REPÚBLICA DE PARTIDOS O DEMOCRACIA DE CIUDADANOS: EL PROBLEMA DE LA MESA DEL PS Y DE CAMILO ESCALONA

por Ibán de Rementería

El problema de la actual conducción del Partido  Socialista, la Mesa,  Camilo Escalona y otros miembros de su elit, es que ellos creen en la república pero no cree en la democracia. La república siempre es una república de partidos, en cambio la democracia siempre es  una democracia de ciudadanos y ciudadanas. En la historia política universal solo la monarquía no permite partidos, es más en la tradición romana la República fue suprimida para instaurar el  Imperio y así terminar con los partidos para que la nación unida fuese a la conquista del mundo.  No se habla aquí de las modernas monarquías parlamentarias, que es de ciudadanos  y partidos. El problema de la Mesa del Partido Socialista y en particular de su vicepresidente Camilo Escalona es que creen, como todos los partidos políticos en la República, pero no creen y desprecian, más aún le temen a la democracia, porque todas las élites le temen a la democracias. Veamos.

El miedo de la Mesa del PS es que una decisión de candidatura presidencial inconsulta con el conjunto del Partido arriesga gravemente  friccionar las bases del Partido, ese miedo se hizo angustiosamente manifiesto en la votación del pasado pleno del Comité Central del PS, el 21 de enero, donde una mayoría de 59 votos aprobó, conforme al XXX Congreso del Partido y el dictamen del Tribunal Supremo, las elección del precandidato presidencial del Partido mediante consulta ciudadana, la oposición de Escalona y el laguismo en el CC a esta determinación sólo se expresó como una abstención de 24 votos.

Pero el miedo se convirtió solo en un susto y hora el aventurerismo de Camilo Escalona lo lleva a afirmar, en La Tercera, que no habríamos evitado problemas: “… si hubiéramos tomado una decisión de manera oportuna”,  es decir, escogido a Ricardo Lagos Escobar en el pleno del CC el 21 de enero pasado. En el mismo sentido se manifiesta el senador Juan Pablo Letelier quien le manifestó a El Mercurio que hacer la consulta  ciudadana es un “acto fallido”, también el diputado Fidel Espinoza, en El Mercurio de Valparaíso expresa que: “Una eventual primaria entre Insulza y Atria no va a convocar a nadie”. Está claro que para estos miembros de la élite del Partido Socialista la opinión democrática de las mayorías no valen nada, sólo son válidos los consensos que ellos imponen, están en contra de los órganos regulares del mismo que representan a sus bases tales como el Comité Central y los Congresos del Partido, así tenemos que el XXX Congreso se ratificó que para cambiar la constitución de Guzmán-Pinochet se realice una Asamblea Constituyente, lo cual Camilo Escalona califica de “fumar opio” ¿entonces que hace allí?. Ellos no se atreven a ser candidatos presidenciales socialistas dentro del Partido Socialista porque tienen miedo de ser derrotados por Atria, por lo que Atria representa para la gran mayoría de los militantes, simpatizantes y amigos del  Partido, pero sobre todo para el conjunto de la izquierda de base de la Nueva Mayoría y del eventual Frente Amplio. Ellos son socialistas que no quieren un candidato presidencial socialista, a no dudarlo, porque tienen mejores negocios con otros candidatos que no son del Partido Socialista.

En el CC del PS  hay diversas tendencias que ninguna  diferenciación política representan, unas no son más social demócratas de que las otras, algunas no son más o menos socialistas de izquierda que las otras, sus diferencias son simplemente de poder para repartirse cargos en el Estado y los negocios que los acompañan, cada una de ellas es una minoría, pero  Camilo Escalona cree que su minoría vale más que las otras. El Comité Central, la Comisión Política y la Mesa son el fiel reflejo de esa política de los acuerdos intra partido, la mejor expresión actual de este reparto del poder es la candidatura única de Elizalde al estilo de la familia  Kim –dictadura hereditaria de Corea del Norte-  la búsqueda de los acuerdos  y la práctica de las amenazas para llegar a tal candidatura única, la que ha sido desafiada ahora por la figura de Atria y la Izquierda Socialista. Este sector de opinión se reclama ideológicamente socialista y políticamente anti neoliberal, se plantea la absoluta necesidad diferenciarse de la política que sigue manteniendo el neolibaralismo en las prestaciones de los derechos sociales fundamentales, tales como: salud, educación y seguridad, también en la protección civil ante catástrofes, así como en la explotación de los recursos naturales que pertenecen al conjunto de toda la nación.

En cambio aquellas tendencias del  Partido Socialista consideran natural en la política nacional post dictadura militar la política de los acuerdos, de los consensos, que no tan solo impregna a las tendencias del PS, también a los partidos de la Nueva Mayoría y a todos los partidos políticos de Chile. Además, marca su impronta en las instituciones políticas mismas, así tenemos que el criterio del SERVEL con la reinscripción laxa para los militantes de los partidos tradicionales y la inscripción severa para quienes quieran militar en los partidos nuevos, tanto de izquierda como de derecha, es una clara manifestación de que vivimos una república de partidos y no una democracia de ciudadanos, el sistema institucional político está subordinado a aquellos, donde los partidos están por encima de los ciudadanos.

Mientras Guillier va arrasando con Lagos y le pisa los talones a Piñera, entretanto y por ahora  Atria e Insulza no remontan en las encuestas –las cuales se mantienen en un 70% de abstención real- pero hay tiempo y coraje para que a Atria lo vayamos posesionando en la opinión nacional, pero sobre todo hay una necesidad ciudadana de proponer y hacer otras cosas en la política nacional. Atria es otra cosa.

(Fotografía, Salida a Valparaíso, 1984, Luis Weinstein)

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