La suerte está echada

por Ibán de Rementería//

En lo político más que decir que la suerte está echada, es la elección presidencial y parlamentaria la que está echada, la de gobernadores regionales no tuvo suerte alguna, las fuerzas políticas están nucleadas en tres tercios y un cuarto tercio volante, la Democracia Cristiana (DC), que queda a la espera de a cuál de los tres tercios triunfante le puede dar la mayoría parlamentaria, o a la oposición dura, esto ya es historia conocida, terminó en un golpe y una dictadura militar sangrienta.

En las últimas encuestas de opinión, la semana pasada según CADEM,  Sebastián Piñera y Chile Vamos tienen un tercio grande con el respaldo del  40%, ese parece ser  su techo, lo cual tienen muy inquieto a sus dirigencias – en cambio no a la Bolsa- , Alejandro Guillier  y el saldo restante de la Nueva Mayoría (NM) contabilizaba un 21%, mientras que Beatriz Sánchez y el novísimo Frente Amplio (FA) también tenían un 21% de respaldo en las encuestas inmediatamente después de las primarias, ella tuvo un mayor respaldo que aquel, mientras que Carolina Goic, y no la DC, con buena voluntad llega a un 3%. Como ya lo hemos dicho la realidad política no está líquida sino que está fluida, veamos hacia donde puede fluir.  

Esta semana, también según CADEM, en el escenario de primera vuelta en base a votantes probables – el 43% de los votantes habilitados – ,  Piñera se mantiene en primer lugar con un 42%, en tanto Alejandro Guillier llega al 22% y Beatriz Sánchez al 19%, en descenso ella ha perdido la iniciativa que había ganado con las primarias. Luego viene José Antonio Kast con 5%, Marco Enríquez Ominami con 4%, Carolina Goic  con 3% y Franco Parisi 1%.   Hoy Enríquez Ominami tiene más respaldo que Goic, pero la DC tiene más votos y aparato que el Progresismo. La sorprendente votación de Ossandón en la primaria expresa a los “cristianos viejos” y esos en parte importante  preferirían votar por Goic que por Piñera.

En este estudio, considerando la muestra total, los dos tercios de sumar el 15% de Guillier y el 17% Sanchez llegan a un 32%, al igual que Piñera, se trataría de un “empate técnico”, pero éste tiene la ventaja de un tercio más propio y concreto, si a esos dos tercios se le suman los respaldos del 4% a Enríquez Ominami y el 3% a Goic, esos dos tercios y sus volantes llegarían al 39%, por su parte si al 32% de Piñera se le suman el 5% de Kast y el 1% de Parisi, la derecha llegaría al 38%, casi un empate técnico. Aquí echar suertes para conformar una mayoría nacional – llamada rimbombantemente “mayoría social, política y cultural”- es un asunto de voluntad política y de asumir riesgos, ya que de la misma manera que la NM se está drenando desde su izquierda hacia el FA, una alianza con ella implica asumir el riesgo de que su centro se drene hacia la DC, incluso, vía Velazco, hacia Chile Vamos.  Es de suponer que ante una mayoría NM más FA la DC buscará apoyar al gobierno, sea quien lo encabece, ya que estar en él  y, sobre todo allí, es mejor que estar en la oposición, además desde adentro se puede representar mejor a lo que se representa realmente, esa ha sido la experiencia del actual Gobierno. Aquí, en este polo de los dos tercios está primando Sánchez sobre Guillier, pero con tendencia de éste a crecer y ella a decrecer.

La fluidez política entre los tres tercios es tal que la lucha más desgarradora  es por el centro político, así mientras el drenaje polarizante hacia la izquierda va de la NM al  FA y hacia la derecha va de la UDI a José Antonio Kast, de la DC va a Ciudadanos (Velasco), tanto es así que Burgos ya quería hacer pacto con éstos. La DC con la candidatura presidencial  en primera vuelta de Goic jugó a hacerse del centro político, en lo cual había fracasado Lagos Escobar, pero el caso Rincón le está otorgando a ésta una elegante salida a su destronamiento y encubrir además la derrota de la DC en su búsqueda de representar el centro político.

