresas extranjeras que introducen productos en competencia con su propia industria liviana, pero sus soluciones no van más allá de la imposición de débiles restricciones aduaneras. Una clase cuya existencia misma depende del imperialismo no puede romper con él sin suicidarse. La reforma agraria y la expulsión del imperialismo es y será siempre contraria a la burguesía, antes que favorable a ella …

 

1 Carlos Marx, El Capital, I, tr. de W. Roces, Ed. FCE, México, 1949, pág. 565.

2 R. Smith, Historia económica de Europa, vol. I, Madrid, Universidad de Cambridge, 1948, pág. 416.

3 Marx y Engels, La revolución española, Moscú, Ediciones en Lenguas Extranjeras, pág. 3.

4 Los escritores que mejor han tratado este tema son Jan Bazant. Silvio Zabala de México, Nahuel Moreno y Milciades de la Argentina, Marcelo Segall de Chile, y en especial Sergio Bagú, todos los cuales contribuyeron a nuestro análisis de la economía y la sociedad coloniales.

5 L. Machado Ribas, Los movimientos revolucionarios en las colonias españolas, Buenos Aires, 1940.

6 Juan Alvarez, Las guerras civiles argentinas, Buenos Aires.

 

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