Crisis Política y Resistencia al Cambio

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

En una crisis política necesariamente se busca encontrar y atribuir responsabilidades, la crisis política nacional debe ser responsabilizada en el Gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría (NM), precisamente porque tienen la conducción política del estado y la nación. La actual crisis política de confianza es explicada por un conjunto de hechos como la colusión de los partidos políticos y las empresas privadas, los paniaguados de los herederos de la dictadura entre los políticos de la NM, las indelicadezas de la familia presidencial, las colusiones de las empresas comerciales, industriales y financieras en contra de sus clientes, etc. Lo cierto es que la NM llegó al poder tanto gracias al liderazgo de la Presidenta Bachelet como por haber asumido el programa esbozado por el movimiento social liderado por los estudiantes desde la crisis del 2011, que afloró como respuesta a los intentos retrógrados del Gobierno de Piñera, sus componente fueron y son: reforma educativa, reforma tributaria, reforma laboral y reforma constitucional.

Las vicisitudes en la aprobación de las reformas propuestas se han debido a la confrontación entre las “dos almas” de la Nueva Mayoría, una partidaria de realizarlas y profundizarlas, la otra buscando moderarlas o hacerlas inaplicables, aquí además la oposición de derecha expresada por Chile Vamos (CHV) comienza a exigir “el cambio” de programa –simbolizada en la ridiculización de la “retroexcavadora”- y a buscar alianzas operativas y circunstanciales tanto en el debate ideológico, ya que mal que mal tienen el control casi absoluto de los medios de comunicación, como en la acción política parlamentaria, transversalmente con los sectores conservadores de cada uno de los partidos de la nueva mayoría, rompiendo así la tradición universal de las coaliciones donde hay partidos más a la derecha, al centro o a la izquierda, entre nosotros en ese orden serían DC, PR, PPD y PS, pero no, aquí cada partido tiene su derecha, su centro y su izquierda lo cual paradojalmente complejiza y a la vez estabiliza los conflictos inter e intra partidarios. Además, los sectores retrógrados contaron con el poder fantasmagórico pero efectivo de la Constitución Guzmán-Pinochet, con sus quórum calificados y el poder de veto del Tribunal Constitucional, que entre otras cosas imposibilitó de reforma laboral, como también limitó notablemente la posibilidad real de ejecutar esas reformas. Más aún, la confusión generalizada creó entre la opinión pública, sino un rechazo a las reformas, si una distancia crítica a la manera de hacerlas, esto ha sido un gran triunfo de la derecha y los sectores derechistas de la NM. Aquello está claro ya que en las encuestas (PNUD) la gran mayoría de los chilenos (entre el 60% a 80%) se manifiesta partidaria de la estatización de las prestaciones de los servicios públicos, tales como: educación, salud, transporte, comunicaciones, seguridad social (¡no+AFP!), banca, etc.

La nación chilena expresada electoralmente en las pasadas elecciones municipales se manifestó claramente, cerca del 70% de los electores con la abstención señaló su contundente rechazo a la actual política nacional, sobre todo a sus partidos políticos, la principal institución de las democracias; la menor abstención de la derecha en las votaciones por alcaldes le entregó un triunfo relativo a CHV; mientras que la votación por concejales con una proporción 39% v/s 47% en favor de la NM indica una consistente mayoría nacional de centro izquierda frente a una minoría de derecha. Los análisis de estas elecciones buscaron responsabilizar de sus resultados al Gobierno y a los partidos de la NM, pero el empantamiento político de la NM para sacar adelante las reformas tienen una mayor responsabilidad en las conductas dilatorias, transaccionales y de franca resistencia de los parlamentarios que en la de los ministros del Gabinete.

Pero en la medida que a estas las reformas se le quiere dar más un carácter político, de asegurar garantías de los derechos, de igualdad política, de focalización en la pobreza, etc., que un carácter económico para asegurar una mejor distribución del ingreso, ya que esto último pone en riesgo el actual modelo del capital para la apropiación y acumulación de los excedentes económicos socialmente producidos, entonces, las crisis política como estas ya no tienen resoluciones en la formalidad política, sino que necesariamente hay que buscarlas en el rigor económico, de lo cual bien saben los técnicos especialista de la economía neoliberal; si, se trata de lo mismo, pero en lugar de concentrar el excedente económico en unos pocos el asunto es mejor distribuirlo entre todos los que participan en su producción. La gran ventaja del neoliberalismo para el control social es que puede acusar a las grandes mayorías nacionales de aspiracionales, arribistas y egoístas cuando ellas demandan una mayor participación en el ingreso nacional, en esto las ideologías religiosas están prestas a jugar un gran papel. Las grotescas acusaciones en los medios de comunicación por la defensa de privilegios corporativos en contra los trabajadores públicos debido a sus resientes luchas por un aumento de salarios digno, ha sido una buena muestra del control social mediante la construcción de imaginarios colectivos.

