Sobre el Matrimonio Gay

Por Pedro Lemebel

Reproducimos un fragmento de una entrevista realizada a Pedro Lemebel en octubre del 2011

 

Un Amanecer, ¿Cómo fue la apertura de la UP?

No. Nada vuelve a ser y nada es posible resucitar de la misma manera. Porque el mundo cambio y cambiamos nosotros también. Esta el auge y el desarrollo cibernético que sintetizó y transformó el discurso de las movilizaciones, porque las marchas estudiantiles se arman por internet. Y es impredecible saber a dónde vamos a llegar en el futuro con el Vaivén cambiante de las estrategias político virtuales. Pero creo en la insistencia de la rabia, creo en la insistencia de la duda y creo en la insistencia de la molestia, como una mosca en la pantalla computarizada de la memoria.

 En este sentido, tú has roto con todos esos prejuicios, te sientes solo o acompañado en esta lucha.

Creo que ni solo ni acompañado, me siento parte, en una parte diferenciada de ese todo. Defiendo el derecho a la diversidad. Hace mucho tiempo deje atrás el concepto de igualdad. ¿Igual a qué? Yo peleo por la diferencia y así lo exprese en mi manifiesto del año 86.

 ¿Y la sociedad está preparada para eso?

En este país pacato y de misa dominical, le queda perfecto el tipo de homosexualidad del buen vivir y del buen pasar, domesticada, asustada, formateada por el poder. Esta homosexualidad simétrica al varón, claro que hay un mundo preparado para eso, no es que esta homosexualidad se haya ganado un lugar dignamente; el neoliberalismo le ha hecho un cuartito rosa a esta situación gay cómoda y conservadora, que se quieren casar de blanco en la catedral. No son concesiones deseadas.

¿En qué sentido?

A los grupos de minorías sexuales que piden matrimonio y otras reivindicaciones. Que se casen con el gato si quieren, pero yo nunca luche por el casamiento gay. Vengo de otro tiempo, que cuestionaba la burguesa postal familiar. Éramos locas feministas, anarcas que peleábamos por la liberación de ese tipo de instituciones. Ya había pasado la política del emparejamiento de iguales. Por eso sospecho de este destape con portaligas.

 Pero como ves ahora el matrimonio homosexual.

Se pueden enamorar, convivir, amancebar y pueden adoptar hijos o mascotas, pero más que repetir la ceremonia nauseabunda de la boda, debe existir un universo cambiante, múltiple, trans, libertario y diferenciado, más progresista, más arriesgado, de locas políticas que se casen con la revolución del deseo, de todos los deseos sociales de los oprimidos.

 ¿No es una contradicción ser homosexual y de derecha?

Debiera serlo, pero ya no me clausuro en los paradigmas de la homosexualidad ideal. También hay homosexuales de derecha por moda, por oportunismo, por farándula. Como en dictadura se protegían diciendo que tenían un tío general, almirante o coronel. Era una frivolidad, un juego con el poder a falta de biografía política. Aunque esta homosexualidad neoliberal que se apropia ahora de nuestras marchas históricas, es más perversa, porque está infectada con el mercado y hay que oponer resistencia.

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