Rajoy amenaza con desplegar ejército de España después de atentado en Barcelona

por Alejandro López//

Mucho antes de que se establecieran claramente los hechos del horrendo atentado terrorista del jueves en Barcelona, el gobierno español de derecha del Partido Popular (PP) está presionando para movilizar al Ejército dentro del país. Esta sería la primera vez en la que se despliega el Ejército dentro del país desde que lo gobernaba el régimen fascista de Francisco Franco, que tomó el poder a través de un alzamiento militar en 1936 y una sangrienta guerra civil de tres años.

El ministro del Interior, Ignacio Zoido, anunció ayer que, por ahora, mantendrá la alerta de terrorismo en el nivel cuatro de la escala española de cinco puntos. Sin embargo, el gobierno del primer ministro Mariano Rajoy del PP está convocando un consejo de defensa para discutir elevar la alerta de terrorismo a cinco, indicando un “peligro de atentado terrorista muy alto e inminente” y permitiendo el despliegue interno del ejército.
El Ejército ya se está preparando para el cambio al nivel cinco. El Confidencial informó ayer que la ministra de Defensa, Dolores María de Cospedal, había dado al Estado Mayor de la Defensa “instrucciones concretas” para que “estén listos” para movilizar tropas dentro de España en los próximos días. Cospedal había comentado previamente en una entrevista con la radio COPE que si el nivel de alerta de terrorismo se elevara a cinco, “intervendría el Ejército con total normalidad”.
El despliegue del Ejército en España no estaría dirigido a prevenir futuros atentados como la última atrocidad en Barcelona. Más bien, el PP pretende imponer la ley marcial y empujar la vida política española a la derecha. Su objetivo es estrangular las luchas obreras y resolver sus disputas con el gobierno proausteridad de Cataluña, las cuales fueron detonadas en junio después de que Barcelona programara un referéndum sobre la independencia catalana de España para el 1 de octubre, en línea con este traslado a la derecha.
Menos de dos días después de que el ataque de Barcelona fuese reivindicado por Estado Islámico (EI), con muchos detalles aún por conocer, ya se plantean preguntas de máxima seriedad sobre cómo fue que se permitió que se llevaran a cabo estos atentados. La CIA envió advertencias desde hace dos meses a los Mossos d’Esquadra, la policía regional catalana, informando que La Rambla era un objetivo terrorista. El 30 de julio, una cuenta de Twitter vinculada a EI anunció un “atentado inminente” en España.
Sin embargo, la seguridad aparentemente no fue movilizada en La Rambla, a pesar de que Cataluña es conocida por ser un centro de actividad yihadista en España. En un informe publicado el año pasado titulado “Estado Islámico en España”, el Real Instituto Elcano de España dijo que el Tribunal Supremo de España y las fuerzas de seguridad españolas tienen una “enfoque preventivo” que implica la vigilancia masiva de la población musulmana en Cataluña. Sin embargo, permitieron que una importante célula terrorista de EI preparara un atentado de grandes dimensiones sin ser molestada
Ahora parece que el ataque fue un intento fallido de preparar una atrocidad aún mayor. La policía sospecha que una explosión de gas el miércoles pasado en una casa en Alcanar, una pequeña ciudad a 224 kilómetros de Barcelona, fue de hecho un accidente durante la preparación de las bombas que se iban a cargar en dos furgones alquilados en Santa Perpetua de Mogoda. Esto obligó a la célula terrorista a entrar en acción inmediatamente, antes de que fueran descubiertos. Condujeron una furgoneta a la muchedumbre en la avenida de La Rambla en Barcelona el jueves a las 4:50 p.m., matando a 14 e hiriendo a 126, con 17 todavía en condiciones críticas.
Otro coche atravesó a la fuerza un puesto de control policial en la Avenida Diagonal en Barcelona a alrededor de las 8 p.m., golpeando a tres policías y siendo disparado por la policía. Un hombre fue luego encontrado muerto en el asiento trasero del coche, pero con heridas de apuñaladas, no de bala, según los Mossos d’Esquadra. No está claro si esto está relacionado con el ataque de La Rambla.
Después de la medianoche del viernes por la mañana, la policía disparó y mató a cinco sospechosos de terrorismo en Cambrils, mientras trataban de conducir su Audi A3 a través de un puesto de control policial y luego agredían a civiles con cuchillos y hachas. Una mujer ha muerto desde entonces de las heridas sufridas durante este asalto.
