¿Futuro del Frente Amplio en España?: Podemos se une a una coalición regional con el PSOE

por Paul Mitchell y Alejandro López//

Por primera vez, el partido de pseudoizquierda Podemos se ha unido a un gobierno de coalición regional con el Partido Socialista (PSOE). El acuerdo en Castilla-La Mancha es un modelo para otros acuerdos regionales y el posible precursor de un “gobierno de progreso” nacional que con ambos partidos.

La decisión de unirse a una coalición en Castilla-La Mancha se produce menos de un año después de que Podemos se viese obligado a retirar su apoyo de la administración minoritaria regional del PSOE encabezada por Emiliano García-Page, tras abandonar las medidas sociales que había prometido, lo que puso en una crisis a nivel nacional la orientación de Podemos hacia el PSOE.

García-Page fue una figura clave en el golpe interno que derrocó a Pedro Sánchez como líder del PSOE para que el Partido Popular (PP) pudiese formar un gobierno minoritario en Madrid. Sánchez representaba a secciones del PSOE que consideraban que un indefinido “giro a la izquierda” y unas relaciones más cercanas con Podemos controlarían el creciente descontento social y frenarían el colapso electoral del PSOE. García-Page se opuso amargamente a esto, acusando a Sánchez de querer “Podemosear” al PSOE.

Con la reelección de Sánchez como secretario general del PSOE a principios de este año, las esperanzas de los dirigentes de Podemos se elevaron de nuevo para nuevas discusiones sobre una alianza de izquierda. El 17 de julio, Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se reunieron para establecer un comité de enlace a fin de discutir las áreas en las que pueden cooperar.

La oferta de García-Page a Podemos en Castilla-La Mancha debe ser vista en este contexto. Necesita que Podemos apruebe el presupuesto, bloqueado por el PP en el Congreso regional.

El PP tiene 16 diputados, el PSOE 15 y Podemos mantiene el equilibrio de poder con sus dos diputados, el secretario regional José García Molina, un aliado cercano de Iglesias, y David Llorente, destacado miembro del grupo pablista Anticapitalistas.

El 25 de julio, Iglesias fue coautor de un artículo para el diario en línea 20 Minutos con su exdiputado, Iñigo Errejón, el primero durante muchos meses. Los dos no estaba de acuerdo sobre la mejor manera de suprimir la oposición de la clase obrera, ya sea mediante protestas simbólicas en alianza con los sindicatos (Iglesias) o evitando movilizaciones sociales en favor de maniobras puramente electorales y parlamentarias orientadas al PSOE (Errejón).

Refiriéndose a la reelección de Sánchez como líder del PSOE Iglesias y Errejón declararon: “Si hoy es posible empezar a construir una colaboración mayor con el PSOE en el ámbito estatal, es precisamente por la victoria en este partido de los favorables a acercarse al polo del cambio asumiendo que no pueden gobernar solos y que no les conviene hacerlo con el PP y Ciudadanos”.

Concluyeron: “En Podemos nos marcamos el gobierno de las Comunidades Autónomas como nuestro principal objetivo estratégico en este ciclo político. Sabemos que ese camino no podemos hacerlo solos; necesitamos las fuerzas políticas hermanas que nos acompañan y a la sociedad civil y también necesitamos que el Partido Socialista siga dando pasos que le acerquen a ser antes un aliado del bloque del cambio que del bloque de la restauración”.

Al final, prevaleció la línea de Iglesias y Errejón. Nadie en el Consejo Ciudadano de Podemos, incluyendo a sus ocho miembros pablistas, votó en contra de entrar en el gobierno. Fue aprobado 26 a 0 con nueve abstenciones. Se les preguntó a los 15 000 seguidores de Podemos en Castilla-La Mancha: “¿Crees que Podemos Castilla-La Mancha debería votar sí a los presupuestos si con un acuerdo de gobierno se garantiza la puesta en marcha y el control de políticas propias como la Renta Garantizada o el Plan de Garantías Ciudadanas?”. El 78 por ciento votaron a favor.

García Molina declaró, “Se abre una nueva etapa en Podemos Castilla-La Mancha”. En respuesta a las acusaciones de que el presupuesto es el mismo que Podemos rechazó a principios de este año, respondió: “No hay que quedarse enredado en lo que pasó sino en lo que tiene que pasar”.

Como parte del acuerdo, el PSOE conjuró dos nuevos puestos que apestaban a las mismas “castas” bizantinas a las que Iglesias se opone. Molina ha sido colocado en un segundo puesto de vicepresidente y su compañera Inmaculada Herranz se convertirá en la nueva titular de la Consejería del Plan de Garantías Ciudadanas.