Sobre la búsqueda del centro político rimbombante se afirma que “somos un país de clases medias”, ignorando que en Francia las clases medias  ilustradas votaron por la Francia Insumisa de Mélenchon – éste y Hamon (PS) habrían constituido el cuarto agrupamiento político más grande para enfrentar a Le Pen y sería el actual Presidente – al igual que aquí pues es en ese sector  social donde el  FA consiguió su principal votación en las pasadas primarias.

El tercer tercio político aquí en Chile no ha logrado consolidarse, tanto es así que ni Lagos ni Goic han logrado superar el 3% de respaldo entre los eventuales votantes. Lagos abandonó la carrera presidencial porque el PS lo abandonó y, a su vez el PS lo abandonó porque “la gente” o “la calle” no creyó en esa propuesta tan buena, tan histórica, tan de estadista, tan futurista, tan innovadora, etc., está claro que no fue abandonado  por representar las propuestas del  “progresismo moderado” como O.G. Garretón ha llamado ahora a la “tercera vía” neoliberal  o al “neoliberalismo compasivo”, el abandono de Lagos no fue por razones de principios socialistas intransables, fue para no perder votos ni cupos parlamentarios. De igual manera que Goic no fue abandonada por  la mayoría de su partido debido a la “duda razonable” en el caso Rincón por una VIF ejecutoriada, sino que para salvar sus cupos y prebendas parlamentarias.

La pregunta política que debe ser hecha  es: ¿por qué la búsqueda del centro político entre los sectores medios de la sociedad  chilena actual “no da en bola”?. Para ser breve, los indicios de la respuesta debe ser buscada tanto las encuestas de la Universidad Diego Portales como  en las del PNUD que vienen indicando cómo la gente, “la calle”, quiere más estado en la salud, en la educación, en la seguridad social –“No + AFP”-, en el transporte, el crédito, las comunicaciones, la vivienda, etc., en fin, estamos ante un centro social estatista, es decir, políticamente izquierdizado. Por eso las clases medias  le dieron el triunfo a Michele Bachelet, porque están hasta la coronilla de sobre precios y colusiones desde los servicios públicos, pasando por el crédito de consumo y llegando al papel higiénico – el líder de esta colusión, Bernardo Larraín Matte, ahora es el flamante líder del empresariado industrial nacional, la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA).

Pero volvamos a cómo podrían fluir los tres tercios y el cuarto tercio volante. Por una parte,  si la campaña de Guillier, que no es lo mismo que la NM, no logra mostrar  que está  dispuesta y comprometida a profundizar las reformas que aseguren el ingreso universal, gratuito y de calidad para todas y todos los que viven en Chile a la salud, educación y la seguridad social, lo que se ha llamado “profundizar las reformas de la Presidenta Bachelet”, entonces no existe posibilidad de acuerdo alguno con el FA, para quienes cualquier acuerdo con la NM inhibe su convocatoria y capacidad de crecimiento.

En todo juego, en particular en el político siempre hay un momento de la verdad,  ese es el programático, que puede ser adelgazado en su consistencia como “relato” o “narrativa”, ya no se trataría de un asunto de políticos, sino que de publicistas y comunicadores, como en lo mercantil ya no se trata de ofrecer los mejores atributos del producto al consumidor  eventual, sino que insinuar cómo la capacidad del producto puede satisfacer todas necesidades y deseos que el usuario le puede asociar a ese satisfactor, claro está bajo la influencia de la publicidad, en este caso de la propaganda política, la cual, vaya paradoja, debe ser lo más despolitizada posible.  