Al terminar el gobierno de Piñera la carencia programática y de liderazgo de la Concertación la llevó a buscar en la ex presidenta Bachelet la carta de triunfo, esta condicionó su compromiso al programa interpretativo de las demandas sociales, lo que los condujo al triunfo por segunda vez. Luego, frente a la derrota de los partidos de la NM en las elecciones municipales culpan a la Presidenta y ahora, por no haber hecho un cambio de gabinete para consolidar lo avanzado y no profundizar las reformas, simplemente se acusa a la Presidenta de “no estar en este mundo”. Lo que está claro es que la comprensión de lo que sea “consolidar lo avanzado” es distinto para la Presidenta de lo que sea para los Partidos de la NM.

Cuando la Presidenta le da un respaldo político indiscutible a su Comité Político – ministros de Interior, Secretaria General de Gobierno, Secretaria General de la Presidencia y Hacienda- y se limita a hacer un juste ministerial para llenar las renuncias por razones electorales, solo una del Comité Político, y no realiza un cambio de Gabinete que señale un cambio de dirección y conducción política, está estableciendo enfáticamente que no acepta responsabilidad alguna en la derrota municipal, que entonces la endosa a los partidos, así como les enrostra su falta de disciplina partidaria y de lealtad con su Gobierno en la tramitación de los proyectos de ley. Las direcciones de los partidos de la NM aceptan su derrota y declaran que mejoraran su disciplina partidaria, de esta manera la falla disciplinaria permite escamotear la indefinición política que tiene a la coalición de centro izquierda en la peor crisis desde el retorno a la democracia.

Tenemos un empate conservador, a la Presidenta le parece bien lo hecho, hecho está y toca esperar los resultados, a los partidos no les gustan los resultados pero hechos están y entran en un una doble actitud de resignación y pánico ante los resultados políticos previsibles, ella tranquilamente espera el reconocimiento histórico, como el que busca desesperadamente Lagos Escobar, ellos vislumbran la derrota ante la derecha, sea con Piñera o no. Por su parte, la derecha y el empresariado representado en CHV cantan victoria y reparten cargos ministeriales y parlamentarios gracias a las elecciones de alcaldes, pero las de concejales les recuerda que las mayorías nacionales no quieren ni a la derecha ni a los empresarios.

En breve, la resistencia al cambio de los partidos de la NM y el Gobierno, así como la tenaz oposición de la derecha y el empresariado a modificar su orden económico,   llevaron al empantanamiento de la reformas y al distanciamiento de la nación con aquellos partidos y ese Gobierno.

Entretanto, Fernando Atria reitera con certeza política que la próxima elección presidencial y parlamentaria –allí se resolverá lo constitucional- debe resolver si se profundizan las reformas o si retrocedemos a los tiempos de la Concertación, profundizando las reformas política, sociales, culturales y valóricas, pero dejando los asuntos económicos, financieros y tributarios, comerciales e industriales en manos de los expertos, los empresarios y los expertos que son los que saben. Esta “astucia política”, que consiste en hacer política, disputar el poder, tiene por las cuerdas y patas arriba al Partido Socialista donde los Comités Comunales le están exigiendo al Comité Central la elección en primarias abiertas y ciudadanas del candidato presidencial de este partido, lo que es un acuerdo del pasado XXX Congreso del PS a inicios de este año.

En la construcción del imaginario colectivo nacional, los casos Piñera y Garay se convierten en un distractor del asunto político económico central para llevar a la opinión pública a distraerse con los espectáculos de las trapacerías e “indelicadezas” comerciales y financieras nacionales e internacionales que ellos tan bien representan.

En lo internacional, la Morgan Brothers Investments afirma que si los próximos presidentes de Chile son Piñera o Lagos el país seguirá siendo una plaza segura para la inversión, si lo es Guillier, o Atria aunque no lo mencione, dejaría de ser un buen lugar para invertir: es para eso que hay que preparase. Si bien globalización ha generado mayor igualdad entre los países, también ha causado cada vez mayores desigualdades al interior de todos los países, de los ricos y los pobres. Por eso se produjo el “brexit” en Gran Bretaña y el “trumpxit” en EUA, porque los pobres, los trabajadores son más que los ricos y sus agentes políticos y económicos.

 

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