Los cinco hombres asesinados por la policía en Cambrils fueron identificados como Moussa Oukabir, de 17 años, quien se cree que fue el conductor de la furgoneta en Barcelona; El Houssaine Abbouyaaqoub, 19; Omar y Mohamed Hychami, 21 y 24; y Said Aallaa, 19. Todos eran marroquíes que vivían en España. Hay informes de que Younes Abbouyaaqoub, de 22 años, el hermano de El Houssaine, pudo haber escapado y cruzado la frontera hacia Francia, conduciendo una camioneta Renault Kangoo.
Es asombroso que, a pesar de la vigilancia masiva del Estado, un empeño tan masivo como el ataque de Barcelona-Cambrils pudiera ser preparado bajo las narices de la policía española y de los Mossos d’Esquadra. Todavía no está claro cómo fue posible. Sin embargo, parece que un factor importante fue el creciente conflicto entre Madrid y Barcelona. En medio de los temores de que el referéndum catalán condujera a un conflicto entre los Mossos y la Guardia Civil española, la colaboración antiterrorista entre Cataluña y las fuerzas de seguridad centrales se derrumbó en gran medida.
Los sindicatos de la policía catalana ahora critican agudamente a Madrid, acusándola de socavar a los Mossos. Zoido les negó el derecho de contratar a 500 nuevos agentes, en lo que la funcionaria sindical Imma Viudes describió el viernes a Público como una “clara represalia” por la programación del referéndum sobre la independencia catalana. Quizás de mayor importancia, según el portavoz de la policía, Sergi Miquel, Madrid también le negó acceso a los Mossos de la Europol y otras bases de datos policiales internacionales.
Estos puntos subrayan lo fraudulenta que es la campaña del PP para imponer ahora la ley marcial bajo el pretexto de que está librando una “guerra contra el terrorismo”. Las redes islamistas en Europa son de hecho herramientas confiables para la política exterior europea, a través de las cuales envían a miles de combatientes a las guerras de cambio de régimen de la OTAN en Siria y en todo Oriente Medio que cuentan con la protección y los ojos atentos de los servicios de inteligencia. La llamada “guerra contra el terrorismo” es utilizada como un pretexto para que las élites gobernantes impongan guerras impopulares y políticas de austeridad a pesar de la oposición masiva.
Poderosas facciones de la élite gobernante española están tratando de utilizar el ataque para rendir cuentas con los separatistas burgueses catalanes en Barcelona. En un editorial titulado “Ataque en Barcelona”, el periódico prosocialdemócrata El País exige sin rodeos que los separatistas abandonen el referéndum: “Un ataque de esta magnitud tiene que ser un aldabonazo que devuelva a la realidad a las fuerzas políticas catalanas, que, desde el Govern, el Parlament o los movimientos por la independencia han hecho de la quimera secesionista la sola y única actividad de la agenda política catalana en los últimos años”.
Los funcionarios de Madrid se preguntan sin duda si sería más fácil bloquear la secesión de Cataluña si no sólo estuviese sólo la Guardia Civil desplegada en Barcelona, sino también el propio Ejército de España.
Pero, sobre todo, el despliegue del ejército dentro de España estaría dirigido a la clase obrera. En medio de las explosivas tensiones en todo el país, con un desempleo del 18 por ciento y 40 por ciento entre los jóvenes, sólo sería cuestión de tiempo antes de que el ejército fuese ordenado a dirigirse contra los trabajadores, como lo fue en los años treinta.
El propio ataque de Barcelona ya ha sido utilizado para suprimir luchas obreras. La burocracia sindical estalinista de las Comisiones Obreras (CC. OO.) informó que, debido al ataque terrorista, se cancelaría una huelga de los trabajadores de seguridad que buscan mejores salarios y condiciones laborales en el aeropuerto El Prat de Barcelona. Si el ejército se desplegara en medio de una histérica atmósfera de ley y orden, sin duda desempeñará una función similar a la de las fuerzas de seguridad en el estado de emergencia en Francia, utilizadas para hostigar e intimidar a los protestantes contra la ley de reforma laboral proempresarial del año pasado.

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