Además, tenemos otros dos temas complejos en el ejercicio de la política contingente, en la política tradicional. En nuestra transición a la democracia  la centro izquierda tiene que estar en el Gobierno para sobrevivir y/o transar con la post modernidad, la innovación, la alianza público privada, el realismo, etc., en cambio la centro derecha representa al gran capital y a los otros asociados a él en negocios y/o el control del poder político,  como es sabido no es lo mismo venderse a los amigos que a los enemigos. Esto le da una primacía moral a la derecha sobre esa izquierda,  eso fue lo que pasó con la corrupción del  empresariado a la política, en esto la izquierda salió peor parada que la derecha.

El otro tema político contingente es lo que eufemísticamente se ha llamado la post verdad, cómo se construye la realidad política mediante la producción de la información científica, estadística y periodística. Veamos, si nos atenemos a las expectativas electorales de las y los chilenos donde Piñera llega al 64% mientras que Guillier, Sánchez y Goic solo llegan al 22%, esto en la misma encuesta CADEM donde el agrupamiento proyectable según una lectura le da un leve triunfo a una alianza entre NM y FA sobre Piñera, entonces el deseo de la centro derecha se convierte en realidad política entre la gente, entre la calle, también en los hogares.

La desconfianza  de las mayorías sociales y políticas ante los dos tercios por profundizar los cambios está  en la ambigüedad de sus propuestas programáticas en salud, educación y seguridad social, en tanto no se indica cómo se financiarán, por lo tanto pueden ser demagógicas o populistas o ambas cosas a la vez. En esto el fantasma de Maduro recorre a las izquierdas de América Latina y España también.

Volviendo a la política comparada, la relaciones políticas, incluidas allí las programáticas, entre  el PS, eventualmente, el PC y el resto de la NM, con el FA pueden devenir en tan complejas,  indecisas e inútiles como lo son en España la relaciones entre el PSOE y Podemos, mientras el que Partido Popular sigue gobernando tan tranquilo completando los últimos ajustes neoliberales y, claro está, con unos niveles de corrupción que son parte de la negociación, el negocio político y los negociados de los políticos incumbentes. Aquí  bien puede suceder que una mayoría de derecha, y centro, puede desmontar las pocas reformas progresistas del Gobierno Bachelet  y completar las reformas neo liberales de última generación que no logró instalar la Concertación,   abundantemente sazonadas con reformas valóricas de avanzada -aborto, matrimonio homosexual con derecho a adoptar niños, suicidio asistido, etc.- , mientras lo que quede de la NM y el FA siguen discutiendo qué podría ser lo más revolucionario, o meramente liberador, o simplemente redistributivo hasta el fin de los tiempos.

Lo programático entre la NM y el FA tiene que ser un camino de acción anti neoliberal  que tenga como punto de partida medidas claramente pro derechos sociales universales, gratuitos y de calidad en salud, educación y protección social; las cuales a la vez deben ser claramente anti demagógicas y anti populistas, toda medida anti neoliberal debe ser claramente financiable y legítimamente legal, por eso necesitamos de una nueva constitución política del  Estado,  nuevas normas de distribución del poder, producto de una Asamblea Constituyente, que hagan posible nuevas formas de redistribución de las riquezas y del control de los territorios nacionales.

Para hacer lo anterior la Izquierda Socialista sólo podrá terminar con la “política de patotas” – al decir del politólogo y dirigente de la DC Genaro Arriagada en comentario de la crisis de su partido-, es decir,  acabar con los “lotes” en el PS y las patotas la NM teniendo claras propuestas programáticas para producir la satisfacción de los derechos sociales básicos en salud, educación y seguridad social tanto en sus propósitos, como en su financiación y gestión pública, esas propuestas deben ser convocantes de los seguidores y los militantes de base de los partidos de la NM y el FA, no de las elites que conducen sus patotas. De no hacerse aquello seguirá creciendo la abstención, sobre todo de los sectores medios, hasta que la votación de la derecha, siempre leal a sus candidatos y propuestas se convierta en primera mayoría en la segunda vuelta. Eso ya está anunciado en las encuestas que van construyendo la presente realidad político electoral.   

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, del PS)

 

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