Llorente y los pablistas hicieron campaña para unirse al gobierno regional, insistiendo que, “La presión al Gobierno de Page hay que hacerla con los movimientos sociales, las organizaciones populares y sindicales”. Sin embargo, Llorente ha tranquilizado a todos de que acepta la decisión, pero intenta absolverse de cualquier responsabilidad personal por las consecuencias políticas de esta traición de Podemos –respondiendo con la réplica santa, “No aceptaré un cargo en el gobierno de Page”—.

Podemos es ahora indistinguible del PSOE en cómo persigue el poder a través de las instituciones burguesas y sobre un programa procapitalista y una política exterior imperialista.

En un artículo de opinión para El Confidencial, el periodista Ignacio Varela declaró: “Podemos se ha domesticado y ya es tan parte del sistema como el que más… El partido de Iglesias se va convirtiendo a gran velocidad en una fuerza que representa establemente a un importante sector de la sociedad, lo contiene dentro de los muros de la institucionalidad y, desde uno de sus espacios laterales [los pablistas], contribuye a mantener el equilibrio ecológico del sistema político…”.

Tales observaciones de figuras conservadoras como Varela, que hace tan sólo un año se enfrentaba a Iglesias y a Podemos como enemigos del Estado, son una exposición devastadora de Anticapitalistas y del Secretariado Unificado. Son responsables de este monstruo político que ayudaron a crear en el 2014.

Un boletín interno que se filtró en su momento explica cómo es que Anticapitalistas no iba a ser “demasiado explícito” en su nuevo proyecto, sino que estarían “a cargo” de promocionarlo “organizacional y políticamente”. Recurrieron a la creciente celebridad mediática y antiguo apparatchik del Partido Comunista, Pablo Iglesias, para que fuese la “cara pública” de Podemos.

Llorente deja claro el papel que desempeñó, explicando en su biografía para el sitio web de Podemos: “contribuimos a impulsar Podemos. Estoy en Podemos desde su inicio y creo firmemente en la potencialidad de este proyecto”.

En cada momento en que Podemos bota a la basura otro elemento de su vagamente radical manifiesto fundador, Anticapitalistas hace sus protestas obligatorias, antes de pasar al siguiente asunto. La integración de la dirigencia de Anticapitalistas a posiciones de alto perfil en las organizaciones locales, urbanas y regionales de Podemos continuó rápidamente.

Para desviar las críticas del papel de Anticapitalistas en Castilla-La Mancha, Isidro López y Raúl Camargo, pablistas líderes de Podemos en la comunidad de Madrid, escribieron un artículo para Público que fue reproducido en International Viewpoint el 8 de agosto, llamando el pacto un “error histórico”.

Haciendo sólo una referencia fugaz a su hombre Llorente, que ahora tiene el voto decisivo sobre la legislación en el Congreso regional, López y Camargo se quejan de que unirse al gobierno “a cambio de unos cuantos puestos en el aparato de estado” proporciona la “primera prueba experimental” de “un giro profundo en la dirección política de Podemos… hacia una dinámica de pactos de gobierno con el PSOE” y prefigura la formación de “un gobierno alternativo” a nivel nacional.

La reinvención de Sánchez como figura de oposición es “una hábil maniobra de marketing político”, añaden. Ellos advierten que Podemos se está transformando “en el ala izquierda de la regeneración del régimen”, condenándolo “a la irrelevancia política, y en el peor de los casos, su implosión…”.

Su única preocupación es evitar que la clase obrera y la juventud se conviertan en una alternativa revolucionaria, por lo que se centran en desarrollar el contrapeso de “un movimiento político suficientemente fuerte” como un supuesto control para la dirección de Podemos. Además, ponen de manifiesto que están a favor de la continua colusión con el PSOE, siempre y cuando no sea tan explícito como la formación de coaliciones. Declaran: “No se trata de mantener una posición meramente pasiva, se pueden explorar muchas vías de relación con otras fuerzas políticas, incluido el PSOE, que no pasan por entrar en gobiernos, desde los acuerdos puntuales hasta los acuerdos sectoriales en materias que se ajusten a los principios programáticos de Podemos”.

Tales giros patéticos no pueden ocultar cómo los pablistas se propusieron deliberadamente crear una versión española del partido Syriza, vocalmente de izquierda pero procapitalista, con el objetivo de desarmar a los trabajadores frente al desempleo masivo, los recortes de salarios y servicios, la pobreza y el crecimiento del militarismo.

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